MARKULETA, Gerardo

(Oñati, 1963)

Licenciado en Filología Hispánica así como en Filología Vasca. Durante varios años trabajó en la enseñanza, aunque en la actualidad vive de la traducción. Gerardo Markuleta publicó sus primeros poemarios, Larrosak noizean behin (Las rosas de vez en cuando; Erein, 1990) y Sagarraren hausterrea (La ceniza de la manzana; Erein, 1994) bajo el seudónimo de "Jon Iriberri". Según señala el profesor y crítico literario Iñaki Aldekoa, ambas obras habían sido elaboradas bajo la influencia de Joseba Sarrionandia, Marijose Kerexeta -Ezezagun baten kuadernoa (Cuaderno de una desconocida, 1989)-, Rikardo Arregi Díaz de Heredia sí como de la llamada Generación de 1950 de poetas españoles. «Markuleta utiliza un lenguaje asequible y coloquial, pero trabajado desde dentro con el fin de desatar la ambigüedad, la paradoja o la chispa que pretende transmitirnos el poema. Sin embargo, su poesía -por decirlo con palabras de Jaime Siles- no deriva del lenguaje, sino que libera su sentido en él. (...) La búsqueda del equilibrio entre el contenido y la forma es constante en su obra. Estamos ante un poeta que cuida y mima el ritmo y la sonoridad de los versos, las palabras y las alusiones que despiertan la aliteración y la rima. La estructura poemática domina frente al versolibrismo.
»El tono de su poesía está cerca de la confidencia autobiográfica, muy en línea con la poesía de la experiencia. Dos o más voces dialogan en el poema sobre asuntos de carácter individual pero susceptibles de ser interiorizados por el común de los lectores: la anécdota elevada a categoría universal» (in Aldekoa, Iñaki. Historia de la literatura vasca, Erein, San Sebastián, 2004).

Hauta-lanerako poemategia (Erein, 2000), el primer poemario que firmó con su verdadero nombre, reflexionaba sobre el dolor en base a tres factores: el idioma, el pueblo y el amor. «Pero el libro no es una simple lista de las desgracias del autor. Al hilo de Italo Calvino, adjunta unas cuantas recetas para no padecer sufrimiento en el infierno que vivimos. En definitiva, buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno; y hacer que ello perdure, y hacerle sitio. Pues el dolor también puede ser aliciente.
»Siendo ese el objetivo, Markuleta se lanza a la búsqueda de una poética propia, a la búsqueda de su voz. Y para ello no tiene más remedio que ser vía del eco -respuesta- de otros poetas. Algunos foráneos -Gil de Biedma, Garcilaso, Espriu-, otros locales -Atxaga, Sarrionandia, Izagirre, Aresti-, otros situados a medio camino -Juaristi (Jon)-. Siendo eco es cuando Markuleta se muestra de manera auténtica. Se hace con las metáforas utilizadas o sugeridas por los otros y les da completamente la vuelta, pasan la criba retorcida de su ironía, para finalmente presentárselas al lector revestidas y renovadas de significado» (in Epaltza, Aingeru. "Zer den infernu", Nabarra, 04-2001).

El poemario Batak ez du bestea kentzen (Una cosa no quita la otra; Alberdania, 2003) fue elaborado gracias a la beca Joseba Jaka que anualmente concede la Fundación Euskalgintza Elkarlanean. En opinión de Felipe Juaristi, «Gerardo Markuleta ha querido escapar del sentimentalismo y lo ha conseguido, pues el libro es comedido desde el comienzo hasta el final, las palabras son exactas y apropiadas con el objetivo de que no se pierdan y no hagan que se pierda el propio autor. Pero el sentimiento no desaparece ni tampoco se esconde, permanece ahí, entre las palabras, esperando la ocasión de hacerse notar, de asir a la vida.
»Por otra parte, estos poemas poseen una virtud encomiable: la mesura. (...) La mesura tanto en las imágenes (diría que no hay mucha metáfora en este libro, sólo la necesaria), como en las palabras (pese a que presenta varios juegos de palabras no cae en el exceso), en el significado (algunos poemas sorprenden por su simpleza; están más cerca del aforismo o de los refranes), en los poemas (en total son setenta y seis, repartidos en tres apartados).
»Las palabras y las no-palabras están en su justa medida. También los silencios. No hay palabras ornamentales, a la manera de sombrillas de color naranja; al contrario, las propias palabras son modestas aunque expresivas. Una cosa no quita la otra, los modos de expresión son infinitos, también lo son las formas de decir las cosas, con las palabras ocurre lo mismo, si se tiene imaginación o ganas de trabajar, pues el oficio del poeta se renueva cada día. Si se está quieto se echa a perder» (in Juaristi, Felipe. "Neurria", El Diario Vasco, 02-04-2004).

En 2006 Markuleta publicaba Ezjakintasunak (Ignorancias) con la editorial Alberdania. «En cuanto a forma, Markuleta ha tendido a borrar todo aquello que el poema tenía de sobra, a elaborar poemas mínimos, y en algunos apartados incluso se ha acercado a formas poéticas como el haiku o el epigrama. A nivel de contenido, para hablar de la vida, la muerte, el amor ha preferido adoptar un tono humilde: acercar al poema los gestos, los momentos, valiéndose de juegos de palabras, del humor, de la ironía. Markuleta se aleja del querer deslumbrar al lector a través de la aglomeración de imágenes del Surrealismo; también de la intención de elaborar a través de metáforas, símbolos e imágenes una poesía lírica de altos vuelos, pues ofrece desnudas -a veces resguardadas bajo la forma de verso medido- las palabras» (in Egaña, Ibon. "Poema minimoak", Berria, 03-12-2003).

Por otra parte, Markuleta tiene publicada una colección de cuentos, Ipuin euskaldunak (Cuentos vascos; Erein, 1999), elaborada junto a Iban Zaldua, así como un libro dirigido al público infantil: Asier eta egia gurutzatuen liburua (Asier y el libro de las verdades cruzadas; Erein, 1995). Por este último el autor obtuvo el Premio Lizardi.

En cuanto a la traducción, Markuleta ha traducido al euskera El pequeño vampiro en peligro (Desclee de Brouwer, 1992) de Angela Sommer-Bodenburg, Octaedro (Ibaizabal, 1992) y Autopista del Sur (Erein, 1994) de Julio Cortázar, La vuelta de McBroom (Desclee de Brouwer, 1993) de Sid Fleischman, Historias hiperbreves (Erein, 1995) de Mario Benedetti, Antología de la poesía catalana (Ibaizabal, 1997), Silencio en el corazón (Elkar, 1999) de Jaume Cela, Txoriburu (Erein, 1999) de Asun Balzola y Palabras errantes (Txalaparta, 2000) de Eduardo Galeano. Entre las obras que ha traducido al castellano se encuentra Cartografía (Bassarai, 2000) de Rikardo Arregi Díaz de Heredia.


Más información sobre el autor y su obra en Internet:

© Foto de Gerardo Markuleta: idazleak.org

© Hauta-lanerako poemategia: Erein

© Batak ez du bestea kentzen: Alberdania

© Ezjakintasunak: Alberdania