IZAGIRRE, Koldo

(Altza, 1953)

Desde bien joven sintió Koldo Izagirre la llamada de la literatura, y fue ese sentimiento el que lo llevó a participar en los movimientos culturales que fueron apareciendo en los últimos años del Franquismo en Euskal Herria. Participó junto a Bernardo Atxaga en la creación de la publicación de corta vida pero de gran importancia en el devenir de la literatura moderna vasca Ustela, para después pasar a dirigir junto a Ramón Saizarbitoria la revista Oh! Euzkadi.

Por las mismas fechas en que vieron la luz Ustela y Oh! Euzkadi, a finales de la década de 1970, Izagirre publicó sus primeros poemarios: Itsaso ahantzia (El mar olvidado; Kriseilu, 1976), Oinaze zaharrera (Hacia el viejo tormento; colección Ustela, 1977), eta Guardasola ahantzia (El paraguas olvidado; colección Ustela, 1978). Una crisis creativa llevó al autor a alejarse de la poesía por un período de diez años. El final, o mejor dicho, la superación de dicha crisis llegó de la mano del poemario Balizko erroten erresuma (Tierra de molinos imaginarios; Susa, 1989). Sobre esta obra ha dicho Izagirre: «Con ella di fin a la adolescencia, o a la prehistoria del Izagirre escritor» (in Etxeberria, Hasier. Cinco escritores, Alberdania, Irun, 2002). Según Iñaki Aldekoa, «el libro se inicia con lo que podríamos denominar una revisión crítica de su propio pasado para, a continuación, hacer una remembranza de aquellos cuyo destino engrandece el valor de la poesía. Es el caso de Lauaxeta - cuya obra fuera tantas veces comparada con la de su coetáneo García Lorca - o el de aquellos otros que no dispusieron de más alas - en oposición a las alturas celestiales de Lizardi - que la cuerda que los ahorcó contra el techo de su celda. Y es el caso también de Aresti, mentor de las generaciones más jóvenes, reivindicado en Balizko erroten erresuma como símbolo y adalid de nuevos amaneceres» (in Aldekoa, Iñaki. Historia de la literatura vasca, Erein, San Sebastián, 2004).

Mientras, en el poemario Non dago Basques' Harbour (Dónde está Basques' Harbour; Susa, 1997) el poeta dirige su mirada al Pasajes de su infancia, pues pese a nacer en Altza Izagirre creció allí, para rememorar el ambiente portuario. «En este paisaje de la memoria, poco importa si vivida o recreada (siempre reconstruida), son los ojos abiertos y los oídos atentos del niño a cuanto transcurre a su alrededor los que nos servirán de guía. Es, por tanto, la infancia del poeta la que aborda el imaginario portuario (barcos de distintas banderas, submarinos abandonados, grúas, mercancías, gentes diversas impregnadas de alcohol y sexo...), y es la otra voz poemática, una voz madura, la que inviste de imaginario poético la mirada del niño y le aporta sentido al mundo. (...) La poesía de Izagirre nos habla desde el furor de la disidencia. Pero, ¿cuál es su territorio? Su espacio es el mar. No es, por lo tanto, extraño que una de las imágenes más recurrentes en esta poesía sea la del barco que navega en busca de una isla que acoja a la utopía o, dicho de otro modo, a la patria soñada», explica Aldekoa (in Aldekoa, Iñaki. Op. cit.).

Al hilo de esa «patria soñada» citada por Aldekoa, cabe señalar que es en Non dago Basques' Harbour donde se nos muestra de manera clara la ideología del poeta, si bien en Balizko erroten erresuma ya mostró ciertos toques al respecto. Tal y como el propio Izagirre indica, «el título completo es Non dago Basques' Harbour eta beste madarikazio batzuk (Dónde está Basques' Harbour y otras blasfemias). No es ninguna pregunta sino una maldición. Ello nos indica que lo importante es viajar, no el llegar a un puerto. Lo importante es el viaje, cuanto más lejos más libre, e interpretando eso en todos los niveles, tomo para mi el objetivo del viaje, pues la meta no se verá reflejada en las cosas corrientes» (in Etxeberria, Hasier. Op. cit.).

Dentro de la poesía cabe situar su último trabajo, Teilatuko lizarra (El fresno del tejado; Susa, 2006), que recoge los poemas-canciones escritos por Izagirre y musicados por Joseba Tapia.

En cuanto a la narrativa, las primeras publicaciones del gipuzcoano fueron Zergatik bai (Por qué sí; Kriseilu, 1977) y Gauzetan (En las cosas; colección Ustela, 1979). Gauzetan «fue de los primeros intentos de la literatura moderna vasca en el terreno de la literatura fantástica», subraya Mari Jose Olaziregi. «Este libro es un ejemplo de la capacidad semántica y simbólica de la prosa de Izagirre, una prosa impregnada de un animismo que trata de ir más allá de la imagen externa de la realidad» (in Olaziregi, Mari Jose. Euskal eleberriaren historia, Labayru, Bilbao, 2002).

Por otra parte, Euzkadi merezi zuten (Merecían Euzkadi; Hordago, 1984) es una novela que refleja, en clave realista, cómo dio comienzo la Guerra Civil en Euskadi. «Pero en este caso realismo no significa la crónica objetiva y fiel de los acontecimientos, sino una recreación estilística sugerente y barroca de los sucesos que se narran. El toque rural que emana la prosa de Izagirre así como el empleo de formas puramente verbales son características constantes en toda la trayectoria literaria del autor», puntualiza Olaziregi (in Olaziregi, Mari Jose. Op. cit.).

Tras las citadas obras llegaron Mendekuak (Venganzas; Susa, 1987) y Metxa esaten dioten agirretar baten ibili herrenak (Elkar, 1991; Malandanzas de un Agirre llamado Metxa, Hiru, 1997), con la que obtuvo el primer premio en el concurso de literatura juvenil Bilintx. Metxa esaten dioten... recoge catorce historias teniendo como protagonista al testarudo y travieso anciano Nikola da Agirre Metxa. Por otra parte, podríamos calificar de crónica su obra ambientada en Cuba Ez duk erraza, konpai! (¡No es fácil, compai!; Susa, 1995), aunque el propio autor confiesa que resulta un tanto ecléctico su trabajo. «... Es bastante fantástico, por decirlo de alguna manera. Tiene algo de ficción, también trozos de reportaje. Pero mezcla personajes inventados y habitantes reales... Es una crónica híbrida» (in Etxeberria, Hasier. Op. cit.). En ese sentido, resulta mejor establecida dentro de este género Merry Christmas, Panama! esan zen heriotzak (Merry Chritmas Panamá! dijo la muerte; Euskaldunon Egunkaria, 1999).

No podemos dejar sin mencionar las novelas Vladimir (Erein, 1996) y Nik ere Germinal! egin gura nuen aldarri (Yo también quise gritar ¡Germinal!; Susa, 1998). En cierta ocasión Izagirre dijo que mediante Nik ere Germinal! egin gura nuen aldarri quiso reflejar las razones personales, el sufrimiento y el miedo de un activista político condenado a muerte, y por dicho motivo el protagonista del libro es un activista vasco. Pero tras lo que sucede a este personaje se percibe la sombra del anarquista italiano Angiolillo, que fue condenado a morir a garrote vil al haber asesinado a Cánovas del Castillo. Y es que en un pasaje de la novela se nos muestra cómo el protagonista, momentos antes de su ejecución, también quiere gritar "Germinal!", pues eso fue lo último que pronunció Angiolillo antes de morir. Según Olaziregi, «la riqueza de la estrategia narrativa (continuos saltos cronológicos, alternación de múltiples focalizadores, empleo del vizcaíno en la narración principal...) desvincula a Nik ere Germinal! egin gura nuen aldarri del género histórico convirtiéndola en una recreación literaria de un hecho histórico» (in Olaziregi, Mari Jose. Op. cit.).

Tanto el activista que siente especial atracción por la figura de Angiolillo como Metxa representan a aquellos que son capaces de llegar a situaciones extremas en defensa de sus ideales. En opinión del propio Izagirre, ambos son personajes «coherentes, pero no estereotipos. No son héroes positivos, es decir, héroes del realismo social. Ambos presentan una gran individualidad, y en ella se basa su ira. Van contra corriente, por decirlo de alguna manera» (in Etxeberria, Hasier. Op. cit.).

El autor recuperará la figura de Metxa en Agirre zaharraren kartzelaldi berriak (Nuevas prisiones del viejo Agirre; EEF-Elkar, 1999), novela realizada mediante la beca Joseba Jaka concedida por la Fundación Euskalgintza Elkarlanean, pero a diferencia de Metxa esaten dioten agirretar baten ibili herrenak la fantasía cobra una mayor presencia en la historia. El propio escritor la ha calificado como una «farsa cuasi burlesca».

Izagirre también ha escrito ensayos - Gerraurreko literatur kritika (La crítica anterior a la guerra, elaborado junto a Iñigo Aranbarri; Labayru; 1996), Gure zinemaren historia petrala (La pícara historia de nuestro cine; Susa, 1996), Incursiones en territorio enemigo (Pamiela, 1997), Euskararen historia txikia Donostian (La pequeña historia del euskera en Donostia; Susa, 1998)-, y biografias - Elgeta, sasiaren sustraiak (Elgeta, las raíces de la zarza; Trikitixa Elkartea, 2000) - . Así mismo, ha escrito un guión para un largometraje - Ke arteko egunak (Los días entre humo; Elkar, 1990) - , y bajo su dirección se han publicado las antologías poéticas que componen la colección XX. Mendeko Poesia Kaierak (Susa, 2000-2002). Como traductor ha realizado un trabajo reseñable; ha traducido al euskera, entre otros, a Alfonso R. Castelao - Zirtzilak-Kristalezko begia (Susa, 1986) - , Uxio Novoneyra - Bazterrak Os eidos (Pamiela, 1988) - , Vladimir Maiakovski - Poemak (Susa, 1993) - , Joan Salvat Papasseit - Antologia (Pamiela, 1995) - , Prosper Mérimée - Mateo Falkone eta beste zenbait istorio (Elkar, 1995) - , Jacques Prévert - Ume txintxoak ez diren umeendako ipuinak (Txalaparta, 1996) - y Victor Hugo - Jaizkibel (Kilometroak, 1997); Idi orgaren karranka (Elkar, 2002) - .

En su último trabajo publicado hasta la fecha, Sua nahi, Mr. Churchill? (¿Quiere fuego, Mr. Churchill?; Susa, 2005), Izagirre vuelve a retomar la narración breve. Las diecisiete historias que componen el libro recuperan el imaginario ya mostrado en el poemario Non dago Basques' Harbour.

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© Foto: Zaldi Ero