ALONSO, Jon

(Pamplona, 1958)

Licenciado en Biología. Ha impartido clases tanto en AEK (Coordinadora de la Alfabetización en Euskera) como en una escuela pública de Pamplona. Así mismo, ha ejercido como traductor en el Parlamento y en el Gobierno de Navarra.

En 1995 Jon Alonso obtuvo el Premio de Ensayo Mikel Zarate por su trabajo Idiaren eraman handia (Euskaltzaindia-BBK, 1995; Paciencia del buey, Altafaylla, 1997). El eje de dicho ensayo era el proceso creacional: el autor ponía en tela de juicio la tan extendida idea romántica de la creación literaria -basada en la inspiración y en la originalidad- posicionándose a favor del trabajo y de los modelos. Mucho más generalista fue su segundo ensayo, Agur Darwin (eta beste arkeologia batzuk) (Adiós Darwin y otras arqueologías; Pamiela, 2001), que lo hizo valedor del Premio de Ensayo Breve Juan Zelaia.

Idiaren eraman handia comparte fecha de edición con la primera novela de Alonso: Katebegi galdua (El eslabón perdido; Susa, 1995). Esta obra de intriga relata cómo ha sido robado un misterioso manuscrito que albergaba la Fundación Juandeaburre. En su búsqueda participarán todo tipo de cargos públicos y mandatarios, además de dar pie a una serie de asesinatos en cadena. Y es que no es cualquier manuscrito: «Se trata de una obra que nos transporta al siglo en el que se produjo la cisma protestante que escindió Europa en dos. La Reforma y la Contrarreforma fueron el resultado de dicha herencia. El misterioso libro secundaba la nueva espiritualidad de Erasmo de los Colloquiae, que propició, junto al resto de sus escritos, la cisma protestante. A pesar de ser un libro escrito por un famoso misionero católico navarro, el espíritu de su escritura era de estirpe hugonote. Este hallazgo viene a perturbar la mansedumbre de la conciencia olvidadiza que une a los vascos con el destino del catolicismo. Abría demasiadas incógnitas respecto al pasado de los mismos. De ser cierta su existencia, obligaría a replantearnos nuestra historia posterior al Concilio de Trento...» (in Aldekoa, Iñaki. Historia de la literatura vasca, Erein, San Sebastián, 2004). En opinión del escritor y editor Xabier Mendiguren en Katebegi galdua «el autor aúna hábilmente el encanto del manuscrito y el reflejo cómico de la realidad de Euskal Herria. El autor demuestra inteligencia, sensibilidad, humor y oficio» (in Mendiguren Elizegi, Xabier. 'Jarraipena eskatzen duen opera prima', Argia, 10-03-1996).

Pese a guardar estrecha relación con la novela policíaca, Katebegi galdua da muestras de la tendencia de Alonso a mezclar diferentes géneros. Esta característica es mucho más apreciable en Camembert helburu (Objetivo Camembert; Susa, 1998), obra realizada tras serle concedida al autor la beca Joseba Jaka de la Fundación Elkarlanean Euskalgintza. La historia tejida por Alonso en torno a un cuadro supuestamente pintado por Tolouse-Lautrec presenta características tanto de la novela de intriga, de la crónica como del ensayo. Más difícil de definir es su siguiente publicación, Euskal Karma (Karma vasco; Susa 2001). El propio escritor habla de una «rapsodia», en la que prevalecen el humor y la ironía. La historia comienza con la llegada de un marciano amante del euskera a Euskal Herria, tras lo cual se pone en contacto con un franciscano conocido por la labor realizada en favor de la lengua vasca, y le pide que realice el canon de la literatura vasca. Según el crítico Ibon Egaña, «en Euskal Karma nada es lo que parece, no podemos considerarlo una simple narración humorística (o al menos no sólo eso) ya que en la base del libro se encuentra una reflexión general sobre la literatura y, más concretamente, sobre la cultura. Euskal Karma está construida a partir de la respuesta dada a dos litigios eternos y que, al mismo tiempo, siguen estando de actualidad: la universalidad y la originalidad. Precisamente, un nuevo concepto de originalidad es el que ha llevado al libro a adoptar la forma de rapsodia: la originalidad no es más que escribir sobre escrito por los demás. La originalidad reside en recoger la tradición literaria y otorgarle la perspectiva de uno mismo. Por ello en la obra hay constantes entradas y salidas a los textos de Borges, Vazquez-Montalbán, Txomin Peillen y otros autores. El cuento de Borges El tema del traidor y el héroe está muy presente en toda la obra, y al igual que hiciera el escritor argentino Alonso continuamente cuestiona los roles de los personajes. El héroe de ser héroe pasa a ser el traidor, el secuestrador al mismo tiempo es el secuestrado, el verdugo es víctima de sí mismo... El escritor navarro actúa de manera valiente a la hora de utilizar y jugar con los recursos literarios y de explorar nuevos caminos dentro de la literatura; sorprende al lector y lo conduce a la reflexión. Y todo eso a través de un estilo ágil e impregnado de humor» (in Egaña, Ibon. 'Euskal zama', Euskaldunon Egunkaria, 22-12-2001).

Por otra parte, Hodei berdeak (Susa, 2003) se sitúa entre la novela y el ensayo. «En los últimos años del Franquismo, a finales de la década de los 60, EGI, la rama de los jóvenes militantes del Partido Nacionalista Vasco, entrenó comandos en la zona vasco-francesa, compró y repartió armas, preparó atentados. El grupo de Navarra resultó ser el más activo; realizó acciones espectaculares, entre ellas la colocación de una bomba en Urbasa aprovechando el paso de la Vuelta Ciclista de España. Posteriormente los pamplonicas Jokin Artajo y Alberto Asurmendi resultaron muertos en Ulzama el 6 de abril de 1969, al estallarles dentro del coche el explosivo que estaban manipulando, tras lo cual se dio por finalizada la lucha armada de los miembros del colectivo. En gran medida Hodei berdeak está estructurada en torno a la muerte de Artajo y Asurmendi. (...) "Existe una realidad que va más allá de la información y de la recopilación de datos, una clase de verdad que no se encuentra en los libros de historia, una verdad más profunda, más sincera, más importante. Es la verdad que se encuentra al otro lado del espejo". Así se explaya uno de los protagonistas del libro. Mediante Hodei berdeak el escritor ha querido sacar a la superficie esa verdad. Por una parte la verdad, lo sucedido realmente, lo que puede certificarse mediante los documentos, y por otra parte lo que pudo haber sido, con el deseo de dar luz a través de la literatura a las partes oscuras de los sucesos históricos. Y con todo ello un juicio, una valoración, un medio para reflexionar, poco importa si es del propio autor o de los personajes creados por él.
»De esa manera Jon Alonso dirige una mirada severa pero tierna y compasiva a la vez al nacionalismo clandestino de la Navarra de la década de los 60. Sin panegíricos, sin embellecer las miserias de aquella gente, sin perder el tono crítico y la ironía, reivindica la deuda hacia aquellos que a duras penas trataban de sobrevivir? al mismo tiempo que se aleja de ellos», ha escrito sobre la obra Aingeru Epaltza (in Epaltza, Aingeru. 'EAJk mendira jo zuenekoa', Nabarra, 05-2004).

Alonso también se dedica a la traducción. A él se deben las traducciones al euskera de Historia del sitio de Lisboa (Lisboako setioaren historia; Ibaizabal, 1999) de José Saramago y de una antología de cuentos de Julio Cortázar (Julio Cortazar. Antologia apetatsua; Txalaparta, 2005). Por otra parte, ha traducido al castellano El África de Mandela (Ediciones B, 2000) de Juanjo Olasagarre. Así mismo, es autor junto a Asisko Urmeneta del libro de locuciones vascas Mantxut, dirigida a los jóvenes.


Más información sobre el autor:




© Foto de Jon Alonso: argia.com

© Katebegi galdua: Susa

© Euskal karma: Susa

© Hodei berdeak: Susa