ARRIETA, Yolanda

(Etxebarria, 1963)

Nací en la década de 1960. Como no teníamos televisión, en la cocina de casa descubrí las múltiples costuras que hay entre las palabras, con el periódico abierto sobre la mesa y encima el cuaderno, mientras mi madre llenaba el suelo de hilos y de retazos de tela. Vivíamos en una casa grande, en el primer piso. Sobre nosotros, los dueños de la vivienda, nacidos en Argentina. Creo que todos ellos aparecen disfrazados en mi primer libro (Begigorritarren erlojua, 1992).

En la década de 1970, según fui conociendo la escuela y otros pueblos más grandes, me percaté de la variedad linguística de mis vecinos, mientras mi madre recogía el dobladillo a los vestidos. Como mi padre era un gran aficionado a la música, en la cocina aprendí a bailar el vals y a cantar a dúo, y desde entonces la musicalidad de las palabras y el baile han pasado a ser una constante en mis trabajos dirigidos al público infantil (Denboraren kanta-kontuak, 1995. Nola bizi, zazpi bizi, 1996. Izar bat erori da zerutik lurrera, 2000. Astebeteko kontuak, 2005).

En la década de 1980, mi madre continuó cosiendo sola, y yo comencé a escribrir mis primeros recuerdos en las diminutas cocinas de los pisos de estudiantes. En esa tarea el teatro me fue de gran ayuda (Badago ala ez dago ?, 1995. Noiz baina !, 1995. Lekurik bai ?, 1996). Aunque fue en la Escuela de Magisterio de Eskoriatza donde adquirió forma mi literatura (Jostorratza eta haria, 1998).

En la década de 1990, me sentí desnuda, así que decidí hacerme un nuevo vestido para emprender la nueva temporada. Costuras entre varias disciplinas (Bihozkadak, 1996) y reflexiones sobre el ser mujer, el tiempo avanza, fallece mi padre, nace mi hija y yo me dedico a estudiar Antropología Social y Cultural (Jostorratza eta haria, 1998).

En la década de 2000 decido compartir los patrones de mi vestido con mis compañeros, con el sueño de que estoy -estamos- recogiendo el dobladillo al nuevo milenio. El tiempo influye mucho, de hecho la transmisión ha tenido gran influencia en mi educacion moral. ¿Quién soy? ¿Soy lo que quiero ser o lo que los demás desean que sea? (Groau!, 2000). Con el paso del tiempo ese binomio ha ido tomando fuerza, y tal vez por eso, con ánimo de demostrar que nuestra casa no sólo es de nuestro padre sino también de nuestra madre he publicado mi último libro yo misma, porque normalmente este tipo de trabajos no suelen ser comerciales (Gatzaren atzetik. Emakumeen irudia euskal ipuin herrikoietan: Mari-xor, 2005).

Y en estos momentos, precisamente porque no quiero que la Literatura sea una simple vía de comercio, me encuentro en el camino hacia el disfrute de la Literatura, compartiendo el espacio del proceso creativo, aquella pequeña cocina, con la compañía, la mente puesta en mis actuales amigos, en mi hija, y en mis futuros compañeros (Egutegi olgetaria, 2005).

*********************************************

Se licenció en Magisterio, por la rama de Filología Vasca, en la Escuela de Magisterio de Eskoriatza. Posteriormente, estudió teatro en la escuela teatral del Gobierno Vasco Antzerti, para después cursar Antropología Social y Cultural en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad del País Vasco. Ha coordinado varios talleres de escritura e incluso ha trabajado como animadora de la literatura. Durante un tiempo ejerció de guionista en series como Hasiberriak y programas como Baietz gogoratu! en la Televisión Publica Vasca-Euskal Telebista. Así mismo, es colaboradora habitual en varios periódicos y programas de radio. En cuanto a la creación literaria, la autora ha sido galardonada con varios premios: el Premio Euskadi de Teatro (1991), el Premio Barco de Vapor (1991), el Premio Ciudad de Irún (1997)...

La mayor parte de la obra de Yolanda Arrieta se sitúa en el ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil. Su primera publicación, Begigorritarren erlojua (El reloj de los Begigorri), vio la luz en 1992 de la mano de la editorial S.M. Este libro ilustrado por Asun Balzola tiene como protagonista a una niña de diez años llamada Mirari. El relato comienza un fin de semana, con un albúm de fotografía. En él hay muchas fotos, pero una de ellas es especialmente misteriosa... Está tomada en 1912. Tras el hallazgo el principal cometido de Mirari será realizar tareas de archivo, seguir las pistas, en definitiva, aclarar el misterio. Para ello contará con la ayuda de sus amigos. Finalmente, casi todo quedará resuelto, pues a Mirari le gusta pensar que «también es lo que no se ve».

Ese mismo año la autora obtuvo el I Premio Euskadi de Teatro-Pedro Barrutia con la pieza juvenil Badago ala ez dago? (¿Hay o no hay?). La primera edición del texto corrió a cargo del Gobierno Vasco, si bien la segunda fue elaborada por la editorial Aizkorri, en 1998. En esta pieza dividida en cinco actos se nos presenta a un joven de dieciséis años en busca de la libertad. Desea saber qué hay mas allá del bosque en el que vive, por lo que decide abandonar la protección que le brinda su hogar. La madre no acepta el camino tomado por el joven ya que contaba con que su futuro iba a ser de otra manera, pero el destino, una vez coincidan el deseo de la madre y el futuro del chico, posibilitará la integración que traerá consigo la felicidad.

Tras Badago ala ez dago? Arrieta continuó escribiendo obras teatrales para jóvenes, como Noiz baina ! (¡Pero cuándo!; Egan, 1995) y Lekurik bai ? (¿Queda sitio?; Gobierno Vasco, 1996). A continuación llegaron los trabajos Hegaldiak (Vuelos; S.M., 1994) y Denboraren kanta-kontuak (Canciones-cuentos del tiempo; S.M., 1995), siendo este último un libro de poemas para niños. En el mismo «los poemas están organizados en base a algunos principios básicos: los números, las horas, las partes del día, los días de la semana, las estaciones del año y los meses. La autora juega con la musicalidad, la repetición y la sonoridad para crear pequeñas piezas: a veces son canciones, otras veces son cuentos, o incluso adivinanzas» (in Etxaniz, Xabier; Lopez Gaseni, Manu. 90eko hamarkadako Haur eta Gazte Literatura, Pamiela, 2005).

La escritora retomó la vía de la narrativa a través del libro Nola bizi, zazpi bizi (Cómo vivir siete vidas; Desclée de Brouwer, 1996). «En este libro que puede leer todo el mundo, tanto niños, jóvenes como adultos, Yolanda Arrieta muestra las andanzas de una familia de gatos. Los gatos, machos y hembras, viven en el mundo, o mejor dicho, los han traído al mundo, habitado por hombres y mujeres. Poco a poco saldrán adelante, según vayan aprendiendo a librarse de los peligros que hay alrededor y a sacar provecho de las ventajas que se les presenten. ¡Así actúa el propio ser humano! Y ¿qué mejor manera de ilustrar el proceso educativo que a través de un viaje? ¿No es acaso la vida un viaje, con un punto de partida definido pero con un final por desentramar? Por tanto, los gatos deciden emprender un viaje, en busca de un lugar seguro, y por supuesto, en cierta medida será un viaje iniciático y simbólico: por decirlo de manera breve, un ejemplo de lo gatuno. A medida que van creciendo se irán concienciando de los diez mandamientos que jamás olvidarán. De hecho, el libro está estructurado a modo de decálogo. Cada capítulo cuenta por título con una cita que alude a una de las normas del decálogo, y la historia que cada uno de ellos recoge indica al lector que las normas están para cumplirlas, y que la vida es una rueda en la cual unos van y otros vienen. Eso también lo tendrán en cuenta los gatos. Para eso tienen buenos maestros: por una parte, la propia vida; por otra, los padres y los adultos» (in Juaristi, Felipe. Diario Vasco, 1996).

Su siguiente cuento para niños, Izar bat erori da zerutik lurrera (Ha caído una estrella del cielo; Baigorri, 2000), contaba con ilustraciones realizadas por Antton Dueso. «El cuento de Arrieta es una metáfora de la imaginacin. Los sueños se creen, las realidades no tanto. Mediante la imaginación se pueden obtener muchas cosas inalcanzables para la razón. He ahí el mensaje del cuento» (in Urkiza, Ana. Behinola, núm. 5, diciembre de 2001).

Gracias a la adaptación teatral realizada por la compañía Hika, la pieza teatral infantil Groau! (Aizkorri, 2004) obtuvo un gran reconocimiento. De hecho, la autora recibió el Premio Max al Mejor Autor Teatral en Euskera en 2006. Groau! recoge la historia de un gato, pero tal y como el propio libro nos indica «no se trata de un gato cualquiera. No. Tiene una hermana. También una madre. Incluso una tía que podría ser su abuela. Pero en casa de este gato hay cosas que nadie más posee. Su pelo es de un negro vivo, no cuenta con mucha fuerza, su cuerpo es pequeño y su voz es extraña: en lugar de decir miau carraspea».

En Groau! «el lector, que llegará a sentirse como un espectador ante una obra de teatro, es testigo de la evolución de Mitsi. Tanto lo físico como lo psicológico, tanto el cuerpo como la voz de Mitsi irán cambiando. (...) Mitsi no habla como es debido, y ello le acarreará las burlas de su hermana Matsus. Y cuando se enfada, o cuando se encuentra ante una situación embarazosa, Mitsi siempre grita ¡Groau!. Decidirá huir de casa para unirse a otros animales que viven en el bosque, lo que hará que Mitsi cambie su forma de ser. (...) Se trata de un viaje en busca de la identidad propia, es el camino iniciático de Mitsi. De ser un ser pequeño, débil y sin gran confianza en sí mismo pasará a convertirse en alguien fuerte, intrépido y también, tanto por propia voluntad como por casualidad, en un héroe» (in Etxaniz, Xabier. Berria, 21-06-2005).

Astebeteko kontuak (Cuestiones de una semana; Aizkorri, 2005) es, hasta la fecha, la ultima obra infantil realizada por la autora.

Por otra parte, Arrieta cuenta con dos libros para adultos: la novela Jostorratza eta haria (Kutxa Fundazioa, 1998; Alberdania, 2001; Trad. Aguja e hilo, Atenea, Madrid, 2005) y el ensayo Gatzaren atzetik. Emakumeen irudia euskal ipuin herrikoietan: Mari-xor (En busca de la sal. La imagen de la mujer en los cuentos tradicionales vascos: Mari-xor; Edición de la autora, 2005). Con Jostorratza eta haria la escritora recibió el Premio Ciudad de Irún en 1997. «La historia de una familia es el eje principal de la narración en esta novela que se presenta como un manual de aprendizaje de costura con manifiesta tendencia al simbolismo. La narradora efectúa un gran salto en el tiempo y comienza la narración en un pasado lejano, continuando después hasta el presente. Evidencia así en unos casos, el tono simbólico y de ficción, para, en otros, y aún sin olvidar el simbolismo, circunscribirse con mas apego a la realidad. De esta guisa, comienza por la primera labor de costura realizada por la primera mujer de la prehistoria y nos presenta un ligero recorrido por la historia, en el que los tapices, paños, agujas, hilos y útiles de costura nos abren camino, conduciéndonos por el interior de la madeja-laberinto de las historias y la historia sin dejar caer ni por un instante el hilo de Ariadna» (Billelabeitia, Miren. Jostorratza eta haria / Aguja e hilo, Atenea, Madrid, 2005).


Más información sobre la autora:

argia.com

Groau!: Aizkorri©

Gatzaren atzetik: Yolanda Arrieta©