Essay

EL ENSAYO EN LENGUA VASCA

© Xabier Altzibar Aretxabaleta (Euskal Herriko Unibertsitatea-Universidad del País Vasco)





¿Qué es el ensayo?

El término literario ensayo, en francés essai y en inglés essay, se dice en euskara saiakera, aunque también se ha llamado en(t)seiu y saio. Todas éstas del euskara y aquellas otras provienen del latín vulgar exagium que significa 'ensayo', 'prueba'.

La ciencia de la literatura sitúa al ensayo entre los géneros literarios. Es un género literario en prosa no ficcional que se distingue de la narrativa de ficción y no ficción. Los dos rasgos esenciales del ensayo son: una actitud de reflexión o un pensar abierto y una estructura condicionada por aquélla (Metzler Literatur Lexikon 1990). Además, acorde con la elección de una temática con pretensiones, está el acabado estilístico. Sin embargo, bastantes diccionarios de literatura, manuales, libros de estilo del español y de otros idiomas optan por definiciones más generales que la que hemos expuesto.

Otro rasgo esencial que señalan los manuales es la entrega, la subjetividad, la implicación, el elemento autobiográfico y las confesiones del autor. El autor solicita y requiere la opinión del lector, le invita a una recepción crítica o a un diálogo. Por ello, el ensayo se puede valer de cartas, diálogos u otras formas literarias o técnicas afines a otros géneros.

Es un género de estructura abierta: generalmente no tiene una estructura formal estricta o prefijada ni un orden lógico y sistemático (al contrario del discurso, estudio monográfico, tratado científico etc), aunque tenga un orden o unidad interna marcada muchas veces por la finalidad o la idea. Las formas de elocución o lenguaje son libres: generalmente discursivas, predominando la argumentación o la exposición, aunque puede servirse a discreción de una variedad de formas.

El ensayo es un género acogedor y de gran libertad formal y, por tanto, un instrumento flexible en manos del escritor. La personalidad de éste selecciona el tema y el auditorio, el objetivo del ensayo, las relaciones con el lector, la estructura, las formas literarias, el tono y el estilo.

La extensión de un ensayo varía: los hay largos, aunque tiende a ser, general y relativamente, de dimensiones reducidas. Puede ser publicado en forma de libro, revistas literaria, cultural o académica, en la prensa, o en internet.


Composiciones que incluye el ensayo, historia y tendencias

Según Dominique Combe (1992) dentro del ensayo literario, podrían caber el discurso filosófico o teórico, la autobiografía, las memorias, el diario íntimo, el carnet o cuaderno de notas, cartas, relación o informe, relatos de viaje etc. Siempre y cuando el autor concediese privilegio a la reflexión, a las ideas, al pensamiento discursivo, y no a la imaginación.

El ensayo se diferencia de otros escritos colindantes con los que puede tener puntos en común como, por ej., textos informativos o divulgativos, doctrinales, ideológicos, religiosos o morales, propagandísticos, apologías, diatribas etc. Se diferencia también de los discursos, y, en sentido estricto, de las disertaciones históricas, filosóficas, o tratados a secas. Y también de los trabajos de investigación, interpretación, síntesis o divulgación (generalmente en lenguaje científico-técnico). En la práctica, sin embargo, las diferencias no son tan claras en muchos casos. Asimismo resulta difícil a veces distinguir un ensayo de un artículo periodístico.

El ensayo es un género relativamente reciente que arranca del Renacimiento, si bien se citan varios precedentes en la Antigüedad grecolatina, por ej. los Diálogos de Platon, la Epístola a Lucilio de Séneca, las Meditaciones de Marco Aurelio etc. por la presencia de formas estructuralmente ligadas al ensayo (epístola, diario, diálogo). El padre reconocido del ensayo como género literario independiente es Michel de Montaigne (1533-1592), escritor francés de la región de Aquitania. Fue él quien dió nombre al género, que lo toma precisamente de una de sus obras, Essais (1580-1595; traducida al euskara por E. Gil Bera, Entseiuak I, II, III, 1992, 1993). Con este nombre designaba Montaigne el proceder metodológico de sus reflexiones. El ensayo es, para Montaigne un escrito discursivo, informal, íntimo y personal, y de estructura abierta. Dice en el prólogo de su obra: "Ainsi, lecteur, je suis moy-mesmes la matière de mon livre".

También el escritor inglés Francis Bacon (1566-1626) contribuyó al nacimiento del género, etiquetando con el mismo término sus meditaciones filosófico-religiosas (Essays, 1597; última edic., 1625). Los ensayos de Bacon se aproximan al tratado. Son concisos y breves (unos pocos cientos de palabras, mientras los de Montaigne pueden tener varios miles), más aforísticos, didácticos y dogmáticos que los de Montaigne, y de tono menos personal. Bacon subrayó el carácter pragmático, utilitario del ensayo, inaugurando el ensayo de ideas.

Arrancando de estos dos modelos, el ensayo ha desarrollado en Europa desde sus orígenes una doble tendencia. En España el ensayo fue adquiriendo prestigio y en el s. XX los grandes escritores cultivaron y consagraron este género. En la tradición europea han predominado los temas serios de filosofía e historia, cultura, estética, literatura, con propósitos político-ideológicos, la discusión de las ideas, y, con frecuencia, la polémica. Entre los ensayistas filósofos y críticos de la cultura han descollado, entre otros, Montesquieu, Nietzsche, Huxley, Unamuno, Ortega y Gasset, Spengler, W. Benjamin, Jaspers, Bloch, Th. Adorno, Lukács, Camus, Sartre... Entre los poetas e historiadores de la literatura, Wilde, T. S. Eliot, P. Valéry, A. Gide, H. y Th. Mann, E. R. Curtius, R. Musil, etc.

El ensayo, género apto e idóneo para el desarrollo y discusión de ideas y el avance del pensamiento, sigue gozando de prestigio y éxito en el mundo intelectual y literario. Debido a ello, el ensayo se ha institucionalizado (premios, críticas, reseñas y propaganda en los medios de comunicación etc.). ¿Cuál es, sin embargo, el futuro del ensayo en la era actual en la que el desarrollo técnico y el modo de vida moderno (televisión, consumismo...) que no favorece la lectura?


El ensayo en lengua vasca: condiciones específicas, evolución y problemas

1) Las divergencias en la concepción del ensayo condicionan el estudio de la historia y evolución del ensayo en euskara. El pensador y ensayista J. Azurmendi, que aborda el ensayo vasco globalmente (seguramente por primera vez), considera inseguro el estatuto literario del ensayo. Cita expresamente a Aguiar e Silva (1972:34) que afirma que el ensayo ocupa una posición ambigua, participando del estatuto de la existencia literaria, pero no de manera total y pura.

Azurmendi concibe el ensayo en euskara en sentido amplio, tanto históricamente como en cuanto a la inclusión de las diversas clases de ensayo. Incluye en el ensayo el tratado, por ej. Kristau Fedea (1986) del Padre Villasante, Jainkoaren billa (1971) de Orixe, o Lanaren antropologia (1973) de R. Garate. Así como los trabajos de divulgación o investigación como Euskalerri'ko leen gizona (1934) del prehistoriador y antropólogo J. M. de Barandiarán o Amasei seme Euskalerri'ko (1958) de Yon Etxaide (Azurmendi 1991:181-182). Igualmente los artículos periodísticos, por ej. los de J. Hiriart-Urruty. Según Azurmendi, el primer ensayo, en sentido histórico y tradicional estricto, por la elección de temas y su tratamiento, es sin duda el de Jusef Egiategi, Filosofo Huskaldunaren Ekheia (escrito antes de 1785 y publicado en 1983) (ibid. 178). Esta concepción, en los aspectos que acabamos de mencionar al menos, contrasta con la que exponemos en este artículo.

2) El ensayo en vascuence se ha desarrollado bajo una serie de condiciones un tanto diferentes a las de las grandes lenguas estatales como el castellano y el francés. Hasta el s. XX no parece que se pueda hablar de ensayo en lengua vasca, al menos en sentido literario estricto. Este género requería escritores del género y algunos cientos de lectores cultos. En el País Vasco continental apenas se han cumplido estas condiciones, por la exigüidad de lectores. Hay que destacar, sin embargo, la excepción de Jean Etxepare. En País vasco del sur hay un vacío hasta la posguerra. Hasta entonces, la preocupación por instruir o adoctrinar y hacer propaganda ha primado sobre la de reflexionar.

A partir del libro de Salbatore Mitxelena (1958) sobre Unamuno, sobre todo desde mediados de los 60, intelectuales jóvenes de nuevas generaciones empiezan a publicar ensayos. En esta época del renacer del ensayo vasco -y de renovación de la literatura vasca- tienen lugar algunas reflexiones sobre la definición, características y valores del ensayo (Txillardegi 1970; Ugalde 1974:302).

En cuanto al medio de publicación, hasta los años 70, aproximadamente, se publicaron más en revistas literarias, culturales o religiosas que en forma de libro. La dificultad de publicar ensayos en forma de libro fue debida, en gran parte, a la censura: la dictadura de Franco no podía tolerar la publicación de este tipo de literatura. Los primeros libros de ensayo durante el régimen franquista (S. Mitxelena, Txillardegi) fueron publicados fuera de la Península, en Bayona (País Vasco norte). El ensayo en euskara se ha desarrollado, pues, hasta los años 70, sobre todo al arrimo del periodismo de semanarios y revistas (Euzko-Gogoa, Jakin, Egan). Se trata en general de ensayos cortos. Los lectores de los años 50 y 60 estaban formados por núcleos de intelectuales reducidos de unos pocos cientos, de semejante sensibilidad cultural, pensamiento político etc.

En los años 1970-1975 se produjo un cierto boom del ensayo ideológico en forma de libro, parejo a un indudable aumento cuantitativo de un lectorado jóven y más abierto a la cultura que el de las décadas anteriores. El medio de publicación, ya fuera revista o libro, condiciona y ha condicionado el ensayo y su forma de escritura; también la línea ideológica de la editorial que lo publicaba: la colección "Hastapenak" de la editorial Lur, "Irakur Sail" de Herri-Gogoa, "Gero" de los jesuítas, Jakin de los (ex) franciscanos, etc. (Azurmendi 1991). De todos modos, el ensayo cobra en esta época una creciente importancia, que se refleja también en la quasi-equiparación en rango de los premios de ensayo respecto de los de poesía, novela y teatro.

A partir de la transición política (años 1978-1979), la situación ha ido cambiando. Se ha institucionalizado la enseñanza del euskara y las condiciones para la creación y publicación de obras literarias han mejorado. Gracias a la iniciativa de algunas editoriales o a las convocatorias de premios financiados por cajas de ahorros e instituciones culturales y políticas del País Vasco, los libros de ensayo cuentan con más apoyo financiero e institucional. Las becas y ayudas a la investigación del departamento de Cultura del Gobierno Vasco o de diversas entidades culturales, políticas o financieras, juntamente con las empresas editoriales han ayudado a la creación y publicación de ensayos. De modo que la institucionalización de la literatura vasca en general ha alcanzado al género.

Pero ¿cuántos ensayos se publican, cuántos y quiénes leen los ensayos escritos en euskara? Según J. M. Torrealday, en 1995 el ensayo supuso el 1,5 % de los libros en euskara, en 1996 el 3, 6 %; en 1998 el 7,1 % (Jakin 98, 1997; XX; 109, 1998). ¿Se ha encastillado el ensayo en los lectores adultos habituales de libros en euskara? Siendo un género que se presta a la transmisión y difusión de ideas por medio de la traducción, en buena lógica debería ampliarse el número de lectores.

3) La elasticidad del ensayo y sus relaciones con otros géneros plantean problemas de distinción entre unos y otros. Por ej. entre el ensayo y el artículo: ambos han sido publicados en revistas literarias o culturales de tendencia social (por ej. Jakin); los temas de interés son con frecuencia comunes en los artículos y en los ensayos; y bastantes escritores que han empezado escribiendo artículos en la prensa han evolucionado hacia al ensayo por el prestigio de éste, tendencia bastante general. Pueden existir también algunas dificultades a la hora de distinguir entre crítica literaria y ensayo. De todos modos, hay que considerar la existencia de una tradición europea de ensayismo literario y crítico. La dificultad a la hora de diferenciar ensayo y crítica aumenta en el caso de la crítica no literaria sino ideológica, política, cultural etc.

El ensayo en lengua vasca ha navegado y todavía navega a duras penas entre el Scila del didactismo y el Caribdis de la investigación. Habría que distinguir entre el ensayo y la obra o artículo académico y/o de investigación a secas. Por otra parte, resulta también un tanto difícil distinguir, en la práctica, los ensayos de pensamiento de los discursos o las disertaciones teóricas y tantos otros. Persiste, pues, la indefinición, al menos en la práctica. A pesar de todo, el ensayo tiene una enorme importancia para el euskara al ser un género idóneo y necesario para el desarrollo de la prosa culta.



Jean Etxepare, primer ensayista

Aunque podríamos mencionar algunos posibles antecesores del ensayo (Egiategi, Mogel, etc.), de acuerdo con Lafitte (1941:71), consideramos a J. Etxepare (1877-1935), médico de profesión y gran escritor, como el primer ensayista en euskara en el sentido más cabal. Él mismo publicó su primer libro, Buruxkak (1910), con una clara pretensión literaria, calificándolo de "libro de ensayo" en carta a Julio de Urquijo. Buruxkak 'Espigas de trigo', según Jean Casenave equivale en francés a Glanes, título de moda a fines del siglo XIX en los ámbitos literarios franceses para designar una colección de textos bastante diferentes reunidos en un mismo libro.

En efecto, se trata de una colección de crónicas, artículos y ensayos. Entre ellos dos que se han hecho famosos por haber sido censurados y amputados en la edición de P. Lafitte, de 1941, hasta su reintegración en la de 1980. Son "Nor eskolemaile, zer irakats" 'Quiénes deben enseñar y qué', y "Amodioa" 'El amor'. En el primero el autor aborda el problema de la enseñanza pública y laica que se iba generalizando en todo el estado francés, con la supresión y expulsión de las congregaciones religiosas. Etxepare toma una posición moderada, aunque tal vez bastante audaz en su medio: defiende una red de enseñanza publica y otra privada, ésta a expensas de la iglesia católica, donde los enseñantes sean seglares, y, a poder ser, padres de familia.

En "Amodioa" Etxepare se vale de la forma del diálogo, y de una reunión ficticia de unos supuestos antiguos compañeros de estudios que se reúnen para una comida, para discutir ideas contrarias sobre el amor físico. A la manera de los diálogos de Platón, los personajes reflejan puntos de vista diferentes y sistematizados (hedonista, idealista, conformista, positivista), sin que el autor tome expresamente partido por ninguna de ellas, pero quedando manifiesta la pluralidad de las mismas. La sexualidad, objeto de la discusión, no se limita al existente entre hombres y mujeres, sino que incluye el onanismo, la homosexualidad y la zoofilia --temas tabú en la época-- y también las relaciones sexuales entre animales; así como el amor a los objetos, o al estudio o cultivo del espíritu. Este ensayo destaca, además de por su estructura sutil, por la virtuosidad en la expresión estilística. Según Casenave (1998, 2002), Buruxkak se caracteriza por que:

  1. Algunos de los temas son inéditos en la literatura vasca. Además, el autor se distingue por el tratamiento audaz de los temas, y los puntos de vista audaces y hasta provocadores, junto a una sinceridad al expresar sus posiciones, contrarias a la opinión general. Y, sobre todo, por la libertad de expresión.
  2. Relación directa autor-lector: práctica conversacional escrita del autor-enunciador con el lector; distancia del enunciador respecto al objeto de reflexión; cambios de perspectiva en la observación de una misma realidad; abundancia de elementos autobiográficos.
  3. Prioridad de las formas textuales que invitan a la reflexión: la argumentación se apoya en las modalidades narrativas, explicativa, descriptiva, lo que hace la lectura más variada y agradable. Asimismo, hay cambio y variedad de registros tonos (lírico, emotivo, irónico).

El de Etxepare es un estilo literario y personal. Frases breves y estilo sentencioso, uso literario del verbo, movilidad de los elementos en la prosa, riqueza de léxico son otras características. El juego literario y la libertad de la escritura eran para él muy importantes. Sin embargo, la obra fue un fracaso y el autor se vio obligado a retirarla, por la incomprensión de la sociedad y de la mayoría de su élite culta y lectores potenciales. De todos modos, Buruxkak quedará como obra renovadora y profundamente original, como representación del País Vasco, conjugando tradición y renovación.

Su segundo libro, Beribilez 'En coche', publicado en la revista Gure Herria, 1929-1932 y después como libro, 1931), cuenta el viaje de ida y vuelta de Cambo (País Vasco continental) a Loyola (cuna de San Ignacio, en Azpeitia, Gipuzkoa) en una jornada. La forma literaria predominante es la descripción del paisaje, los personajes y lugares. Descripción rápida e impresionista, que va de los aspectos externos a los internos, que da vida a estos lugares, y que alterna con reflexiones del autor y con diálogos entre personajes no claramente dibujados que reflejan puntos de vista diferentes y permiten al autor distanciarse.

Beribilez amplía el abanico de temas tratados por el autor: algunos , por ej. el euskara o los fueros de Navarra, reflejan una mayor concienciación de la identidad histórica y cultural; otros son de candente actualidad en el País Vasco del sur, como, por ej., las consecuencias negativas de la industrialización. El tema religioso es tratado críticamente pero con un mayor distanciamiento. El tono es personal, crítico, irónico, a veces provocador, nostálgico y escéptico. Es una obra de madurez, y también vejez, en contraste con Buruxkak, obra de juventud. En cuanto a lengua y estilo también es algo diferente: incorpora palabras del País Vasco sur, sobre todo guipuzcoanas, así como neologismos sabinianos, comenzando por el mismo título. La sintaxis refleja movimiento y rapidez, variedad, virtuosidad y tensión. El estilo, en su conjunto, refleja un mayor equilibrio (en la construcción sintáctica y el ritmo), una mayor utilización de los recursos fono-estilísticos y musicales, una mayor variación en la expresión (sobre todo en el registro literario alto).


La posguerra: Salbatore Mitxelena

Tras la guerra civil (1936-1939) la expresión en euskara pasó al exilio y a la clandestinidad. Pero la dictadura franquista y el nacionalcatolicismo iban a suscitar un rechazo por parte de los intelectuales y religiosos en la generación de los 50 (S. Mitxelena, K. Mitxelena, Krutwig, Zaitegi...) que estalló en los 60 (Txillardegi, grupo Jakin, Aresti...).

Salbatore Mitxelena (1919-1965), fraile franciscano de Zarauz, publicó en 1958 en Bayona y con el pseudónimo de Iñurritza Unamuno eta Abendats. Bilbotar filosofuaren eta Euskal-Animaren jokerei antzemate batzuk. El nombre Abendats es significativo: abenda 'raza' + ats 'soplo', 'alma': "Abendats, el que todos los vascos llevamos en nuestro interior y que nos hace latir individualmente". Otras veces parece trasunto o alter ego del propio autor.

El ensayo de S. Mitxelena viene motivado por las afirmaciones de Unamuno de que el vascuence es un idioma racionalmente poco práctico y por su vaticinio de la muerte de éste. Unamuno era entonces el vasco más universal, y su filosofía despertaba interés hasta en los mismos intelectuales euskaldunes Sin embargo, al ser considerado en medios nacionalistas vascos como enemigo acérrimo del euskara y estar condenadas dos obras suyas por la Iglesia católica, escribir sobre un tema tan espinoso constituía una verdadera prueba de valentía por parte del franciscano, como señala N. Etxaniz (1970).

La personalidad de Unamuno y sobre todo su vasquidad, evidente para el autor, es lo que le interesa a éste. A través de Unamuno el autor pretende intuir actitudes del "Alma Vasca". El tema del alma vasca se enmarca en el ambiente de crisis de la posguerra (crisis de identidad vasca --tras el enfrentamiento y la derrota en la guerra-- y primeros síntomas de crisis religiosa). En este sentido, S. Mitxelena es, tal vez, el mejor exponente de esa "agonía", en sentido unamuniano, de la posguerra, que nos quiere hacer sentir el autor, cuyo libro no es un ensayo analítico, escrito conforme a un plan, sino reflexiones del autor surgidas de una lucha apasionada (Azurmendi 1991:188-190). He aquí algunos de los rasgos más importantes, a nuestro juicio, de este ensayo:

1) Actitud dialogante y abierta: con Unamuno filósofo -hasta en verso-, con el lector, y del autor consigo mismo. La figura de Unamuno es tratada con profunda simpatía por el autor, que se identifica personal y emotivamente con él, y que identifica al pueblo vasco con él. En esto se diferencia S. Mitxelena, por ej., de J. Ariztimuño Aitzol, guía de la cultura vasca antes de la guerra, que en su libro La muerte del euskera no mostró más que los errores y tachas de Unamuno (p. 10). El ensayista se confiesa, o habla de sí mismo, con alguna frecuencia. Se hace eco del ambiente cultural un tanto mezquino en la sociedad y en los medios de la cultura vasca. Critica a los abertzales o nacionalistas vascos y a los integristas vascos que quieren un País Vasco a su imagen y semejanza, y defiende la tolerancia y el pluralismo.

2) Predomino de las formas de expresión argumentativa. A la afirmación de Unamuno de la incapacidad del euskara para expresar la vida espiritual contesta S. Mitxelena: "Si Unamuno hubiese escrito en euskara, no habría escrito tan bien; y, por tanto, no habría llegado a tener tanta fama" (p. 59). El autor intercala también otras formas expresivas (narración en estilo y tono popular, con abundancia de expresiones coloquiales; chistes, p. 22-23).

3) La estructura del ensayo y el tono son flexibles. Aunque el tono general es serio, cuando discute con Unamuno el autor usa el tono familiar o coloquial, propio de la discusión entre paisanos, y, en cambio, el tono cambia cuando se refiere al régimen franquista (críticas y alusiones veladas e irónicas al régimen).

4) El lenguaje de S. Mitxelena es variado en niveles y registros del lenguaje, léxico y sintaxis; es hábil, audaz y creador, a veces también violador consciente de leyes gramaticales. Hay, sin embargo, a veces una mezcla un tanto abigarrada de niveles de lenguaje. Es un lenguaje retórico con resonancias poéticas, que explota las figuras de la repetición y la intensificación, procedimientos retóricos propios de los predicadores y también de los poetas. El recurso a los refranes y las imágenes (por ej. el símil de las manzanas aplastadas en el lagar al referirse a lo(s) vasco(s) es otro de los procedimientos del autor. El estilo de S. Mitxelena es conciso y elíptico, nervudo, rico, trabajado, rítmico y lleno de matices.



Ensayo en las revistas de la posguerra

En la postguerra fueron las revistas culturales en lengua vasca las que publicaron artículos y ensayos: Euzko-Gogoa, Egan, Jakin, Olerti, Euskera... Algunas de éstas impulsaron el ensayo directa y decisivamente (caso de Jakin. Véase más adelante).

Euzko-Gogoa, editada por y a expensas de Zaitegi en Guatemala, en su sección "Yakintza" (que se podría traducir por 'Ciencia' o 'Cultura'), publicó series de artículos: de tipo didactico como "Landareetaz atsapenak (Botanika-asimasiak)" 'Lecciones básicas de botánica', de Andima Ibiñagabeitia (Euzko-Gogoa, 1951, 1952); de información o exposición, como los de Mirande sobre la parapsicología; o los artículos de Orixe sobre el arte y la belleza. Hay que destacar en Euzko-Gogoa la labor de Zaitegi y Orixe como autores de libros o artículos de ensayos o que, al menos, se acercan al ensayo. Jokin Zaitegi, poeta y traductor de Platon, es autor del libro Platon'eneko atarian (1961), formado por una serie de estudios y prólogos a sus traducciones de las obras de Platón, en euskara cultivado y purista.

Nicolás Ormaetxea Orixe, poeta y prosista, guía de los escritores vascos de la generación que vivió la guerra, publicó numerosos artículos periodísticos y otros de investigación, sobre temas de filosofía, crítica literaria, folklore, religión, lingüística, etc. en revistas culturales (Jesusen Biotza'ren Deya, RIEV, Euskera, Euskal Esnalea, Yakintza, Euzko Gogoa, Gernika). La serie de 10 artículos sobre arte y belleza o estética, publicados en Euzko-Gogoa (1951-1952-1955) podría considerarse ensayo por su unidad formal, estilo literario etc., como lo hace el editor P. Iztueta (N. Ormaetxea Orixe. Idazlan Guztiak, t. III, p. 115 y sig., 1991); próximo al tratado, eso sí.

Quito'n arrebarekin (Euzko-Gogoa, 1950-1954), en forma de diálogo entre el autor y su hermana, es una obra personal, con referencias autobiográficas y escrita desde una visión teológica que refleja el drama de muchos católicos vascos, incluidos los navarros, durante la guerra y posguerra al constatar que la jerarquía católica bendecía las atrocidades cometidas por los alzados en armas contra la República. Otras obras de Orixe, como Jainkoaren billa, son más bien tratados de teología o mística.

Mención aparte merecen Jon Mirande, literato que vive en París y los del exilio forzoso en el interior, llámese dictadura de Franco (revistas Egan y Jakin), con sus representantes más importantes: K. Mitxelena, Txillardegi, Arregi y Azurmendi.


Jon Mirande

Jon Mirande (1925-1973), gran poeta y prosista en lengua vasca, ha tenido una gran influencia literaria en los años 70 y 80 del siglo XX. Escribió en revistas literarias y culturales vascas (Euzko-Gogoa, Gernika, Egan, Igela, Elgar...) y bretonas (Ar Stourmer, etc.). Algunos cuentos y ensayos han sido recopilados en la antología Jon Miranderen Idazlan Hautatuak (Gero, 1976, edic. de Peillen). Los artículos que publicó en las revistas mencionadas se pueden dividir en dos grupos: los de tipo ideológico-político o de crítica social, y los ensayos más bien de tipo cultural-filosófico.

Los primeros han sido reeditados, la mayoría, bajo el título Miranderen lan kritikoak (Pamiela, 1985, recopilación de J. M. Larrea). Algunos de los más típicos critican el folklorismo, la soberbia y la falta de crítica y conciencia de los vascos. En ellos predomina la forma de elocución argumentativa y el tono crítico, aunque también los hay de tono sarcástico, o bien irónico o satírico, también típicos del autor. Son los que mejor muestran su ideología atípica y calificada de heterodoxa en los medios vascos. Mirande es nacionalista y cree en el valor de la raza, etnia y sobre todo en la lengua vasca; pero es pagano y reivindica los valores del paganismo y de los antiguos vascos. Es contrario al cristianismo y la democracia cristiana, a la que calificaba de judía; él se consideraba filofascista. Ahora bien, Mirande no era un político sino un literato y esteta.

Los de tipo cultural-filosófico, artículos o series de artículos de ciera extensión con unidad formal en torno a un tema, de carácter informativo-expositivo, han sido calificados como ensayos por Peillen, y, en efecto, así se podrían considerar, en sentido amplio. Entre ellos están los que el autor, gran celtista, escribió sobre la lengua irlandesa y la de Cornualles. Según explica Mirande, el interés por el conocimiento del estado de las lenguas célticas se debía al "provecho que acarrearía saber qué han hecho para salvar la lengua de la patria los abertzales de otros pueblos pequeños de Europa como el nuestro que tenían su lengua patria en peligro de desaparición" (Jon Miranderen Idazlan Hautatuak, p. 281).

Mirande es también autor de un ensayo, bastante largo sobre parapsicología: "Jakintza berri bat: psikologi gaindikoa" 'Una nueva ciencia: la parapsicología' (Euzko-Gogoa, 1951, nº 11-12; 1952, nº 1-2, 3-4, 5-6). El ensayo contiene una exposición amplia de las diversas corrientes de la parapsicología, información y opiniones personales. El autor nos cuenta sus vivencias y experimentos (p. 325, 328, 345) y da sus consejos al lector (p. 319). Abunda en información, erudición, y conocimiento. El tema es inédito en euskara y la terminología difícil. Mirande tiene el mérito de acuñar o inventar palabras técnicas, de cuño personal, de sicología y parapsicología. Otros ensayos parecen perdidos. Por ejemplo, según Peillen, quien lo leyó hace más de 45 años, el titulado "Giza gaindikoa Nietzscheren arauera", de 50 hojas.

Escribió también otros artículos o ensayos más cortos sobre seres extrahumanos en el folklore de los celtas y los vascos, mitología pagana y sus propias creencias ("Nere sinestea", traducido y publicado en Ar Stourmer en bretón por su amigo Goulvenn Pennaod). Mirande aporta un tipo de ensayo más informativo y expositivo (dejando aparte sus artículos críticos). Hay que destacar el estilo literario del autor, su dicción elegante, fina y purista.


Koldo Mitxelena

Koldo o Luis Mitxelena (1914-1987), filólogo y lingüista vasco, impulsó la literatura vasca con la revista Egan. Escribió varias obras en castellano sobre lingüística y literatura vasca. Sus escritos en euskara fueron publicados en Egan, Euskera, Anaitasuna, Zeruko Argia, etc. Posteriormente, en varios libros: Mitxelenaren Euskal Idazlan Hautatuak (1972), y, muerto el autor, en 9 tomos con el título Euskal Idazlan Guztiak y Zenbait hitzaldi (1988).

Los artículos en euskara de Mitxelena versan principalmente sobre lengua y crítica literaria y son de diversos géneros. Por ej. reseñas críticas (más de 140) sobre los libros publicados en su época, y artículos más largos o ensayos sobre literatura vasca. Entre éstos, unos giran en torno a la literatura en general (por ej. "Asaba zaharren baratza" ; otros tratan sobre autores vascos (clásicos o modernos, por ej. G. Aresti o Txillardegi). Ya hemos señalado la dificultad de distinguir entre la crítica lingüístico-literaria y el ensayo en el caso de Mitxelena.

Aunque algunos textos de Mitxelena son más bien informativos o expositivos, los más típicos son los polémicos. En "Asaba zaharren baratza" (1960) el autor polemiza con Orixe, y, como en otros ensayos o artículos del mismo tipo, trata y da sus opiniones sobre diferentes temas relacionados con la lengua, el pensamiento, la cultura europea, pero siempre con perspectiva de actualidad. En "Euzko-Gogoa eta Euskera" (Egan 1956) polemiza contra Zaitegi defendiendo la utilización del castellano y otros idiomas en los escritos de investigación sobre temas vascos. "Pro domo" (1972) trata sobre la lengua como medio de comunicación y expresión social, y la necesidad de establecer puentes entre las viejas y nuevas generaciones. Señalemos algunos rasgos constantes de estos ensayos, escritos con un intervalo de 15 años:

  1. Referencia personal y autobiográfica y tono polémico. En éstos Mitxelena personaliza (en su propia persona) muchas de las cuestiones debatidas en los círculos de intelectuales o lectores vascos. En "Pro Domo", escrito tras la reunión de Aranzazu de 1968 que inició la unificación, y que levantó ampollas, defiende la unificación del euskara y la necesidad e integrar y comprender a las nuevas generaciones. Algunas ideas interesantes son el afán por la cultura y la necesidad de ver las cosas con ojos actuales.

  2. La forma de elocución más importante en estos ensayos es la argumentación. Una argumentación férrea, variada, rica que cumple estrictamente las leyes de la argumentación, aunque esto no sea obligatorio en el ensayo.

  3. El modelo de composición y lenguaje retóricos (comienzos y finales trabajados, utilización y manipulación retórico-argumentativa de los refranes y modismos, alusiones cultas e irónicas). Consciente de que el lector es el juez en la polémica, Mitxelena sabe alternar el tono y el nivel de lenguaje que requiere la argumentación seria con el humor, la ironía y el sarcasmo en la polémica, a veces hasta utilizando equívocos, rayando con la burla.

Koldo Mitxelena ha aportado un estilo literario y elegante, rico y lleno de matices, algo conceptista, templado con imágenes. Agudeza e ingenio, junto a una exactitud en la expresión y frases lapidarias al estilo de los refranes son algunos de los rasgos de su estilo más notorios. Ha sido un estilista. Sabio y crítico, vivo y pedagógico, es uno de los maestros de la prosa ensayística en euskara.


José Luis Alvarez Txillardegi

José Luis Alvarez Enparantza (1929), más conocido como Txillardegi, lingüísta y novelista, ha ejercido una cierta influencia entre los jóvenes de la generación de los años 68-70 del s. XX. Es autor de numerosos artículos, sobre diversos temas relacionados con el euskara y el País Vasco, algunos de ellos polémicos, tanto en Branka, Jakin, Zeruko Argia, en su época de exilio, como posteriormente en la revista Argia, el diario Euskaldunon Egunkaria etc. Bastantes de ellos se han recogido en Euskal Herritik erdal herrietara (1978).

Txillardegi impulsó decididamente el ensayo en la teoría. Su artículo "Saiakera eta hizkuntzen pizkundea" (1966) que propugnó el cultivo del ensayo, parece que marcó un camino por el que se adentraron los jóvenes ensayistas, el grupo Jakin y otros, con sus libros de ensayos ideológicos de los años 1970-1975. Pero, sobre todo, Txillardegi impulsó el ensayo con sus propios libros.

Huntaz eta hartaz (Hamar saiakera labur), publicado en 1965 en Goiztiri (editorial que crearon él y otros exiliados en el País Vasco norte) fue un libro de 10 ensayos relativamente cortos, que renovó el ensayo vasco "sacándolo de las páginas de las revistas y dotándolo de un lenguaje matizado y funcional, del que estaba necesitado" (Sarasola 1970). Aporta temas nuevos, modernos, europeos y universales: temas existenciales y tratados con visión existencialista (la muerte, la muerte del universo), religioso-morales (el cristianismo), humanistas (el izquierdismo y el derechismo, los intelectuales y los hombres de acción, los número uno de la clase etc.), político-ideológicos referentes al País vasco (carlismo, folklorismo de la boina o de los "euskotarras" o vascos no euskaldunes etc.). La profusión de citas y autoridades es una muestra del universo cultural del autor y de sus preferencias: por ej. autores franceses como Teilhard de Chardin o la filosofía oriental de Buda y Gandhi.

El autor reconoce la influencia ejercida en él por el budismo y critica el deseo del triunfo mundano y el tecnicismo de la vida moderna europea. Reconoce también el influjo del existencialismo de Kierkegaard, Unamuno y autores franceses en el tema de la muerte. Según J. Azurmendi , si S. Mitxelena planteaba el tema del alma vasca, Txillardegi plantea el del hombre, no como problema teórico sino existencial, es decir, preguntándose por el sentido último. La posición de Txillardegi es antikantiana y existencialista (Azurmendi 1991:190-199). El lenguaje de Huntaz eta hartaz es moderno y culto (muy diferente, por ej. del de S. Mitxelena, que es más tradicional y retórico, a pesar de que sólo median 9 años entre ambos libros).

Hizkuntza eta pentsakera (1972), trata sobre las relaciones entre lengua, lógica y pensamiento. Según el autor, que firma con el seudónimo Larresoro, la lengua adquiere el papel de guía del pensamiento, marca y condiciona a los usuarios de la lengua. La lengua no es hija de la lógica, según el autor, y, por eso, las lenguas son diferentes entre sí. Defiende, en el fondo, la teoría humboldtiana de que la lengua aporta una visión del mundo o, dicho de otro modo, las distintas lenguas moldean el pensamiento de los pueblos que las hablan. Se basa en la fonología vasca y en los nombres de los colores. Sin embargo, hoy día, después de los estudios de la gramática generativa, se piensa de otro modo. Pero se reconocen algunos aspectos positivos de la obra. Según J. Sudupe, Larresoro tiene el mérito, entre otros, de plantear los aspectos sociales de la lengua (Hegats 10, p. 55-64). Larresoro tiene el mérito, no solamente de incorporar ideas y corrientes de pensamiento en euskara, sino también de dotar a la prosa vasca de un lenguaje teórico apto y elegante.

En el libro de memorias o ensayo Euskal Herria helburu (1994), traducido al castellano (Euskal Herria en el horizonte, 1997) Txillardegi cuenta y reflexiona sobre sus actividades, cómo surgieron y desarrollaron sus ideas, el ambiente político-cultural de los años 1950-60-70, y el nacimiento y desarrollo de ETA, uno de cuyos fundadores fue él mismo. Como testimonio directo y memoria viva esta obra tiene, pues, gran valor.


La contribución del grupo y revista Jakin

El grupo y revista Jakin de los años 1967-68 y posteriores (J. Intxausti, J. Azurmendi, R. Arregi, Txillardegi, E. Osa...), con artículos y ensayos de tipo ideológico-político-social, ha sido una referencia fundamental para el ensayo en lengua vasca. Dice K. Mitxelena: "Antes sabíamos que el euskara estaba esperando a ser cultivado y sin embargo nos negábamos muchas veces a cumplir con nuestro deber, porque no éramos capaces de hacerlo con el purismo suficiente. Ahora estamos viendo a los de Jakin, por ejemplo, --y no son sólo ellos-- luchando por expresar en euskara temas difíciles" ("Asaba zaharren baratza", Mitxelenaren Idazlan Hautatuak, p. 78-79).

Jakin fue creado en el convento de los franciscanos de Aranzazu (en Oñate, Gipuzkoa), en los años 50, por jóvenes que no conocieron la guerra (Azurmendi 1984). Uno de los ensayistas de Jakin de la primera hora fue Joseba Intxausti. En esta revista colaboraron también algunos escritores de generaciones anteriores, por ej. Telesforo Monzon, ministro del Gobierno Vasco durante la guerra, autor teatral y poeta en su exilio del País Vasco continental, y líder de Herri Batasuna desde la transición. Monzon publicó un ensayo corto titulado "Kontzientziaren eboluzinoa" (Jakin, 1969), en el que trata de los cambios producidos, sobre todo en el País Vasco del norte.

En la modernización de la prosa de ensayo vasca no está de más, tal vez, mencionar el trabajo de los articulistas del grupo de jóvenes "Gazte naiz" de Zeruko Argia bajo el impulso de R. Saizarbitoria, y el de la editorial Lur, creada hacia 1970, con su colección Hastapenak de libros divulgativos de formación universitaria básica en sociología, economía, crítica literaria, linguística, etc., así como con diversas traducciones de pensadores europeos.

Antes de señalar la aportación de R. Arregi, conviene tener en cuenta que, aparte de los ensayos más o menos cortos de las revistas, en esta época se empiezan a publicar libros de ensayo, que se enmarcan dentro de lo que J. Azurmendi (1991:179-180) denomina el "boom" del libro ideológico de los años 1970-1975. Se trata de ensayos, tratados, exposiciones más o menos originales, por un lado; traducciones de ideólogos (Marx, Engels, Lenin, Dobb, B. Rusell, F. Fanon, Lévi-Strauss, Memmi etc.) por otro. Entre estos libros Azurmendi cita sus propios ensayos de esta época; los estudios de G. Garate sobre autores marxistas; el tratado de R. Garate, Lanaren antropologia (1973); el de A. Irala, Bat bitan banatzen da (1975-1976), traducido al castellano: Uno se divide en dos: el arma revolucionaria de Mao Tse-tung (1976); y otros de P. Iztueta y J. Apalategi, X. Mendiguren, L. M. Muxika, M. Pagola, J. M. Torrealdai, M. Ugalde.

El marxismo está en el centro de la mayoría de los debates. Varios de estos autores son jóvenes intelectuales provenientes de los seminarios religiosos, estudiantes en universidades extranjeras; en muchos casos, de cultura libresca, aunque probablemente de mentalidad social y cultural más abierta que los de generaciones anteriores. Sean o no ensayos algunos de éstos, al margen del valor objetivo de algunos de ellos por la originalidad, desarrollo del tema, estructuración etc., no debemos olvidar, en todo caso, el esfuerzo de adaptación de la prosa vasca por traducir el pensamiento a la sintaxis euskérica y desarrollar el lenguaje técnico. Azurmendi señala que tras la muerte de Franco disminuye el debate ideológico, al pasar el debate político a la prensa diaria, escrita mayoritariamente en castellano.


Rikardo Arregi

Rikardo Arregi (1942-1969), muerto prematuramente a los 27 años, fue impulsor de la Campaña de Alfabetización de Euskaltzaindia y de la editorial Lur, y periodista del articulismo político y ensayista. Sus artículos fueron recopilados en diversos libros, después de su muerte: Politikaren atarian (1969); Herriaren lekuko (1972); Europa, escrita en colaboración (Jakin, 1965).

Los ensayos están recogidos en el libro Rikardo Arregi (Jakin sorta, 1971). Tienen una extensión de unas 20 pags. y tratan sobre las actitudes ante el marxismo, sobre el izquierdismo y derechismo, que ya trató Txillardegi, o el catolicismo de los euskalzales o vascófilos. Algunos de los ensayos de Arregi son polémicos, sobre todo con las ideas de los representantes más significativos de anteriores generaciones, como Orixe, pero también con las de Txillardegi en respuesta a las opiniones de aquél vertidas en Huntaz eta hartaz. Los temas que trata son de actualidad para jóvenes vascos con inquietudes e intelectuales vascos católicos o filomarxistas, en momentos de crisis ideológica y socio-política.

Arregi ofrece una visión crítica de los temas que trata. Integra sus propias confesiones en el ensayo: se confiesa católico y creyente en la transcendencia, confiesa que no le gustan Teilhard de Chardin ni Mounier, sí el teólogo J. M. González Ruiz. En los ensayos de Arregi predominan la exposición y el desarrollo del tema, así como la argumentación. Están pensados en euskara y escritos en lenguaje funcional.


Inicios de un camino hacia la institucionalización del ensayo

Los premios de literatura que Euskaltzaindia empieza a convocar hacia el año 1956 (entre ellos el premio para artículos) tienden a fomentar el cultivo de la prosa. Desde aproximadamente 1968 varios concursos y premios estimulan el cultivo del ensayo: por ej. los premios de ensayo "Guernica". O el premio "Andima Ibiñagabeitia", organizado por Caracas-ko Euskera Lagunen Elkarteak (Asociaciones de Amigos del Euskera de Caracas), desde 1971. Actualmente varios ayuntamientos, diputaciones, el Gobierno Vasco y algunas entidades culturales convocan concursos, otorgan premios y publican obras literarias, entre ellas ensayos, y de investigación. Estos premios constituyen actualmente el sostén del ensayo en lengua vasca.

Uno de los más importantes es el Premio Mikel Zarate de Ensayo, convocado y publicado por Euskaltzaindia y la entidad financiera Bilbao-Bizkaia-Kutxa. El mismo M. Zarate impulsó el ensayo de crítica literaria y siguiendo su camino, bastantes ensayos premiados han sido estudios o análisis de autores de la literatura vasca. Irun Hiria Literatura Sariak--Premios de Literatura Ciudad de Irun, de la Fundación Kutxa creado hacia 1971, convoca desde 1994 un premio de ensayo, junto con los de cuento, novela y poesía. Entre los Premios Euskadi de Literatura, creados en 1994 por el Gobierno Vasco figura el Premio de Ensayo Pedro Axular. La Diputación Foral de Araba convoca el Premio Becerro de Bengoa de Ensayo en euskara y castellano (desde aproximadamente 1989). Y la Diputación de Navarra el Premio Xalbador.

Hay premios de investigación que pueden contribuir indirectamente el afianzamiento del ensayo, por ej. el Premio Santi Onaindia de investigación literaria del Ayuntamiento de Zornotza; o el Premio Justo Garate del Ayuntamiento de Bergara, o Juan San Martin, de Eibar.

La iniciativa privada de empresarios y editoriales ha fomentado la producción y publicación de ensayos. Destaquemos el premio Juan Zelaia Saria y labor de Erein con su colección Saiopaperak, así como otras editoriales (Pamiela, Alberdania, Baroja, Elkar, Mensajero).


Joxe Azurmendi

Poeta, crítico literario y pensador. Empezó escribiendo ensayos sobre temas sociales y literarios en Jakin, revista al que está unido y del que fue director. Ha publicado también artículos en Branka y Zeruko Argia y numerosos libros de ensayo en euskara, en lo que se distingue de todos los demás autores. En sus ensayos predominan los de pensamiento moderno actual en su vertiente ideológico-político y social y los de crítica literaria.

Clasifiquemos sus libros por temas. Sobre marxismo y nacionalismo: Hizkuntza, etnia eta marxismoa (1971). Relaciones entre sociedad, cultura, arte y literatura: Kultura proletarioaz (1973); Iraultza sobietarra eta literatura (1975); Artea eta gizartea (1978); Errealismo sozialistaz (1978). Kolakowski (con J. Arregi) (1972). Nacionalismo y socialismo vascos: Arana Goiriren pentsamentu politikoa (1979); PSOE eta euskal abertzaletasuna: 1894-1934 (1979); Nazionalismoa/Internazionalismoa Euskadin (1979); Eibarko sozialismoaz.

Sobre temas históricos y políticos en tono polémico: Espainolak eta euskaldunak (1992); Demokratak eta biolentoak (1997); Oraingo gazte eroak: gogoetak ETAren sorrera inguruko kultur giroaz eta gaurkoaz (1998). En ambos critica la racionalidad encarnada en el Estado de Derecho. Recientemente en Espainiaren arimaz (2006) ha vuelto a criticar los escritos de los ideólogos de la hispanidad, tachándolos de ideología imperial y frecuentemente racista.

Filosofía sobre el hombre: Gizona abere hutsa da (1975), en el que critica a la metafísica y filosofía racionalista occidental. Gizaberearen bakeak eta gerrak (1991) es continuación de aquél, con algunos retoques; plantea si el hombre es bueno o malo por naturaleza, si la naturaleza es más fundamental que la cultura o ésta más que aquélla.

Sobre técnica, trabajo cooperativo etc.: Teknikaren meditazioa 'Meditación sobre la técnica' (1998), basandose en el pensamiento de Carlos Santamaría. Ha escrito también sobre el pensamiento de Arizmendiarrieta, fundador del cooperativismo vasco, y de Etienne Sallaberry, sacerdote y periodista.

Literatura vasca, sobre Orixe y Mirande desde el punto de vista social y filosófico sobre todo: Zer dugu Orixeren kontra (1976); Zer dugu Orixeren alde (1977); Mirande eta kristautasuna (1978); Schopenhauer, Nietzsche, Spengler Miranderen pentsamenduan (1989).

Los ensayos de Azurmendi, de carácter ideológico, muestran el vigor y la fuerza del pensamiento. Son de gran aliento y de considerable extensión. Abordan temas actuales europeos con gran profundidad y erudición. Azurmendi ha incorporado la filosofía y el pensamiento de pensadores europeos, alemanes sobre todo. La referencia continua a la producción cultural vasca es otro de sus rasgos.

Azurmendi es un intelectual crítico. Estudia el problema, más que la solución. Sabe exponer y desarrollar el pensamiento. Adopta con frecuencia el tono polémico. Combina en su lenguaje el registro culto con expresiones coloquiales y su prosa es rápida, incisiva e irónica. Espainolak eta euskaldunak (1992, best-seller de ese año) es su ensayo más conocido. El primer texto de esta obra es del año 1976, y fue escrito a raíz de unas declaraciones de Claudio Sanchez Albornoz sobre los vascos y el euskara. Ha sido traducido al castellano por Edorta Agirre (Los españoles y los euskaldunes, 1995, 2006), menos un capítulo ("Un concepto mito-patológico de la unidad").

El autor adopta una actitud polemista, irónica. En el prólogo nos advierte que este ensayo no es una investigación, sino un juego, mezcla de enfado y humor, y que está escrito para que se rían los euskaldunes. El autor trata de refutar los tópicos de algunos intelectuales españoles sobre los vascos (que afirman que éstos no fueron romanizados, que el vascuence es lengua inculta etc.). Pero busca el trasfondo actual de la historia; por ej. el mito del salvajismo de los vascos es, según el autor, "producto natural del nacionalismo español" (pág. 38 de la traduc. cast.). El autor plantea el problema de la cultura (fundamentalmente lengua) vasca, de la falta de conciencia en muchos euskaldunes. La exposición o desarrollo de ideas y la argumentación son las formas predominantes de elocución.

El euskara de Azurmendi es moderno y usual, en el nivel culto, entre los sectores algo cultivados, para los que escribe. El autor demuestra un gran conocimiento de la lengua, y riqueza y variedad de expresión. En cualquier caso, el contenido predomina siempre sobre el aspecto estilístico o la expresión literaria.


Otros autores

Mencionemos algunos autores que han publicado más de un libro de ensayos.

Jose Angel Irigarai (1942), poeta, ha escrito los ensayos Euskera eta Nafarroa (1973), y Euskara bizitzaren kenkan (1988). Como en sus poesías, sus temas reflejan la preocupación por el porvenir de Navarra y su vasquidad.

Joseba Sarrionaindia (1958), poeta y narrador, es autor de varios libros de ensayos cortos. Ni ez naiz hemengoa (1985; reeditado en 1994 y 2006), traducido y publicado en castellano: No soy de aquí (1992) es una especie de diario, escrito en la cárcel; más exactamente, observaciones estructuradas en forma de calendario, en la tradición del ensayo (por ej., en la literatura inglesa Breton,, publicó The Fantasticks en 1626, observaciones organizadas en forma de calendario). En este ensayo Sarrionaindia recurre, cíclicamente, a temas y problemas relacionados con la escritura y el dogmatismo, la literatura, la retórica, la expresión en euskara, los colores, la comunicación o el ruido de las palabras y la necesidad del silencio, el universo, la melancolía etc. Estos temas alternan con historias de la cárcel y otras, magistralmente contadas.

Marginalia (1988), colección de escritos cortos en torno a literatura, poesía y arte, amplía el temario del libro anterior, extendiéndolo a otros temas como el poder, la revolución, el lenguaje, la opresión etc. Defiende la creación de una literatura de ideas e ideológica para cambiar el mundo, aunque no entendida como algo acabado y sistemático. Ez gara gure baitakoak (1889) está formada por textos de formas breves, semejantes o próximas al ensayo. Sarrionaindia apela y pide la colaboración del lector.

Patziku Perurena (1959), prosista y poeta, ha escrito numerosos artículos periodísticos, recopilados en libros, y algunos ensayos, bastante extensos, que son: Koloreak euskal usarioan (1992), sobre el empleo y significado de los epítetos de color en euskara. Euskarak sorgindutako numeroak (1993): según él, en el mundo antiguo el número oculto y maravilloso era fuente de conocimiento, requería imaginación, encendía la energía del alma, impulsaba el ánimo, pero en el mundo actual los números se han convertido en algo frío y pesado que no produce encanto. Marasmus femeninus. Joanaren gutun zaharrak (1993). Esta mujer cuenta sus intimidades y sus opiniones sobre algunos tópicos aplicados a las mujeres, en forma de cartas. Harrizko pareta erdiurratuak (2004).

Perurena aporta unas opiniones y una sensibilidad diferentes, que ensalzan la naturalidad del mundo rural y que discrepan de la forma de comportamiento social de la gente de la ciudad. Su estilo es siempre vivo y mordaz.

Eduardo Gil Bera, poeta, narrador y traductor, es autor de los ensayos Atea bere erroetan bezala (1987), reflexión sobre el tiempo; Fisikaz honatago (1990); O tempora! O mores! (Kontzientzia eta moralari buruzko gogoeta zenbait) (Pamiela, 1989). Los ensayos de Gil Bera son filosóficos y al estilo de Montaigne, referencia muy citada, escritos en euskara fluido, aunque un tanto abigarrado a veces.

Sobre temas de antropología vasca, basándose en la oralidad como fuente de conocimiento, han escrito Joseba Zulaika (Bertsolariaren jokoa eta jolasa, 1985, y Ehiztariaren erotika, 1990) y Mikel Azurmendi (Euskal nortasunaren animaliak. Euskal ahozkerako animali-metaforaren inguruan, 1987). Asimismo, sobre el bersolarismo, Andoni Egaña (1961) y Jon Sarasua (1966) en colaboración (Zozoak beleari, 1997).

El pensamiento europeo ha sido el temas principal de Jon Sudupe (1947), el autor más galardonado últimamente en los premios de ensayo Mikel Zarate, junto con J. M. Odriozola. Karl Marx: teoria eta politika (1983) denuncia que "el marxismo que hemos conocido y a veces asumido ha sido estereotipado, dogmático y pobre" y distingue entre el joven Marx que evoluciona desde el liberalismo radical al comunismo humanista, la ruptura de 1848 con el Manifiesto Comunista, y el viejo Marx. Modernitatearen alde (1990). Según el autor "Como dice Habermas, la Modernidad es un proyecto sin realizar. De acuerdo con la teoría de la acción comunicativa de este pensador alemán, pensamos que se pueden recuperar los valores originales de la Ilustración". Ilustrazioaren kriseilupean (argi berri bila Francfurten) (Premio Pedro Axular del Gobierno Vasco, 1994). En esta obra se repiten las ideas fundamentales del anterior ensayo, así como también en Muniberen ametsa: euskaltasuna eta modernitatea (1997). Dice el autor: "Vasquidad o modernidad: he aquí el dilema que ha determinado la historia vasca". "Los Caballeritos de Azkoitia, aquellos padres de nuestra modernidad, aunarían el proyecto moderno y la lealtad respecto de la comunidad vasca. Supieron uncir la tradición con la innovación, el folklore con las ciencias modernas, la diferencia con la universalidad". Otras obras: Euskaldunak, liberalak eta komunitatezaleak (1999); Kant eta uso arina (2004).

Los ensayos de Jose Manuel Odriozola (1948) versan sobre lingüística social o sociolingüística y la identidad vasca. En Gerraurreko gizarte-hizkuntzalaritza Euskal Herrian (1992) estudia el pensamiento de Altube, Eleizalde, Aitzol, Aniceto Olano, Lizardi, Mokoroa y Landeta sobre el tema. En Hizkuntza, kultura eta gizartea (1998) estudia temas como la educación bilingüe bajo el signo de la diglosia y el valor simbólico, comunicativo y jurídico de la lengua. Soziolinguistikaren atarian (1993). Otros libros son: Nazio-identitatea eta eskola (2000); Euskal intelligentsiaren ideologia zantzuak (2002).

Xipri Arbelbide (1934) combina el estudio de escritores y sucesos históricos del País Vasco norte con otros ideológicos-sociales y religiosos: Afrikako "salbaien" zuhurtzia (1983); Enbata: abertzalegoaren historia Iparraldean (Enbata, la historia del naconalismo vasco en el País Vasco norte) (1996); Californiako Eskual Herria: Jean Pierre Goytino (2003). Amén de otros libros sobre escritores (P. Lafitte, J.P. Arbelbide).

Jon Alonso. Autor de Idiaren eraman handia (1995), sobre la originalidad, la inspiración, el plagio, el proceso de creación; y Agur, Darwin eta beste arkeologia batzuk (2001).

Txomin Peillen (1932). Autor de Bizidunak haurren eta helduen heziketan (Mensajero, 1995); Baloreak Euskal Herrian eta beste gizarteetan (2005).

La meteorología y la cultura popular es el tema de Pello Zabala (Naturaren mintzoa: egunez-egun, sasoien gurpilean (2001, 2. edic.); Zeruan zer berri? (2006). La situación actual del euskara es objeto de los de Koldo Zuazo (Euskararen sendabelarrak, 2000); Euskalkiak herriaren lekukoak, 2004), y Pello Salaburu (XX. mendearen argi-itzalak, 2001; Euskararen etxea: saiakera, 2002).

Los libros de memorias pueden considerarse ensayos si cumplan las condiciones del mismo. Seguramente no es fácil encontrar ejemplos, pues en la mayoría de las escritas predomina claramente la narración. Hemos mencionado un libro de memorias de Txillardegi. Con interrogación, asimismo, podríamos añadir el del Padre Santiago Onaindia, Oroi-txinpartak (1988). El libro de Gandiaga Denbora galdu alde (Erein, 1985) que cuenta su crisis personal y en el que domina la prosa poética puede tal vez considerarse como un ensayo de memorias poético (debo esta observación a Jean Casenave).

La crítica literaria sigue siendo uno de los filones más ricos del ensayo, aunque ya hemos advertido que es un terreno resbaladizo porque, estrictamente, se podrían diferenciar el estudio redactado con cuidado de la dicción o incluso lenguaje literario y el ensayo literario. En sentido más amplio en unos casos que en otros, podríamos citar: Orixe, "Euskal literaturaren atze edo edesti laburra" (Euzkadi, 1924; 2002), M. Zarate, Euskal Literatura (1977, 2 t.); Fray Luis Villasante (1920-2000), Axular, mendea, gizona (1972), más bien de tipo informativo; Lurdes Otaegi, Lizardiren poetika Pizkundearen ingurumariaren argitan (1994); Iñaki Aldekoa, Zirkuluaren hutsmina (1993); Antzarra eta ispilua (Obabakoak-en irudimen mundua) (1992); Munduaren neurria (Arestiren ahots biblikoaz) (1998); J. K. Igerabide Bularretik mintzora (Haurra, ahozkotasuna eta Literatura) (1993); Jon Kortazar, Laberintoaren oroimena: gure garaiko olerkigintzaz (1994) y Luma eta lurra. Euskal poesia 80ko hamarkadan (1997), traducido al castellano con el título La pluma y la tierra: poesía contemporánea (1978-1995) (1999); Patri Urkizu, sobre la vida y escritos de Xaho y Abbadie (Agosti Chahoren bizitza eta idazlanak, 1992; Anton Abbadia 1810-1897: biografi-saioa (2002).




Algunas conclusiones

1) Es conveniente para el desarrollo del ensayo en euskara un mejor conocimiento de las tradiciones y tendencias del ensayo a nivel europeo e internacional, así como un mejor conocimiento de la historia del ensayo escrito en euskara. Pensamos que las dos características esenciales de este género son, por una parte, la actitud reflexiva y la concepción abierta de la obra, y, por otra, la estructura correspondiente a esa actitud. El acabado estilístico viene dado por el carácter literario del género. Sin embargo, en la práctica, los jurados no han exigido siempre este carácter literario, tanto en euskara como en castellano. Pensamos que el término ensayo equivale históricamente a ensayo literario, que éste se diferencia de estudios de carácter científico y que en este tipo de premios de literatura la importancia dada a la reflexión y la exigencia estilística, reflejo de la concepción del ensayo como obra artística, son condiciones sine qua non.

2) Si damos por válida la distinción -demasiado general seguramente- entre dos tipos de ensayo, a saber, el de carácter personal y el de carácter ideológico, en el ensayo vasco parece haber predominado el ensayo de ideas (desde S. Mitxelena a Sudupe, pasando por Txillardegi, Arregi, Azurmendi...). Dentro de este ensayismo de pensamiento, la lengua y la literatura vascas han constituido y siguen constituyendo una de las materias o temas principales del ensayo. Pero también se ha cultivado un tipo de ensayo de carácter más personal e informal (J. Etxepare, Sarrionaindia, Perurena).

3) Al analizar, someramente al menos, algunos de los autores vascos más relevantes, hemos observado que hay una cierta variedad en el ensayo vasco en temas, actitud del enunciador, estructura, formas de elocución predominantes, tono, estilo etc. Por ej. en cuanto a las formas de elocución, hay autores en los que la argumentación predomina, dependiendo del auditorio y de los objetivos; y, en cuanto a la argumentación, los hay que argumentan férreamente (K. Mitxelena), y otros que hacen afirmaciones sin pruebas, datos etc., como es lícito en el ensayo literario, sobre todo en el de tipo personal. En cuanto al tono, en la mayoría de los ensayistas parece predominar el tono serio (J. Etxepare, S. Mitxelena, Txillardegi). En cuanto a la exigencia literaria o estilística, hay autores que elaboran estilísticamente el ensayo y gozan del lenguaje, como literatos, y otros que elaboran mucho más el pensamiento que la dicción. Entre los primeros solo citaremos a algunos de los muertos, que además son los ejemplos más vivos: J. Etxepare, S. Mitxelena, Mirande, K. Mitxelena.

En general parece que dentro del ensayo existe, también hoy día, un predominio del análisis o estudio sobre lo informal y/o el divertimento ofrecido al lector; del tono serio; de lo funcional sobre lo estético. Parece que en general todavía se está un tanto lejos del ensayismo informal, de buscar nuevas vías de contacto con el lector y técnicas de comunicación. Hay una cierta rigidez de estructuras, salvo excepciones, que hacen que el ensayo se diferencie poco de un estudio de carácter científico.

  1. Gracias al desarrollo del ensayo de ideas o de pensamiento la prosa vasca ha incorporado al euskara el pensamiento actual europeo.





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