IRASTORTZA, Tere

(Zaldibia, 1961)

Es licenciada en Filología Vasca e Hispánicas. Durante varios años trabajó en la UNED de Bergara, y en la actualidad es directora de la Ikastola de Beasain. Así mismo, ha presidido la Asociación de Escritores Vascos entre los años 2002 y 2006. Ha participado en la creación de varias revistas literarias como Susa, Kandela, Goierritarra y Kalegats, además de escribir artículos, cuentos y poemas tanto para las citadas publicaciones como para Maiatz, Ttu-Ttua, Administrazioa Euskaraz, Egan, Karmel, Hegats y Mugalari. Por otra parte, es colaboradora habitual de la revista Argia.

Para el crítico Jon Kortazar la poesía de Tere Irastortza está «cercana al intimismo». «Pero la autora le otorga a la palabra intimismo un significado más amplio; es decir, en opinión de la escritora abarca todo aquello que está cercano a la persona, no sólo su propia intimidad. Irastortza dice que su poética es un viaje hacia la idealización, y a pesar de saber que escribir poesía no es suficiente para cambiar el mundo, aunque sus primeros trabajos tenían como objetivo encontrar puntos de unión para con la realidad cotidiana, poco a poco ha ido decantándose por una poesía minimalista que surge de su propio ser. Pese a que los temas de sus poemas son las grandes verdades constantes en la poesía -el amor, la vida y la muerte-, es la propia autora quien opina sobre ellos. En algunos casos se aprecia cierta tendencia hacia el existencialismo, pues la elección conlleva descartar el resto de opciones, y las oportunidades perdidas generan la sensación de abismo. Itxaro Borda dice que esa es la gran preocupación de Tere Irastortza, el mostrar especial atención hacia la falta de seguridad. Según Tere Irastortza, toda poesía es un tipo de elegía, y quizás sea eso lo que explique el tono de resignación constante en sus poemas» (in Kortazar, Jon. Euskal literatura XX. mendean, Prames, Zaragoza, 2003).

Bajo el título de Gabeziak (Ausencias; Haranburu Altuna editor, 1980) la autora guipuzcoana publica en 1980 su primer poemario, al que siguen Hostoak. Gaia eta gau aldaketak (Hojas. Materia y cambios nocturnos; Caja de Ahorros de Bilbao, 1983) y Derrotaren fabulak (Fábulas de la derrota; Pamiela, 1986). Ese último, «como su propio título bien indica, es una clara muestra de la derrota, donde se nos muestran seres perdidos y olvidados, destruídos por el tiempo y la vida, esos tipos de personajes que reflejan el vacío del ser» (in Camino, Iñaki. "Derrotaren fabulak", Argia, 13-07-1986).

Derrotaren fabulak comparte año de publicación con el cuarto poemario de Irastortza, Osinberdeko khantoreak (Pamiela, 1986), y ocho años después ve la luz su quinta obra: Manual devotio gabecoa (Manual sin devoción; Pamiela, 1994). En opinión de la poeta Amaia Iturbide, Manual devotio gabecoa «muestra similitudes con el camino errante, con una geografía extenuada, vacía y de polvo, temerosa de la muerte y llena de soledad. De noche, aparece cubierta de sonidos de idiomas marginados, de silencios provocados, de espacios y dolores. Refractada en rayos de luz, replegada en sombras y envainada en ecos que no van más allá. Contrapuesta a los períodos de tiempo y a los cambios, deteriorada en papeles destruidos. Manuel devotio gabecoa muestra el tono de ausencia y de derrota de sus anteriores trabajos, y al igual que en aquellos la poeta trata de arreglar su habitación íntima sintiendo y buscando la necesidad del otro.
»La realidad se antepone al sueño, tal como el diario está sobre la mesa. Pues toda la poética de T. Irastortza parte de la realidad repleta de estacas y vallas. Y el idioma se adapta a esta visión; bebe de la tradición para ser aplicado luego de manera funcional» (in Iturbide, Amaia. "Ahots baten bidean", Euskaldunon Egunkaria, 09-04-1995).

A partir de los citados poemarios la autora realiza la antología Gabeziaren khantoreak (Cantares de la ausencia; Pamiela, 1995), tras lo cual Irastortza emprende un nuevo trabajo: Izan gabe direnak. Haurdunaldi beteko khantoreak (Sin nombre, son. Cantares de un embarazo; Pamiela, 2001). Para el crítico literario Iñaki Aldekoa, el poemario es «una nueva, necesaria y personalísima exigencia para la poesía que aspira a escribir: la experiencia de crear vida en sus entrañas. A raíz de esta vivencia fundamental que la reconcilia con los ritmos y el ciclo de la naturaleza humana en su manifestación más íntima y vital, Irastortza vive un antes y un después; todo será distinto a partir de esa vivencia iniciática. Los poemas del libro se acoplan como sucesivos eslabones a la cadencia natural de la vida, la poesía es su metáfora: "inminencia creativa", "creación" y "posesión" (previa, durante y posterior a la gestación). Como en el caso de Rilke, tampoco para nuestra poeta basta con el conocimiento y la memoria; es necesario, además, entregarse a esa plenitud ensimismada del abandono para acumular así todo el misterio de la existencia. Algo de esto nos sugiere el poema que arranca con los siguientes versos: "Era la memoria atributo de los Dioses, / y el olvido, nuestra defensa".
»Para ello, es decir, para conquistar todo el sabor de la vida, debemos abandonar las abstractas y huecas palabras que nos alejan del silencio del cuerpo, así como las arrogancias de la razón que nos distraen del lenguaje concreto -"yo (soy), tú (eres), hoy, ayer, aquí"- y reparar en el testimonio de los sentidos; un lenguaje, por lo demás, que la razón triunfante de los hombres no entiende. Ésta es una inquietud que atraviesa todo el libro: hay una oposición insalvable entre la soberbia y el orgullo de las voces de los dioses y los hombres y el ensimismamiento de la creación que busca en la mujer el calor del silencio» (in Aldekoa, Iñaki. Historia de la literatura vasca, Erein, San Sebastián, 2004).

Koldo Izagirre señala que «esta poeta cuenta con una gran obra, de estilo variado, aunque el impulso más elevado siempre lo toma del exterior: si el poema lo crea a partir de la palabra, es la experiencia quien crea la idea. Aunque se muestra empeñada con la precisión, siempre ha sabido, incluso en su etapa más minimalista, escribir «zamarik gutxien duen erara, / indarrik haundien duen / sendimenduaz (de la manera que menos peso conlleva, / con el sentimiento / que más fuerza muestra»; es decir, sin necesidad de hacer de su feminidad bandera ha sabido, sin embargo, atizarnos con ella. Su última obra también nos ha llegado bella en el dolor, cauta para con la alegría desmedida, creada desde lo que se goza y se padece, resultado maduro de múltiples perfecciones, reflexión fascinante que aúna la maternidad y el espacio. El embarazo lleva al nacimiento, es decir, a la creación, a la creación literaria, otro significado del parto, y por lo tanto ocupamos un espacio. La poesía pasa a ser la toma de un espacio así como el espacio de una búsqueda, con la plenitud que pronto pasará a ser ausencia... La poesía de Tere Irastortza es un vuelo que parte de la carne, poesía que muestra a la vez un lenguaje cuidado y conmovedor a la vez» (in Izagirre, Koldo. Tere Irastortza, XX. mendeko Poesia Kaierak, Susa, 2001).

Su último poemario publicado hasta la fecha, Glosak. Esana zetorrenaz (Glosas. Sobre lo que estaba dicho; Pamiela, 2003), Irastortza recibió el Premio de la Crítica de España en 2004 y fue finalista del Premio Nacional de Poesía. Sobre dicha obra el crítico Javier Rojo ha escrito lo siguiente: «La poesía es una explicación que se plantea a modo de entender el mundo; pero la propia poesía necesita de explicaciones (es decir, de glosas) si quiere ser comprendida. La poesía, por lo tanto, se nos presenta como un quehacer tan inevitable como superfluo, y en este libro la escritora trata de ahondar en esa paradoja. Por ejemplo, en los primeros poemas mediante el empleo de lo que podría denominarse como un diccionario científico, pues también la cincia trata de explicar el mundo, pero sin llegar a lo fundamental. El mundo en lugar de enterderlo hay que sentirlo, ya que el sujeto no puede establecerse fuera del mismo. Pero por consecuencia, se crea una relación turbulenta inevitable entre el sujeto y su entorno. Por otra parte, a la hora de hacer los poemas la escritora ha empleado la técnica del collage. En los poemas se acumulan lo que parecen ser fragmentos, notas y citas. Y para terminar, no se puede dejar de citar los juegos de palabras basados en los símiles fonéticos tan característicos de la poética de Tere Irastortza» (in Rojo, Javier. "Azalpenen azalpenak", El Correo, 30-07-2003).

Por otra parte, Irastortza ha traducido al euskera poemarios de Marià Manent, Edmond Jabès y Marina Tsvietaieva.


Más información sobre la autora y su obra en Internet:

© Foto de Tere Irastortza: Zaldi Ero

© Derrotaren fabulak: Pamiela

© Gabeziaren khantoreak: Pamiela