ARREGI DIAZ DE HEREDIA, Rikardo

(Vitoria-Gasteiz, 1958)

Estudió Psicología y Magisterio en Salamanca, y Filología Vasca en Vitoria-Gasteiz. Ha trabajado en la enseñanza no universitaria, así como en el ámbito sindicalista. Rikardo Arregi Díaz de Heredia es un poeta conocido, autor de dos poemarios: Hari hauskorrak (Los hilos frágiles; Erein, 1993) y Kartografia (Alberdania, 1998; Cartografía; Bassarai, 2000). Ambas obras recibieron el Premio de la Crítica en 1994 y 1999 respectivamente.

La poesía de Hari hauskorrak «unía esteticismo y clasicismo» (in Kortazar, Jon. Montañas en la niebla. Poesía Vasca de los años 90, DVD, Barcelona, 2006). En opinión del también poeta Felipe Juaristi «son poemas hechos con el ojo más que con la cabeza; el ojo otorga a todas las cosas, animadas e inanimadas, al pasado y al presente su identidad; el ojo señala, según el caso, la distancia para con los otros, el lugar de cada uno; pues el ojo es entre todos los sentidos el más objetivo y frío, y no, como dicen algunos, la oreja o la mano o la boca. El ojo es testigo de la realidad, pero ello no quiere decir que no vaya a engañarnos. El ojo convierte en objeto todo aquello que nos rodea. »(...) "Deseo" es otra de las palabras claves, sin ella difícilmente podremos comprender los poemas que nos ofrece Rikardo Arregi; pues el deseo es la tensión que se halla entre el espacio que habitamos y nuestro pensamiento. El deseo carece de tiempo, tanto verdadero como real o imaginado. El deseo supera el tiempo de lo real y lo imaginado. La ausencia de tiempo es otra de las características de este libro.

»(...) En esos poemas hay objetos: estatuas, adornos que se guardan en museos. El mundo está construido a modo de un museo; todo es espectáculo a nuestros ojos, deleite de nuestros ojos. El hombre o mujer de esos poemas es pasivo. No incide en lo que le rodea; pero la belleza de alrededor lo sacude. Pues los poemas son sensuales. Nos infectan de una belleza pocas veces hemos degustado en la poesía vasca» (in Juaristi, Felipe. "Begiaren legera", El Diario Vasco, 09-04-1993).

Debido a esa sensualidad Amaia Iturbide pone en relación la poética de Rikardo Arregi Díaz de Heredia con la de Mikel Lasa. Y es que la obra de ambos poetas emana una especial sensibilidad. «Son varias las cosas que me gustan de este poemario: la transformación vacilante entre la realidad y el sueño; la sublimación y el exotismo; la devoción por idiomas extranjeros; los códigos modernos y las huellas civilizadas; las los puntos de partida y de regreso de la mirada, los diferentes planos de enfoque; Kavafis y Ricardo Reis; los gestos que son caminos nostálgicos y perdidos; lo incompleto que son los desastres...

»Pero ante todo los poemas me traen a la mente a un poeta: a Auden y una reflexión suya: "La poesía es cambio en el sentido esencial de la conversación. Las palabras escritas por el poeta han de hacer reaccionar al lector, si no el poema no está vivo. Sería un monólogo eco de la propaganda que busca la no reacción. No hallar diferencias entre la poesía y la propaganda ocasiona daños".

»Los nombres, adjetivos y verbos que podemos encontrar entre estos hilos finos nos hablan, como las esculturas de Fidias» (in Iturbide, Amaia. "Urrats erromesak", Euskaldunon Egunkaria, 03-09-1995).

El de Vitoria-Gasteiz realizó su segundo trabajo, Kartografia, gracias a la beca Joseba Jaka que concede la Fundación Elkarlanean Euskalgintza. Los editores de Alberdania presentan el poemario de la siguiente manera: «La cartografía da lugar a la relación entre la realidad y la imaginación: los mapas no son la realidad, pero tienen como objetivo dar una imagen de la realidad. El autor ha tratado de mostrar en el libro la cartografía de una realidad, la suya. Las realidades son muchas y variadas, sí, pero no muy diferentes unas de otras; al fin y al cabo todos somos seres humanos. La realidad del autor no andará muy lejos de la de los demás. Algunos territorios están bien dibujados, son como los mostrados por los satélites y los ordenadores: lo más exactos posibles. Otros, sin embargo, no son más que bocetos. Al igual que en los mapas antiguos aparecen varias Terra Incognita, pues ¿quién conoce su ámbito, quien se conoce a sí mismo completamente?».

En opinión del crítico literario Jon Kortazar, «Kartografia representa el dibujo donde antiguo y nuevo, pasado y actualidad se unen, y aquello que sucedió, si es importante, personal íntimo, sucede de la misma forma entonces y ahora. El hilo frágil vuelve a unir elementos distantes en el tiempo, pero lo que sucedió y lo que sucede son lo mismo. (...) La poesía de Rikardo Arregi incide en la posibilidad de la escritura poética como una forma de tejer en la conciencia la irrenunciable condición humana» (in Kortazar, Jon. Op. Cit.).

«El libro, sin duda alguna, nos ofrece una imagen del espacio más que del tiempo: como si quisiera andar a lo largo y ancho del mundo. Su geografía no se limita a Euskal Herria, pese a que las palabras sean nuestras —es decir, en euskera— al principio su significado se aleja de nosotros para luego acercársenos. El libro recoge muchos poemas bellos, pero entre los más representativos se encuentra "66 lerro hiri setiatuan" (66 versos en la ciudad sitiada), que aunque es un recuerdo de Sarajevo también puede entenderse como un espejo distorsionado de nuestra Euskal Herria», explica Juaristi (in Juaristi, Felipe. "Espazioan barrena", El Diario Vasco, 06-11-1999).

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Argazkia: Zaldi Ero©