17th century

SIGLO XVII: DESARROLLO Y EDICIÓN1 DE LAS LETRAS VASCAS SEPTENTRIONALES2

© Aurélie Arcocha-Scarcia (UNIVERSITÉ MICHEL DE MONTAIGNE - BORDEAUX III / IKER-UMR 5478) a.arcocha@iker.cnrs.fr

© Beñat Oyharçabal (CNRS / IKER-UMR 5478) b.oyharcabal@iker.cnrs.fr





Quizás por la pérdida de los textos3, o posiblemente por no haberse presentado las circunstancias favorables debido entre otras cosas a las guerras de religión, no se percibe una continuidad visible después de las dos impresiones humanísticas en lengua vasca realizadas en Francia de la obra autorial Linguae Vasconum Primitiae de Etxepare (Burdeos, 1545), y un cuarto de siglo después con la traducción del Nuevo Testamento publicada por el calvinista Leizarraga en la imprenta de Pierre Haultin4 (Hautin / Haultinus) (La Rochelle, 1571). La producción impresa en lengua vasca conocerá un desarrollo notable a partir de 1617, en época postridentina, momento en el que se imprimirán varias obras monolingües, todas ellas en imprentas francesas.

El propósito de este estudio es presentar a grandes rasgos el contexto socio-histórico y cultural en el que se desarrolla la edición del libro vasco en el transcurso del siglo XVII. Se examinarán primero los diversos parámetros que entraron en juego en este fenómeno: evolución distinta del texto en lengua vasca según los Estados, estatus del libro monolingüe impreso en vasco, cuestionamiento de la pretendida relación entre la evolución de las letras labortanas y la economía marítima en Labort, importancia de la Contrarreforma en la codificación del labortano... Finalmente, se evaluará la producción de los diversos autores, prestando especial atención a los más representativos: Etxeberri de Ziburu, Axular, Tartas y Oihenart.


I. Evolución del texto en lengua vasca según los Estados

Entre la segunda mitad del siglo XVI y las primeras décadas del XVII se siguen encontrando, a ambos lados de la frontera, manuscritos o impresos en lengua vasca, manuscritos o impresos, de modo aislado, incluidos en textos redactados en castellano, francés o latín, o en florilegios5. Siguen también las recolecciones de refranes (Zalgize, Bela, Oihenart...)6 como en el resto de Europa, particularmente en la cercana España. Las pocas cartas en lengua vasca que han sido preservadas7 atestiguan, por otra parte, la vigencia de una correspondencia en lengua vasca, de tipo privado, en las capas cultas y medianamente cultas de la sociedad durante el siglo anterior. Este tipo de producción tendrá continuidad durante los siglos XVII y XVIII en las capas populares, la burguesía y la nobleza local, sobre todo en la parte del País Vasco Aquitano. Todo ello prueba la costumbre de escribir en lengua vasca, al menos para algunas funciones.

A principios del siglo XVII, las diferencias a ambos lados de la frontera se acentúan notablemente puesto que el libro monolingüe en lengua vasca, impreso en Francia, y particularmente en dialecto labortano, vive un auge breve pero significativo integrado de lleno en el movimiento postridentino. Entretanto, los pocos libros que se imprimen en el siglo en las provincias, y tierras de Álava, peninsulares son casi todos devocionarios bilingües8. Dos de tres entre ellos (en romance y dialecto alto-navarro) se imprimen en Navarra: la Doctrina Christiana (Pamplona, 1626) y el Tratado de cómo se ha de oír Misa, escrito en romance y vascuence, lenguajes de este Obispado de Pamplona (Pamplona, 1621) del abad de Uterga Juan de Beriain. El tercero, la Exposición breve de la doctrina cristiana..., en romance y dialecto vizcaíno, de Martín Ochoa de Capanaga se imprime en Bilbao en 1656. Es lícito pensar que los textos religiosos impresos siguen siendo bilingües en las provincias vascas peninsulares a causa del control ideológico ejercido por la Inquisición y las demás autoridades eclesiásticas en lo que se refiere a la ortodoxia religiosa de un texto escrito en un idioma "opaco" como lo es la lengua vasca9.


II. El libro monolingüe impreso en lengua vasca

Lo verdaderamente innovador es, por consiguiente, la impresión de libros monolingües que, tras una interrupción de varias décadas, vuelve a producirse con la edición de la Dotrina Christiana de Materre (1617, reedición 1623) primer libro católico tridentino en lengua vasca, escrito posiblemente con la ayuda de Axular, y una serie de obras religiosas10 entre las cuales es necesario resaltar el Manual Devotionezcoa del poeta Etxeberri de Ziburu (1627, 1669), y el Gvero de Axular (1643). ¿Conocían esos autores a los del siglo pasado? Parece seguro que sí conocían, al menos algunos de ellos, la traducción del Testamento de Leizarraga (Salaberri Muñoa 2000; Urgell 2000). En cambio, aunque Isasti, que en aquel entonces residía en Madrid, hable de la obra de Etxepare11 como lo haría también más tarde Oihenart, no se sabe si los autores labortanos lo conocían.

Muchos de los textos religiosos monolingües en labortano se imprimieron en Burdeos, en la imprenta de tradición humanística de los Millanges o en la de Pierre Lacourt, antiguo impresor de la casa Millanges, o de sus sucesores.

En cuanto a Oihenart, ocupa un sitio eminente pero completamente aparte: es un autor laico, extraño al mundo diocesano labortano y sus textos poéticos, por lo menos en la edición de 1657 salen en París (sin dirección tipográfica), en una lengua "cultivada", poco asequible, a principios de la segunda mitad de siglo, cuando ya se ha sellado la suerte del único dialecto que hubiera podido convertirse definitivamente en lengua literaria, el vasco-labortano.

A lo largo del XVII, se imprimen también libros con fines utilitarios como L'Interprect ou traduction du françois, espagnol et basque de Voltoire impreso primero en Lyon en 162012, cuyo objetivo es procurar una guía lingüística al viajero francés que anda por tierras de habla vasca y castellana, dándole la traducción de una serie de voces y de expresiones útiles para el viaje y el comercio. Asimismo, el libro de derrota impreso en un vasco labortano nada cuidado y no codificado debido al capitán y cartógrafo Detxeberri Dorre, destinado a capitanes y pilotos vascófonos, Liburu hau da ixasoco nabigacionecoa (Este libro trata sobre la navegación marítima) (Bayona, 1677), adaptación y ampliación de los Voyages avantvrevx (1589) de otro capitán labortano, Martin de Hoyarsabal, es un libro exclusivamente técnico13.


III. Evolución de las letras labortanas y economía marítima en Labort

A partir de la Dotrina Christiana de Materre, la impresión de obras redactadas en labortano conoce un auge notable y se observa cómo este dialecto confiere una base significativa a las letras vascas, de tal manera que otras obras del siglo XVII, realizadas en variedades dialectales distintas, como las de Oihenart (1657, 1665) o Tartas (1666, 1672), tienen en cuenta dicha aportación. En la segunda parte del siglo, la producción de obras originales se modera con bastante rapidez, en particular durante la primera mitad, en la cual se observa un estancamiento completo en cuanto a primeras publicaciones. De hecho, se considera que el siglo XVIII marca el declive de la tradición labortana, al mismo tiempo que aparece un movimiento favorable a las letras vascas al otro lado de la frontera, sobre todo en Guipúzcoa, bajo el impulso de Larramendi, autor de la primera gramática vasca publicada (1729), y de un diccionario trilingüe (1745) que tendrían un eco considerable, particularmente la gramática.

Los historiadores de la literatura, repitiendo la tesis lanzada por Lafitte en 1941, han solido explicar la expansión e involución que se observa en el desarrollo de las letras labortanas impresas en Francia bajo la Regencia de María de Medici, los reyes Luis XIII y Luis XIV, por la situación de la economía marítima vivida en Labort, tierra a orillas del Atlántico de la cual eran oriundos, o que fue tierra de adopción de la mayoría de los escritores del XVII. Es necesario, no obstante, revisar dicha opinión a la luz de trabajos historiográficos de finales del siglo XX. En efecto, el paralelismo que Lafitte creyó vislumbrar entre la evolución de la producción de obras labortanas y la de la actividad de los puertos de pesca de la costa de Labort no es de ninguna manera un hecho establecido. En la habitual organización cronológica por siglos, suelen oponer, en las letras labortanas, los siglos XVII y XVIII, diciendo que el primero fue relativamente productivo y el segundo, al contrario, mucho menos. Mas, tomando como unidad el medio siglo, se observa que los autores labortanos habían empezado a mostrar signos patentes de estancamiento desde la segunda mitad del XVII (Sarasola 1976: 182-183). Por su parte, la actividad marítima tuvo su auge bastantes años antes del nacimiento de la literatura labortana, es decir, en los años 1585, y se mantendría en un nivel elevado, a pesar de las variaciones intermitentes, durante prácticamente siglo y medio, hacia el año 173514, período en el que, recordemos, la producción literaria en labortano alcanza su nivel más bajo. La ausencia de paralelismo entre producción impresa de textos vascos y evolución del sector económico es todavía más patente teniendo en cuenta la evolución demográfica: en efecto, a partir del año 1740, y durante toda la segunda mitad del siglo, se observa una degradación considerable en la zona de San Juan de Luz (Darrobers 1994: 86-91). Al contrario, en lo que se refiere a la producción de obras en labortano, hay un aumento en comparación con el período anterior: por ejemplo, en la segunda parte del siglo XVIII, el número de las obras impresas se dobla, al igual que el de las primeras publicaciones (teniendo siempre en cuenta que se trata de cifras muy bajas).

Según todas las apariencias, es necesario volver a considerar el argumento propuesto por Lafitte. A partir del impulso dado por Materre, las letras labortanas conocieron su apogeo entre 1627 (año de la publicación de la primera obra de Etxeberri de Ziburu) y 1643 (año de la publicación de la obra de Axular), precisamente cuando Labort conocía años muy difíciles a causa de la guerra franco-española (Dupuy 1972). No obstante, es entonces cuando las letras labortanas viven su mejor momento. Aún así, hemos de observar que la evolución económica evocada arriba tuvo que tener ciertamente influencia sobre el lugar ocupado por el lectorado de la costa y por la presencia iterativa de las temáticas marineras en los textos. Temáticas lo suficientemente importantes durante la primera parte del siglo XVII como para justificar composiciones específicas. Es de observar, asimismo, que en el siglo siguiente, cada vez más apegado a la ruralidad, estas temáticas desaparecen.


IV. Contrarreforma y codificación del labortano

A principios del siglo XVII, fuera de la periferia bayonesa y de algunas poblaciones occitanófonas en las inmediaciones del río Adour, la lengua de comunicación común en las tres provincias vascas del norte es el vasco, siendo el latín la principal lengua del saber y del acceso al conocimiento. El gascón, lengua románica de prestigio en esa región durante las épocas precedentes (con el castellano para la Baja Navarra), a pesar de mantener todavía sus prerrogativas hasta mediados del siglo en ciertos usos, ya había cedido su posición de idioma principal en el campo del derecho, en beneficio del francés. Fuera de la gente togada y de los gentilhombres que frecuentaban la corte evocados por el magistrado De Lancre (1612 (1982:78)) en sus indicaciones sobre Labort, que han recibido una educación à la française (ídem), y de la gente de armas o de los miembros del clero que vivieron fuera del país durante el tiempo suficiente, el francés, idioma del poder y del derecho, debió de ser practicado con torpeza o ignorado en círculos ajenos a los citados, incluso en el caso de personas que habían recibido una formación escolar. El testimonio de De Lancre refiriéndose a las dificultades relacionadas con la lengua con la cual tropezó durante su estancia en Labort, y la importancia que cobró la labor de interpretación en los procesos de brujería (1609), muestran, en efecto, que el conocimiento del francés era restringido.

En dicho contexto, en las parroquias, la formación de los espíritus, así como la vigilancia de la enseñanza elemental asociada estrechamente a la catequesis, reposaba principalmente sobre la diócesis, y es de entender que el factor lingüístico cobrara una importancia fundamental. De hecho, la aparición de una tradición escrita en lengua vasca dependía en gran parte de la elección lingüística del obispado en la organización de su labor pastoral.

Después del concilio de Trento, y frente a una amenaza protestante real en los obispados que comprendían zonas vascófonas15, esa cuestión no fue solamente teórica sino imprescindible para poder encuadrar de modo satisfactorio a los parroquianos gracias, primero, al control estrecho de la instrucción cristiana, y luego a su generalización. Dicho propósito implicaba, claro está, la utilización de una lengua accesible para los parroquianos, es decir, el empleo del vasco en las tres provincias vascas del reino.

D'Etchauz, obispo de Bayona desde 1598, hablaba tanto el vasco como el bearnés, el francés y el castellano. Podía apreciar plenamente la importancia, así como la dificultad de la empresa de adaptación lingüística que se tenía que realizar. Precisamente, fue el obispo y político Etchauz (Boucher 2000, Pontet 2000) quien apadrinó la publicación de la Dotrina Chiristiana de Materre.

Así, a principios del siglo XVII, la preocupación por establecer un idioma estable que diese impulso a una retórica codificada en lengua vasca, rica y expresiva, acorde con la nueva doxa tridentina, se produjo casi unos 50 años después del Nuevo Testamento calvinista de Leizarraga, en una nueva zona geográfica, la de la costa atlántica, con nuevas opciones lingüísticas basadas en el labortano. Se sabe, por Belapeyre, autor del primer catecismo suletino (1696), que esa situación acarreó dificultades en las zonas situadas fuera de Labort. Siempre en lo referente a estos otros territorios, es de notar, como se verá, que Oihenart emprendió un camino distinto al dirigirse a un público lector particularmente letrado cuando publicó sus poesías, así como sus refranes.


V. Desarrollo de una literatura en lengua vasca

V.1. Edición labortana de literatura espiritual

La nueva espiritualidad tridentina se desarrolla en Francia en la década de los años 1580, pero lo que se llama el "Siglo de los santos" empieza verdaderamente a principios del siglo XVII, con la llegada de las compañeras de Santa Teresa a París y el asentamiento de los jesuitas en la capital. Henri-Jean Martin pone de manifiesto dos ejes que son fundamentales para entender nuestro propósito: 1. La «nueva literatura espiritual» es el resultado de dos factores paralelos en Francia: traducciones de obras religiosas por un lado y aparición de obras autoriales por otro; 2. La edición de esos libros influyó en "la estructuración material de la prosa clásica" francesa (Martin 2000:388). Por otro tanto, que no se puede entender el marco en el que se mueven los traductores y autores religiosos tanto labortanos como suletinos y bajo navarros, si no se entiende el marco francés del "Siglo de los Santos" en el que se desarrollan.

En la constitución de las letras labortanas resulta significativo que dos de los adaptadores y traductores de textos religiosos al vasco labortano sean justamente franceses: Materre y Pouvreau. Ya se ha mencionado el impulso que da Materre a las obras de espiritualidad en labortano a partir de 1617 con la Dotrina christiana. Pouvreau es un claro representante del "humanismo devoto" francés encabezado por Saint François de Salle (Martin 2000:399-401)16. Publica en 1664 San Frances de Sales Genevaco ipizpicvaren Philothea (La Philothea de San Francisco de Sales obispo de Ginebra), traducción al labortano de la cuarta edición de L'Instruction à la vie dévote. La preocupación por instruir a los distintos elementos de la sociedad, presentando obras bien estructuradas y sencillas que den lugar a la meditación, a la confesión, a la reflexión acerca del espacio ocupado por la devoción en la vida civil, etc., es el eje cardenal de todos los autores septentrionales del XVII. Por ejemplo, muchos (así Materre, Etxeberri, Haranburu, Gasteluçar...) se interesan por la instrucción de los marineros de Labort, grupo social muy importante en la época. Por otra parte, el siglo XVII es el "siglo de la Imitatio Christi" en Francia, con nuevas puestas en texto inspiradas por las nuevas presentaciones que salieron a la luz a partir de 1599 y hasta 1616 en Amberes, Roma y París (ediciones Sommalius, Cajetan, Rosweiden), prefigurando la publicación francesa de 1640 (Martin 2000:389). Estos hechos permiten contextualizar la edición de la versión en labortano Jesu Christoren Imitationea de Aranbillaga publicada en Bayona (1684), y recordar que la traducción de la misma obra por Pouvreau, realizada más de 20 años antes quedó en París, sin imprimirse.

Materre, Axular, Aranbillaga, Argainaratz, Haranburu, Harizmendi, Etxeberri de Ziburu... vivieron durante un tiempo (como es el caso de Materre y de Pouvreau), o de manera continua en Labort, en un estrecho perímetro cuyo centro neurálgico estaba situado en San Juan de Luz y sus inmediaciones, cuyas irradiaciones iban hasta el pueblo labortano, más alejado geográficamente, de Sara17. A través de sus traducciones, adaptaciones y creaciones autoriales18 reflejan las grandes corrientes que atravesaron entonces la espiritualidad francesa.

Las condiciones son idóneas para que la impresión del texto labortano se lleve a cabo en las imprentas de Burdeos, exactamente del modo en el que se lleva a cabo para el libro en francés, según técnicas experimentadas por los jesuitas: edición de manuales pequeños con notas marginales, capítulos claramente numerados, secciones perfectamente delimitadas.

V.2. Poesía y prosa religiosa: Etxeberri, Axular, Tartas

V.2.a) Joanes Etxeberri de Ziburu

Contra una visión ampliamente difundida en la historiografía de la literatura vasca, el prosista Axular no es el único autor que sobresale en la literatura religiosa labortana de la primera parte del XVII. En efecto, en lo que se refiere a obras poéticas, Joanes de Etxeberri de Ziburu fue el poeta más eminente.

Poco se sabe de su biografía. Se ignora en qué universidad se graduó consiguiendo el doctorado en teología. En cambio se sabe, gracias a los paratextos que le consagran sus admiradores, que fue un poeta importante en su tiempo, que tuvo otros cuatro hermanos, uno de ellos médico, y también poeta de talento. Además, ciertas confidencias del autor, como las que figuran en sus Noelac, nos indican que estudió en un colegio de los jesuitas, sin que sepamos dónde (¿en Pau?). También se nota, al leer sus propios paratextos autoriales que fue admirador del médico y poeta occitano, contemporáneo suyo, Guilhèm Ader, cuando le parafrasea basándose en un fragmento sacado de Lo Catonet Gascon (1607). Es posible también que haya leído a los dos autores del siglo anterior, mencionados por Ader y cuyos nombres Etxeberri repite: Guy du Faur de Pibrac (1528-1584), de origen tolosano, representante de la "poesía rústica" (Dubois 1999:166-167), y "Berin", Francesco Verino. En todo caso, Etxeberri aparece, a través de sus tres publicaciones: Manual Devotionezcoa (primera edición: Burdeos 1627), Noelac (1630 / 1631) y Eliçara erabiltceco liburua (primera edición: Burdeos 1636) como un autor religioso que domina a la perfección no solamente la inventio, sino la dispositio, la elocuencia, y particularmente la declamatio, cultivando la "pintura de las imágenes", la teatralidad. Etxeberri es un perfecto representante de los "estilos jesuitas" en lengua vasca19.

V.2.a.1) En torno a un posible conflicto lingüístico

En la epístola dedicatoria al arzobispo C. de Rueil, en el primer libro del Manual Debotionezcoa, Etxeberri se refiere por primera vez a un conflicto lingüístico, nacido con toda probabilidad a propósito de la lengua vasca. Etxeberri se muestra partidario de un reino de Francia con diversidad lingüística e igualdad entre las lenguas, y escoge al obispo C. de Rueil, futuro obispo de Angers, como patrón del Manual Debotionezcoa por haberlo protegido. La epístola, escrita sin traducción francesa, es tanto por su contenido como por su medium lingüístico, el reflejo de una postura autorial intransigente y orgullosa. He aquí las últimas palabras: "Por esa razón, de esta obra como patrón os escogí a vos, / porque a los murmuradores vos condenasteis. / A vos os la ofrezco, para que por favor vos la guardéis, / y que la mala lengua de los envidiosos no la desacredite. / El rey debe defender a sus gentes, / Tanto a los de un idioma, como a los del otro" (Hartaracotz obra hunen, patroin çaitut hautetsi, / Gaiski errailleac çeren baititutçu gaitçetsi. / çuri Escainçen darotçut, othoi guarda eçaçun. / Inuidiosen mihiac liçun eztieçaçun. / Erregueac behar ditu defendatu gendeac, / Hizcuntza batecoac hain vngui nola berçeac) (MD, (1627) 1669: 6-7).

¿Quiénes eran los "envidiosos" que hubieran podido desacreditar la obra? Es muy poco verosímil que Etxeberri se refiriera a un hipotético conflicto que le hubiera opuesto a Oihenart (Altuna 1994). Cuando Oihenart, en su manuscrito-borrador L'Art Poétique Basque (1665), critica que Etxeberri no observe ciertas reglas prosódicas para él importantes, han pasado ya 40 años, y Etxeberri había muerto. Basta leer L'Art Poétique Basque, para percatarse de que Oihenart no tiene ninguna animosidad contra Etxeberri; antes bien, al contrario. De todos modos, la epístola dedicatoria a C. de Rueil, se refiere claramente a un conflicto de tipo lingüístico. En un paratexto de Noelac, unos años más tarde, surge de nuevo el tema bajo la pluma, con acentos etxeparianos, del médico Hirigoiti. Puede que los enemigos de Etxeberri fueran miembros del clero francés pertenecientes al entorno del obispo C. de Rueil, o miembros del clero vasco con un posicionamiento galicano en pro de los libros de devoción en francés, y opuestos a una pastoral en otra lengua vulgar fuera de la francesa. Puede que a la oposición lingüística se hubieran añadido criterios de tipo literario. Que los oponentes (¿galicanos?) estando en pro de una retórica religiosa más sobria, condenaran la construcción barroca peculiar del verso etxeberriano, muy original en esta primera parte del XVII dentro de las letras labortanas20.

V.2.a.2) El barroquismo etxeberriano

El barroquismo de Etxeberri es un fenómeno que se asienta en una concepción peculiar de la construcción poética en labortano basada en la utilización sistemática de diversas figuras retóricas. La más compleja, sin duda, es la de la imitación porque trastorna la estructura misma de la lengua poética.

La originalidad del verso etxeberriano no reside en su cantidad silábica, versos de 15 sílabas con hemistiquio 8 / 7 y con rima muchas veces rica, sino en construcciones gramaticalmente completamente "extrañas" en lengua vasca que aumentan la plasticidad de la lengua poética hasta un punto intolerable para Oihenart -las llamó "licencias exorbitantes"- ya que van mucho más allá de otras aceptables por él. Etxeberri, no obstante, la colocación de elementos gramaticales en un orden inhabitual (hipérbaton) es parte de una "estética de la extrañeza" totalmente consciente y asumida por Etxeberri, con una clara dimensión lúdica: el lector auditor ?la declamatio posiblemente fuera importante en este caso? está incitado a colocar mentalmente el puzle lingüístico en un orden audible o legible de modo que un significado opaco se volviera inteligible. Algo así como un acertijo lingüístico laberíntico, muy del gusto de los poetas renacentistas, manieristas y barrocos. Por ejemplo, un adjetivo epíteto puede encontrarse colocado en el primer verso de un dístico, tomando entonces la desinencia casual del sintagma nominal al que pertenece (-az), cuando tendría que situarse al final del segundo verso del mismo: Ondra baiçen eztuquezu, Iaun Prelata arrotçaz, / Ençutea mintço dena beldurqui aharantçaz, en vez de ...Ençutea mintço dena beldurqui aharantça arrotçez... (Monseñor Obispo, sólo encontrará honor al oír al que os habla tímidamente en voz forastera).

En realidad, dicho juego lingüístico, es un posicionamiento estético basado en la figura retórica de la "imitación", es decir, en la transferencia "a la lengua escrita o hablada (de) algunas especificidades sintácticas de un idioma distinto" (Backry 1992: 136-139). En este caso, Etxeberri introduce en la lengua vasca construcciones imitadas del latín21. Fue un posicionamiento utilizado por autores franceses del XVI y XVII. Cuando, por ejemplo, Du Bellay en Les Antiquités de Rome escribe: Ainsi, ceux qui, jadis, soulaient, à tête basse, / Du triomphe romain la gloire accompagner... crea a la vez una inversión del complemento (soulaient... la gloire accompagner, en vez de soulaient accompagner la gloire), y aleja mucho el infinitivo accompagner del verbo soulaient (solían) que completa, creando así un hipérbaton... Construye, asimismo, una segunda inversión en el segundo verso colocando el sustantivo gloire a la derecha de su complemento du triomphe romain22, en vez de utilizarlo a la izquierda como es usual en francés.

La labor poética llevada a cabo por Etxeberri fue sin duda la más amplia y la más lograda dentro de la estética del barroquismo en las letras labortanas.

Etxeberri sabe que está creando una literatura en un labortano rico, tan flexible como el latín, fuente de un placer estético logrado a través de la utilización hábil de recursos retóricos precisos (imitación, hipotiposis, dialogismo, antítesis, hipérbola, metáfora etc.), y cuya meta final es ofrecer al creyente una pintura colorista y hermosa que le haga más presente la voz divina. Es de subrayar el coro de alabanzas formado por seglares y laicos, visible y audible a lo largo de los numerosos paratextos de las tres obras de Etxeberri. Así se entiende que Casabielhe le dedicara un gran "Monumento" en verso, muy semejante a un frontispicio barroco grabado en cobre, donde dice: Toy seul Phenix dans ta nation, / Nourry dans le sein d'Appollon, / As merité que la memoire : / Te dresse vn monument, si beau, / Que le plus superbe tombeau, / N'ira de pair auec ta gloire (EEL (1636) 1665).

V.2.b) El Gvero de Axular

V.2.b.1) La reevaluación del lugar ocupado por Gvero

La historiografía literaria vasca de la segunda parte del siglo XX (claramente deudora del Genio y Lengua de Ibar, 1936), quizás porque iba en busca de sus propias raíces y sus propios cánones narratológicos, prestó mucha atención a las cualidades expresivas a las que llegó la prosa en vasco labortano bajo la pluma de Axular, y vio en él al representante máximo de las letras labortanas. Esa visión que coloca a Axular en la cima de las letras de su época nace en el siglo XVIII, primero bajo la pluma de Etxeberri de Sara y luego de Larramendi (y gracias a la traducción al vizcaíno del Güero por Añibarro). En el siglo XIX y hasta los años 1960, esa imagen se fortalece. A finales del siglo XX, la imagen de Axular "príncipe de los escritores en lengua vasca" ya se ha impuesto totalmente. Mas, como se ha dicho anteriormente, cuando se intenta tomar a los autores de la primera parte del XVII "en su fecha", saisis à leur date, tal como lo dice Crouzet (2003: 481), sólo un autor destaca en las letras labortanas por su producción, por las reediciones que conocen ciertas obras suyas, por su recepción entre los literatos de la urbanizada costa labortana (visible en la abundacia de los peritextos, que no son meramente aprobationes de la obra conformes a la ortodoxia de Trento), y por su posicionamiento lingüístico: el doctor en Teología, Etxeberri de Ziburu. Uno se pregunta igualmente si la historiografía vasca no ha exagerado al buscar una "escuela de Sara" de la cual no existe prueba alguna. Axular, solo es el autor de un libro elaborado con fines pastorales, y aunque magistralmente redactado, no deja de ser algo puntual surgido en el momento en el que las letras labortanas están ya en la cresta de la ola. Al "escuchar" los textos, uno se da cuenta de que el núcleo intelectual, al que debió pertenecer el propio Axular23, estaba situado no en Sara sino en la zona urbana y muy concurrida de San Juan de Luz, donde residían Etxeberri de Ziburu y, en su entorno, literatos vascos y franceses refinados, todos admiradores suyos como Casabielhe, Argainaratz, Claveria, Hirigoyti, Tristan de Apheztegui...

Sin embargo, el pueblo de Sara forma plenamente parte de la inventio en lengua labortana en el siglo XVII: Materre aprende el vasco en Sara, se supone cerca de Axular, con el objetivo de redactar la Dotrina; Axular escribió allí Gvero. Y el prosista Tartas, viviendo todavía más alejado en tierras donde no se habla labortano, también ha leído a Axular como lo confirma en Onsa hilceco bidia (Camino del buen morir), sin olvidar a Pouvreau, que lo ha utilizado, junto con otros autores, para redactar su diccionario (manuscrito) hacia 1665.

Según todas las apariencias, el lector contemporáneo vasco era víctima de una visión anacronizante. Por ejemplo, ¿cómo es posible que Axular, en el peritexto de Eliçara Erabitceco Liburua (1636) 1665) solo escribiera una Approbatio Theologorum común sin que dijera nada acerca de la dimensión literaria de Etxeberri cuando en esta misma obra figura un florilegio de autores ensalzando, precisamente, la dimensión autorial de Etxeberri de Ziburu24? ¿Se conocían Axular y Etxeberri? ¿Se entendían? Por otra parte, el manuscrito-borrador Art Poétique Basque de Oihenart, donde se esboza por vez primera25 una "historia de la literatura vasca", con valoraciones acerca de la producción del País Vasco septentrional entre 1545 y 1665, es una escala interesante para medir el tipo de recepción literaria que pudieron tener los poetas pero, Oihenart no menciona la producción en prosa quizás porque valora más la producción poética26, por la complejidad de sus reglas poéticas y prosódicas, porque el valor literario le es más visible en los textos poéticos que no en la prosa, considerada como más corriente27. El juicio de Oihenart se asienta en sus propias concepciones poéticas y, por consiguiente, juzga negativamente a Etxepare, y sobre todo a Etxeberri, acorde con la discordancia y distanciamiento literarios. Asimismo, su juicio sobre la versificación de los Salmos penitenciales elaborada por Haranburu es relativamente positivo quizás porque conoce la labor hecha a finales del XVI por Marot y De Bèze en la traducción al francés, y versificación, de los Salmos de David.

El autor del Gvero, Pedro Daguerre de Azpilcueta, nacido al parecer en 155628 en el caserio de "Axular", en el pueblo altonavarro fronterizo de Urdax, después de estudiar en el monasterio de la localidad, se fue a Salamanca donde se graduó como bachiller en Teología29. Fue ordenado subdiácono en Pamplona en 1595, y diácono en Lérida en 1596 y sacerdote en Tarbes el mismo año (Vinson (1891) 1984: 89; Villasante: 74; Urquizu: 198). El obispo de Bayona Bertrand d'Echaux lo nombró párroco de Sara en 1600.

Gvero es un libro autorial de ascética cuya temática esencial es el tiempo visto desde una perspectiva católica, en la tradición del humanismo cristiano postridentino. Editado en la casa Millanges de Burdeos, la página-título dice que lleva dos partes, mas el libro no aparece con división dual interna, sino con una sucesión ininterrumpida de capítulos hasta llegar al número 6030. Su materialidad refleja el tipo de libro que se da en la primera parte del siglo en Francia, es un manual de bolsillo (en octavo), con subdivisiones claras, indicaciones in margine que facilitan la lectura y la memorización. El receptor (masculino), que ha reflexionado ya desde el principio sobre la pereza y la utilidad del trabajo, se encuentra gradualmente cada vez más atrapado en las redes argumentativas del narrador autorial y guía espiritual hasta llegar a los 14 capítulos consagrados al "pecado de las mujeres" (emaztetako bekhatua), y la posible salvación final.

El libro de Axular se ha elaborado dentro de los cánones de la inventio, y se ha dispuesto según los códigos que rigen los libros de ascética, con citas tanto de las autoridades cristianas como de la antigüedad greco-latina cuyas características muestran, como era habitual, la utilización de florilegios y sermonarios (Salaberri; Redondo). El decorum tipográfico (capitales de diversos tamaños, cursivas, capítulos y titulares, notas marginales) se ha cuidado para facilitar la lectura.

V.2.c) Tartas

Poco más de diez años han pasado desde el Gvero. Tartas, perteneciente a otra diócesis, sale a la escena de modo solitario. Nacido en Chéraute (Xohüta), en extremo noreste de las provincias septentrionales vascas, en la provincia de Sola, Tartas fue beneficiado de Sainte-Marie de Oloron (1641), y luego párroco de Aroue, pueblo lindante con la región bajonavarra de Mixe. Publicó dos obras de prosa ascética en Orthez en el Bearne, la primera, Onsa hilceco bidia (El medio para morir bien), en 1666 (pero acabada ya en 1659), y la segunda, Arima penitentaren occupatione devotac (Las ocupaciones devotas del alma penitente), en 1672. Están escritas en un vasco nororiental (mixo-suletino), aunque dice él que su lengua "tiene de todo un poco, (la región de) Sola, los bajonavarros y (la región de) Labort le han concedido algo, pero no todo".

Onsa hilceco bidia pertenece a las ars moriendi al modo tridentino que se estiló en las artes y en las retóricas religiosas, por toda la Europa católica. Es un libro de meditación sobre la muerte, una conversación íntima, cómplice ("Pecador, corazón mío, quizás hayas ido a París, quizás no...") que el narrador establece con un lector calificado de "amigo" a quien tiene que enseñar el camino recto para llegar "con toda seguridad al mismo paraíso". Las referencias francesas están muy presentes en todo el libro, a través del uso de galicismos, de diversas menciones, y de algún recuerdo autobiográfico ? interesante a nivel literario por la rareza de este tipo de anécdotas en las obras vascas de la época?, donde Tartas recuerda una visita que hizo al cementerio de los Santos Inocentes en París (capítulo II). Al final de la dedicatoria al lector de Tartas se percibe un eco intertextual que recuerda la dedicatoria equivalente del Gvero de Axular. Sin embargo, con algo de auto ironía, invirtiendo lo escrito por Axular, Tartas se aleja de su mundo, y de la prosa en labortano, alegando que si el vasco de su pueblecito de Arhoue no es "lo bastante hermoso", la culpa la tendrá el dialecto local y no el hablante vasco, es decir él mismo. Tartas asume y tiene plena conciencia de la distancia que lo separa de su contemporáneo Axular. En realidad, no hay más filiación que la forma escogida, es decir la prosa. Tartas escribe desde otro mundo, desde un mundo diglósico en el que, como se ha explicado, el vasco ya ha perdido el terreno frente al francés. En el texto de la obra se nota que la lengua referencial para la cultura y el prestigio social es ya el francés y no el vasco. Las numerosas voces francesas son también una forma de imitación del francés, muy significativa. En cuanto a la arquitectura retórica no hay comparación con la de Axular. Ésta es siempre muy equilibrada, la lógica argumentativa avanza con claridad y maestría, ayudada e ilustrada por la rítmica dual, ternaria o cuaternaria de la frase, por un empleo de los sinónimos, los antónimos, la analogía, los ejemplos y las narraciones insertadas. En cambio, la lengua de Tartas es desigual, con altibajos, con un dominio mucho menos logrado de la construcción retórica. Aún así, se aprecia un arte de contar verdaderamente interesante en la narración de episodios históricos, hagiográficos ilustrativos, o de alguna que otra fábula de Esopo. Estos mismos puntos se encontrarán en la segunda obra Arima penitentaren occupatione devotac (1672). Altuna (1996: 19-21) deplora el uso abusivo de silogismos demasiado transparentes en la argumentación filosófica, reconociendo al mismo tiempo el talento didáctico y pedagógico de Tartas cuando se trata de contar anécdotas y explicar la doctrina con sencillez.

Su visión lingüística es crepuscular, no es optimista ni expansiva, heredada del humanismo, como en el caso de Axular31. Tartas, tanto geográfica como literariamente, está en los márgenes del sistema central vasco de entonces, en una época en la que las letras labortanas están ya en decadencia.

Este sintético recorrido por las letras vascas se cierra con la figura de Oihenart, nativo también de la región de Sola, y que ocupa un lugar singular en ellas.


V.3. El caso Oihenart

Oihenart nació en una familia burguesa de Mauléon, provincia de Sola, en 1592, y debió de morir en Saint-Palais en el curso del año 1667 (Lafitte 1967: 8). Fue uno de los hombres políticos importantes de Sola, en una época en la que la zona de Mauléon y la de Saint-Palais todavía estaban marcadas por una fuerte presencia protestante32 a principios del siglo XVII. Su boda con Joana Erdoy le permitió acceder a la nobleza en 1627 y asentarse en Saint-Palais (provincia de la Baja Navarra).

Personaje fuera de serie, el abogado real Oihenart fue uno de los grandes historiadores franceses del siglo XVII, y uno de los hombres políticos más importantes del País Vasco septentrional (fue elejido Syndic Général du Tiers-Etat de Sola, cargo que ocupó entre 1623 y1629, y eso hizo que sirviera de intermediario entre las estructuras políticas de su provincia y las del poder central del reino). Poeta, gramático, paremiólogo, excelente latinista, destaca entre todos los demás autores vascos de su tiempo por la ambición de su propósito histórico, paremiológico, poético, y por su cultura directamente heredada del espíritu humanista. Su situación fue paradójica, por una parte geográficamente marginal (su lugar de origen y su residencia estaban en Sola y la parte oriental de la Baja Navarra, al noreste de la provincia labortana), y a la vez central porque estuvo al tanto de lo que ocurría en París donde pasaba largas temporadas, relacionándose con los hermanos Dupuy, bibliotecarios reales, o los historiógrafos Duchesne, Sévole de Sainte-Marthe o el secretario Loménie, a quien dedicó la Notitia..., obra unánimemente alabada y mencionada todavía en el siglo siguiente en el diccionario histórico y geográfico de Moreri (1740). Además, recogía información en las más diversas fuentes, recorriendo las bibliotecas privadas, examinando los cartularios antiguos de Bayona, Tolosa de Francia, Pau, Pamplona, Tarbes, Auch, Périgueux, Gimont, Burdeos (Orpustan 1996: 67), o trabajando de bibliotecario para el conde de Gramont.

V.3.a) Recepción por Oihenart de la literatura vasca de su tiempo

A través de un manuscrito-borrador en francés titulado L'Art Poétique Basque fechado en 166533, de un soneto dedicado al que fue consejero real Sauguis, y de un epitafio escrito en memoria del juez Arrain, Oihenart no solamente desvela sus lecturas (Petrarca, Ariosto, Lope de Vega, Desportes, Du Bartas...), sino que da a entender que existió un círculo de literatos vascos que estuvieron relacionados entre sí y que conocieron obras del siglo precedente34. El hecho crucial es que sólo cita una selección de autores vascos cuyos textos (religiosos o profanos) valora literaria y lingüísticamente. Menciona textos poéticos, escritos 120 años antes por autores como Etxepare, o 100 años como un tal Etxegarai, hoy desconocido, poeta y autor de una obra teatral pastoril, Arzain gorria, según Oihenart representada varias veces en San Juan de Pie del Puerto hacia 1565, y cuyo manuscrito, de puño y letra del autor asegura haber visto. Cita a poetas contemporáneos ya difuntos en 1665, como Arnaud de Logras el prior de Utziat y arzobispo de Mixe y Ostabarret, y Sauguis, consejero real en la corte suprema de Pau. Menciona largamente a otro contemporáneo, difunto también en 1665, Etxeberri de Ziburu, criticando lo que llama sus "licencias poéticas", y juzgando que tenía más talento para la prosa que para la poesía. Sin embargo, valora positivamente la capacidad lingüística de Etxeberri a la vista de su producción sobre todo manuscrita, la cual hoy se ignora por completo. En cambio, alaba la virtuosidad poética de Haranburu cuando "parafrasea" en verso los siete salmos penitenciarios de David, en la segunda edición del Debocino escuarra.

El Art Poétique Basque de Oihenart nos informa también, como se recordará35, que hubo una segunda edición (perdida) del Linguae Vasconum Primitiae, realizada en Rouen en la imprenta de Adrien (o Adrian) Morront a principios del siglo XVII.

V.3.b) Los proverbios

Oihenart hizo imprimir dos ediciones bilingües (vasco / francés), con proverbios: la primera se titulaba Atsotizac edo refrauac, Prouerbes, ou Adages Basques. Recueillis par le Sieur d'Oihenart (París 1657) y se imprimió junto con las poesías; la segunda, bajo el título Atsotizen Vrhenqvina. Supplement des proverbes basques (Pau, 1665) fue impresa de manera independiente como suplemento de la edición de 1657.

El paratexto titulado Preface (1657), escrito en francés, estaba dirigido a receptores franceses cultos del entorno parisino de la biblioteca real (el librito, junto con poesías, se imprimió en París), que debieron de considerar ese tipo de trabajo, por otra parte legible porque Oihenart traduce los refranes, como algo exótico digno de figurar en un gabinete de curiosidades.

No cita ninguna de sus fuentes escritas vascas, colecciones de proverbios realizadas por personajes cultos de la alta sociedad de Sola o de Baja Navarra, como, por ejemplo, el manuscrito con 205 refranes (Orpustan 1996: 60) del difunto consejero del rey, paremiólogo y poeta Bertrand de Sauguis, a quien por otra parte dedicó un soneto (Salgvis iavn paveco...) en sus obras poéticas, o las Tablettes de Jacques de Béla, su enemigo político, que contienen varios refranes. Escribe que tiene pocos contactos con los paremiólogos de los Países Vascos ibéricos, sin embargo se sabe36 que un cierto número de proverbios son de origen vizcaíno. En realidad, es poco probable que conociera los refranes de Garibay, pero es seguro que conoció Refranes y Sentencias (1596) (incluso un ejemplar con 20 refranes no incluidos en el ejemplar de Darmstadt), además de otras posibles fuentes. Termina diciendo que ha dejado de lado los proverbios demasiado "vulgares", ordinarios. En su edición de París de 1657 aparecieron 537 proverbios, y 168 más en el suplemento que publicó en Pau en 1665, con sus traducciones francesas.

V.3.c) Las poesías

Habitualmente se dice que las poesías se imprimieron en París en 1657, con la primera colección de refranes. A decir verdad, sólo el fascículo titulado O.ten Gastaroa nevrtitzetan. La Ieunesse d'O. En vers Basques, que contiene un prefacio Au Lecteur, y las cinco secciones siguientes, es una edición sin duda de 1657: 1. 16 poesías amorosas (numeración de I a XV, quedando una sin numerar, pág. 46). 2. Una endecha dedicada a su difunta mujer Escontidearen hil-kexua, Museen contra (Endecha para mi esposa, contra las Musas). 3. Cinco poesías religiosas en una sección llamada Iaincoasco nevrtitzac-Vers de Deuotion. 4. Un glosario vasco-francés precedido de un preámbulo en francés Nevrtiz havtaco hiz bakanen adigarria. Explication des mots rares qui se rencontrent parmy ces Vers. 5. Una última sección con erratas: Favtes de l'impression.

En el prólogo liminar de la edición poética de 1657, Oihenart sigue con el tema de la versificación abordado en la Notitia de 1656, precisando lo que entiende por "reglas" poéticas con las cuales cumple en su propia producción poética. Sin embargo, se ampliará ulteriormente en el borrador mencionado anteriormente, L'Art Poétique Basque.

Las demás poesías pertenecen a una edición muy estropeada (denominada "de Bayona") cuya fecha de impresión se desconoce. Nuestra hipótesis es que se trata del "segundo capítulo" de las poesías publicado en Pau, las de la vejez, mencionados en un manuscrito de mediados del XVIII por el regente suletino Egiategi (Eguiatéguy) paremiólogo y "filósofo", imitador de Larramendi y gran admirador de Oihenart cuya colección copia y amplía hasta llegar a más de 2800 sentencias37.

Es necesario admitir que cuanto nos ha llegado es sólo una parte de la producción poética de Oihenart. En el corpus disponible, la gran mayoría de las poesías está constituida por poesías amorosas neopetrarquistas, con un imaginario en el que prevalece el preciosismo al tono de la producción, tal como se dio en toda Europa entre los siglos XV y XVII.

V.3.d) Establecimiento de reglas lingüísticas

La voluntad de establecer unas reglas precisas en la lengua vasca se inscribe en una reflexión que irradia sobre diversos campos como la gramática, la ortografía, la fonética, la prosodia vascas. Oihenart no parece haber escrito un libro sobre la lengua vasca que tratara de estos temas de manera específica. Sus primeros análisis aparecen impresos en latín en el párrafo 11 de la primera edición de la Notitia (1638), donde se trata de las formas que se encuentran en vasco detrás de los sustantivos y adjetivos, y en el capítulo 14, donde aborda con rigor y singular anticipación diversos aspectos de la morfología del vasco como la declinación y la conjugación. Dicha reflexión debió de enriquecerse mucho entre los 18 años que separan la primera de la segunda edición de la Notitia (1656) porque el capítulo más modificado fue precisamente el 14, en el cual Oihenart completa sus observaciones acerca de la conjugación vasca e introduce tres nuevos puntos: De Pronomine, De Indeclinabilibus, De syllabarum quantitate. En el tercero trata de versificación vasca y cita un verso del Linguae Vasconum Primitiae, sin dar el nombre del autor, para ilustrar, como anti-ejemplo, su mención de los vulgares versificatores vascos que utilizan el verso de 15 sílabas y no respetan la acentuación que, según él, se debería de respetar. Su teoría es que, alejándose de las reglas de la prosodia y de la versificación francesas inadecuadas para el vasco en su opinión, la poesía vasca tendría que seguir las reglas que rigen la poesía italiana, castellana y latina a la hora de medir la "cantidad" de sílabas.


Notas

1. La edición a la que aludimos responde a lo que Henri-Jean Martin denomina "mise en page" y "mise en texte" (2000), es decir la edición de un texto con un marcado interés en su dispositio. Cf. Henri-Jean Martin: Mise en page et mise en texte du livre français (XIVe-XVIIe siècles) (2000).

2. Agradecemos a Joseba Lakarra, Blanca Urgell y Javier Lluch las sugerencias que nos hicieron a este trabajo.

3. El hecho de ser textos manuscritos debió de influir en su falta de conservación. Sin embargo, para más información sobre el estatus complejo del texto manuscrito en el siglo XVII, y las interrelaciones con el texto impreso, cf. Lebrave & Grésillon Écrire aux XVIIe et XVIIIe siècles. Genèses de textes littéraires et philosophiques (2000). Oihenart testifica la existencia de una producción en lengua vasca de la cual se ignora todo, en la segunda mitad del siglo XVI en la Baja Navarra, provincia de donde procede Etxepare. Por otra parte, en lo que se refiere a la provincia de Álava: cf. el hallazgo del cuaderno llamado "de Lazarraga" (A. Arcocha & B. Oyharçabal: Siglo XVI. Las primicias de las letras vascas, in Historia de la Literatura Vasca y Literatura clásica vasca, Center for Basque Studies-University of Nevada, Reno, USA:www.basqueliterature.com. También cabe mencionar el testimonio de Micoleta (ms. fechado en 1653), que habla de una producción vasca contemporánea en Vizcaya dando ejemplos y ritmos variados.

4. Cf. Louis Desgraves: L'imprimerie à la Rochelle, Les Haultin (1960).

5. Buena parte de ellos pueden hallarse en la colección Textos arcaicos vascos de L. Michelena (1964), así como en su continuación ("Contribución al estudio y edición de textos vascos antiguos") de I. Sarasola (1983). Véase una edición conjunta con un epílogo actualizador de J. A. Lakarra en Anejos de ASJU X, 1990, San Sebastián.

6. El primero editado por Urquijo en RIEV y luego por Azkarate y Zubiaur en ASJU (además de por Sarasola "Contribución...").

7. Todas ellas en Textos Arcaicos Vascos y en "Contribución..." (op. cit.)

8. Parece que hubo otro catecismo (según parece monolingüe), de Nicolás de Zubia a finales de siglo (1692), en Durango, conocido por los pasajes copiados por José de Lezamiz, en su Vida del apóstol Santiago (México, 1699). Está también el Viva Jesús, sin año, pero según parece del siglo XVII y ulterior al catecismo de Capanaga según Vinson, que puede ser reedición de obra anterior. Vinson añade: "Tout en basque sauf la p.1... D'après le P.J.-Arana, ce Catéchisme est en basque biscayen oriental de Biscaye et d'Alava; il est plein de mots espagnols" (Vinson (1891) 1984: 96-97).

9. Cf. A. Arcocha & B. Oyharçabal: Siglo XVI. Las primicias de las letras vascas, in Historia de la Literatura Vasca y Literatura clásica vasca, Center for Basque Studies-University of Nevada, Reno, USA:www.basqueliterature.com.

10. Además de las obras de Etxeberri, Axular, Tartas, Materre y Pouvreau, hay que citar las de Gasteluçar Haramburu, Arambillaga, Maytie, Belapeyre, así como la que fue editada con el visto bueno del obispo Olce (1651). Cf. Vinson (1891) 1984: 91.

11. Hay que señalar, sin embargo, que Isasti vivía en Madrid en la década de los años 1620. Cf. también la primera parte de este trabajo dedicada al siglo XVI: A. Arcocha & B. Oyharçabal: Siglo XVI. Las primicias de las letras vascas, in Historia de la Literatura Vasca y Literatura clásica vasca, Center for Basque Studies-University of Nevada, Reno, USA:www.basqueliterature.com.

12. La fecha no es del todo segura porque fue añadida a mano en la edición de Lyon. El libro tuvo una segunda edición en Bayona en 1642 bajo el título Tresora hirovrr lengvaietaqva francesa, espagnola eta hasqvara (Vinson 1891: 57), y luego tendrá varias otras bajo el título Tresor (o Thresor) des trois langues, con grandes transformaciones (supresiones) a partir de esa 2ª edición. En la misma tradición de manuales de enseñanza de lenguas (con pequeña gramática, diálogos y vocabulario) ?parece que también S. Pouvreau planeó escribir algo similar? cabe citar el Modo breve para aprender la lengua vizcaína de R. Micoleta ya citado (Bilbao 1653), deudor de Minsheu. En el siglo siguiente todavía contamos con Oyanguren (hacia 1715) aunque no se imprimió su texto, y con el donostiarra Lubieta (1728) (cf. G. Bilbao, en prensa). Nótese la relación entre imprentas y ciudades portuarias; también en sus orígenes Amberes tuvo un papel primordial.

Cf. también los trabajos lexicográficos y gramaticales de Bidegarai: fue un franciscano bajo navarro "cuyas obras se malograron por no habérsele proporcionado a tiempo la ayuda económica que él pidió a los Estados de Navarra para su publicación" (fuente proporcionada por Dubarat, en Villasante idem: 85).

13. También es el caso del tratado veterinario del bajonavarro Mongongo Dassança (aprobación fechada en 1692), típico libro de cordel (Bibliothèque Bleue) de la época, con varias versiones manuscritas todavía en el XVIII.

14. «La reconstruction de l'armement montre, en effet, que les pêches basques plafonnèrent dès 1580-90 pour se maintenir à des niveaux élevés jusqu'en 1730-40» (Turgeon 1982: 08).

15. A pesar de la exigüidad de los territorios, tres eran los obispados implicados: el de Bayona, que, a pesar de haber perdido en 1566 los últimos arciprestazgos situados en Guipúzcoa y en la Alta Navarra, comprendía esencialmente un territorio vascófono, ya que incluía la totalidad de Labort y la mayor parte de la Baja Navarra; el de Dax, que incluía diversas parroquias de la Baja Navarra; y finalmente el de Olorón, que comprendía las parroquias de Sola o Zuberoa. Durante la segunda parte del siglo XVI, en los tres obispados citados hubo una actividad protestante más o menos intensa según las zonas.

16. Se piensa que logró venir a Bayona con el obispo Fouquet y precisamente gracias a la protección de Saint François de Salle, obispo de Ginebra (Villasante 1961: 84).

17. En contra de lo que se ha solido decir, no creemos que el epicentro de la nueva doxa tridentina en vasco se sitúe en Sara, alrededor de Axular.

18. No se ha citado en la lista a Gasteluçar por no saber a ciencia cierta cuáles fueron sus desplazamientos.

19. Incluso pudo existir una cuarta obra (Egunorozcoa) citada por Oihenart, aunque Altuna lo descarte; en ello parecen coincidir estudios en marcha de Atutxa sobre Etxeberri y de Etxagibel sobre las fuentes del diccionario de Pouvreau. A no ser que Egunorozcoa sea otro modo de designar Eliçara erabiltceco liburua.

20. Quizás Etxeberri estuviera directamente influido por el barroquismo español a través de los jesuitas que le formaron durante su juventud, y particularmente los de Loyola donde acudió durante toda su vida (cf. Noelac).

21. La utilización de dísticos forma parte de la misma estrategia literaria imititativa.

22. Versos del soneto 14 de Du Bellay, citados y comentados por Backry (1992: 137).

23. Claro está, si se interpreta al pie de la letra, y no como una simple figura retórica, la "puesta en escena" que figura al principio de la epístola dedicatoria a Etchauz en Gvero, donde el narrador autorial se muestra "en una tertulia, en un lugar donde no había más que vascos".

24. Hay un error tipográfico, señalado ya por Vinson, en la datación de la aprobación de Axular: "Sara 22. Maii 166" (por "Maii 1636?").

25. Antes del prólogo del Diccionario de Larramendi, utilizado luego por autores como Egiategi y Zabala.

26. Según el poeta francés Racan, Malherbe (1555-1628) «comparaba la prosa al modo de andar de manera corriente, y la poesía a la danza» (Frontier, 1992: 16).

27. En ese sentido se podría entender su comentario sobre Etxeberri de Ziburu: Il Est dommage que Cet Esprit aye mieux aymé s'apliquer a la poésie (pour laquelle Il nauoit point de naturel) qu'a la prose, En laquelle Il auroit reussy Indubitablement; car (outre ses ouvrages Imprimes) ses Lettres familiaires, Escrites a aucuns de ses amys, son dictionnaire, Et ses conjugaisons (que Iay Ueus Escrits de sa main) rendent temoignage de sa suffisence en Cette langue (APB (1665) 1967: 39).

28. Vinson dice, sin dar el origen de su fuente, que Axular tenía 44 años en 1600 (Vinson 1891: 89).

29. La información proviene de Itziar Mitxelena (FLV 197, monográfico Axular).

30. La numeración de los capítulos, del 1 a 60, incita a pensar en la unidad material del libro.

31. Cf. en la epístola dedicada al lector: "Si se hubieran hecho en euskara tantos libros como se han hecho en latín, francés o en otras lenguas extranjeras, también el euskara sería tan rico y perfecto como ellas, y si esto no es así, los mismos vascos son los que tienen la culpa de ello, y no el euskara" (Gvero, ed. 1961: 16-17, trad. de Villasante, 1961).

32. El protestante Enecot de Sponde, padre del poeta Jean de Sponde, fue asesinado por los partidarios de la liga en la iglesia de Saint-Palais (Orpustan 1996: 64-65) en 1594.

33. Transcrito y publicado por primera vez en 1967 por Lafitte en la revista Gure Herria de Bayona.

34. Cf. También el testimonio similar de Micoleta para Bilbao.

35. Cf. A. Arcocha & B. Oyharçabal: Siglo XVI. Las primicias de las letras vascas, in Historia de la Literatura Vasca y Literatura clásica vasca, Center for Basque Studies-University of Nevada, Reno, USA:www.basqueliterature.com.

36. Cf. Urquijo-Mitxelena (1967)

37. Il subsiste encore de lui (de Oihenart) un petit Livre imprimé en partie a Paris, et l'autre a Pau, qui traite des proverbes que nous venons de rapporter, on y trouve aussi deux chapitres; dans le premier il parle de sa jeunesse, et dans le second de sa vieillesse. Ouvrage dont le but a été démontré que le genie de la Langue basque sous une plume telle que la sienne, est capable de la Poésie la plus élégante (Egiategi), Fonds Celtique & Basque: Avertissement f.24.




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