LIZARRALDE, Pello

(Zumarraga, 1956)

"Cuando yo nací casi todos mis paisanos acababan de abandonar la guadaña y las azadas. Mi padre eligió ponerse al volante de un camión. He pasado muchas horas en la carretera y en el tren. Sostuve algunas ensoñaciones, pero nunca la de ser escritor profesional.

Fueron las revistas Zeruko Argia y Argia las que me dieron la oportunidad de aprender, y la editorial Ustela la de sacar a la luz mi primer libro. He publicado seis libros y me resulta difícil hablar sobre lo que he escrito. Viviría peor de lo que vivo si tuviera que dejar de escribir, pero me sería muy difícil seguir adelante si no pudiera leer. Entre los escritores y aficionados a la literatura he encontrado gente muy amable, pero siento que tengo pocos cómplices.

Cuando oigo decir que soy escritor me sonrojo menos que antes. Quiero seguir escribiendo y no tengo prisa."

Lizarralde, Pello. "Biografía", in Olaziregi, M.J. (ed.), Pintxos. Nuevos cuentos vascos, Lengua de Trapo, Madrid, 2005.




©Estibalitz Ezkerra



Pello Lizarralde se dio a conocer a través del poemario Hilargiaren hotzikarak (Ustela, 1978). La citada obra es la única tentativa poética de este autor, ya que tras la misma se ha dedicado exclusivamente a la narrativa. Sobre esta última el escritor guipuzcoano ha declarado lo siguiente: «Detrás de todos mis libros hay imágenes obsesivas. Un par de ellas por libro, no más. Cuando una imagen que me altera me atrapa, tengo mucha paciencia y la retengo durante años» (in Volgako batelariak, 6 de abril de 2005). Como lector, Lizarralde dice estar interesado básicamente en la literatura del siglo XX. «Me he leído a los clásicos antiguos, pero seguramente no como es debido. Admiro a muchos escritores de la Europa Central, de Italia, de Francia, y de los Estados Unidos. No suelo estar muy interesado en lo que llega de América del Sur (me refiero a lo actual). Siempre he tendido a leer literatura realista (el caso es aclarar qué se tiene por "realista"). El nombre de algunos autores me vienen encadenados. La primera cadena: Gogol, Chekhov, Martin Walser, Kafka, Hans Lebert, Thomas Bernhard, Peter Handke. La segunda: Sherwood Anderson, Faulkner, Nathanael West, Scott Fitzgerald, Hemingway, Jim Thompson, Patricia Highsmith, Raymond Carver, Bobbie Ann Mason, Cormac McCarthy. Los que no están atados a ninguna cadena: Proust, Rilke, Char, Ponge, Camus, Joan Ferrater, Cortázar, Pavese, Natalia Ginzburg, Sciascia, Vittorini, Celati, Ignacio Aldecoa, Juan Benet, Luis Mateo Díez, Emmanuel Bove, Modiano, Ernaux, Krystof...

»Entre los vivos, desde hace tiempo además, el escritor que más me gusta e interesa es Cormac McCarthy.

»De todas maneras, a veces me es difícil hablar sólo de literatura, porque suelen colárseme referencias a películas y canciones».

La trayectoria narrativa de Lizarralde dio comienzo en 1984, mediante la publicación de la novela E pericoloso sporgersi. Zuri beltzean (Lur). El protagonista del libro es un técnico que trabaja en una cooperativa. Pese a su imagen de hombre gris, a medida que la narración avanza nos damos cuenta de que en verdad se trata de un asesino.

Tras E pericoloso sporgersi. Zuri beltzean Lizarralde publicó dos libros de narraciones: Hatza mapa gainean (Pamiela, 1988; El dedo sobre el mapa) y Larrepetit (Erein, 2002). Este último recibió el Premio Euskadi de Literatura en 2003.

Hatza mapa gainean nos muestra una huída sin final. Los protagonistas de la historia, Max y Beatriz, son perseguidos por un personaje que responde al nombre de Beltza (Negro), y ninguna de sus estrategias les servirá a la hora de quitárselo de encima. Larrepetit también narra una huída. Sobre esta obra Harkaitz Cano ha escrito lo siguiente: «Gesualdo Bufalino distinguía dos clases de escritores: por una parte, los que abren la mano y escriben a partir de todo lo que cae en la misma; y los que dan la vuelta a su mano y después de dejar caer todo lo que había en ella, escriben a partir de las pocas partículas que quedan. La sedimentación es el molde empleado por el primer grupo de escritores; dejar caer todo y quedarse con la esencia el del segundo. Al igual que Raymond Carver y Natalia Ginzburg, Pello Lizarralde pertenece al segundo grupo de escritores. Dedica tiempo a cada uno de sus libros. A cada frase también.

»Sus obras no son opulentas, en estos tiempos en que se valora la opulencia. En sus narraciones no hay mucha acción, en estos tiempos en que la acción es virtud. Su última novela es Larrepetit, y es uno de esos libros raros donde no hay ni una palabra de más. Relata una huida, escondiendo mucha información, sugiriendo mucho con poco. Las frases, más que para ser leídas, están preparadas para que los ojos del lector vayan de una a otra.

»En la literatura, se suele citar frecuentemente la economía de medios: decir mucho con pocas palabras. Lo cierto es que lo verdaderamente difícil es saber elegir las partículas esenciales y excluir el resto. En muchas ocasiones, autores que se vanaglorian de escribir libros fáciles de leer no aciertan con la elección, y dejan de lado lo esencial para contar sólo cosas superficiales. No es el caso de Pello Lizarralde. Nos facilita los movimientos, coordenadas de las miradas, olores y tonos lumínicos necesarios para que nos percatemos de cada situación. Sentimos el aliento de los protagonistas: las corrientes de aire, el crujido del suelo de madera, la rendija de luz debajo de las puertas, el olor de la hierba. Todo está al servicio de un bello lienzo sin estridencias que mantiene alerta a nuestros sentidos adormecidos» (Cano, Harkaitz. "Larrepetit", El Correo, 26-06-2002).

Por otra parte, Lizarralde ha publicado dos libros de narraciones: Sargori (Pamiela, 1994; Bochorno) y Un ange passe -isilaldietan- (Erein, 1998). En Sargori «el ambiente de bochorno es lo primero que llama la atención al lector, en ese ambiento de bochorno se desarrollan las narraciones. Surgen de una imagen: puede ser a partir de lo visto mientras estaba sentado en el bar de al lado de la carretera. Y es que las carreteras y los bares son lugares frecuentes en el libro. Las narraciones son en su mayoría descripciones de dichos lugares. Citaría dos excepciones. Existen dos narraciones, en desarrollo y temática parecidas al resto, que podrían tomarse por cuentos. Una de ellas se titula "Bazterretik", y cuenta aquello del ahorcado encontrado en el monte. La otra, titulada "Azpian", narra con gran ternura el amor de unos críos y la crueldad hacia las parejas que acuden a un sitio apartado en el monte. La ternura es algo que desprenden todas las narraciones, como si de sudor se tratara.

»El resto [de narraciones] son, como decía, descripciones de varias imágenes. Pello Lizarralde ve o se imagina a los personajes, algo acerca de ellos le llama la atención. Puede ser su manera de andar. Puede ser que vea algo dulce, íntimo, débil, femenino, en ellos. Pues sus personajes son atípicos; niños, mujeres, hombres marcados. Es decir, marginados. Los persigue como si fuera con una cámara. Las narraciones tienen movimiento, leyéndolas percibimos la voz de los personajes, olemos que ellos huelen, vemos lo que ellos están mirando. Pello Lizarralde es preciso. Ese es su mayor mérito» (Juaristi, Felipe. "Samurtasuna", El Diario Vasco, 03-09-1994).

En cuanto a la colección Un ange passe -isilaldietan-, «presenta cuatro narraciones, y las cuatro muestran las mismas características: lo que se ve, lo que se oye, es decir, recogen lo captado por los sentidos, sin ninguna interpretación; se presentan los sucesos, pero sin dar a conocer lo que hay tras ellos. En ese sentido, las narraciones en ocasiones parecen frías. Lo que permanece silenciado, lo que no se dice o se ve, resulta un gran misterio para lector y, por lo tanto, le deja la impresión de que tras cualquier acción (sea esta lo más corriente) hay algo curioso, aunque nunca llega a saber qué es ese algo curioso. Los personajes se hayan perdidos en una soledad inconmesurable, están encadenados al presente, ya que carecen de pasado o presente. Se nos muestran en la neblina del silencio. Cada vez me resulta más evidente que Pello Lizarralde es uno de nuestros mejores escritores, este libro lo atestigua» (Rojo, Javier. "Isiltasunen atzean", El Correo, 18-11-1998).

Iragaitzaz (Erein, 2008) es el título de la última novela de Lizarralde. La misma parte de un suceso aparecido en los periódicos en enero de 2006, según el cual un camionero fue encontrado en el aparcamiento de un restop, bajo su camión. El cadáver llevaba dos días allí, sin que nadie se hubiera percatado de ello. «Lizarralde, fiel a su estilo, al mostrado en su colección de narraciones Sargori o en su celebrada novela Larrepetit, libera de hilo narrativo o de trama literaria complicada a esta obra. Todo avanza de manera impredecible, "en dirección marcada por la errancia", por lo que la trayectoria de Martín estará marcada por espontáneos sucesos en apariencia sin importancia: los trayectos de otros camioneros, los encuentros con un ex-compañero convertido a conductor de autobuses, la parada en el pueblo La Nava por motivo de la nieve, el episodio en que devuelve al hijo del camionero fallecido las pertenencias de su padre, los diálogos obligados que mantiene por teléfono con su madre... y, cómo no, esa llamada de teléfono que siempre espera» (Ayerbe, Mikel. "Joan-etorrian", Berria, 08-06-2008).

Así mismo, Lizarralde ha realizado varias traducciones. Suyas son la traducción al euskera de las obras de Natalia Ginzburg El camino que lleva a la ciudad (Hirira doan bidea, Igela) y Voces de la tarde (Arratseko ahotsak, Igela), así como Todos suspirando (Denak hasperenka, Igela) de Gianni Celati.


Más información sobre el autor:




© Foto: bsarasola.wordpress.com

© Larrepetit: Erein

© Sargori: Pamiela

© Un ange passe: Erein