MONTOIA, Xabier

(Vitoria-Gasteiz, 1955)

"«Not the singer, but the song», cantaba Hank Williams. También a mí lo que más me interesa es la canción, no quien la canta. Del mismo modo, en literatura la vida de los escritores me importa poco. Es más, creo que lejos de ayudar en algo a su obra, la mistifica y enturbia. (Quizás sea por eso por lo que los editores insisten tanto en publicarlas). ¿Qué le importan a nadie los gustos o manías del autor del libro que tiene en sus manos, su sexo, raza o edad? A mí, como lector, esos datos siempre me han estorbado. Tal como están las cosas, ya hay suficientes intermediarios entre el texto y el lector. Toda esa información sobre el autor lo único que suele conseguir es que leamos su obra con prejuicios, de acuerdo a nuestras fobias y filias estéticas, ideológicas o personales. Por lo tanto, diré solamente que desde que comencé a publicar a principios de los ochenta, he dado a la imprenta tres poemarios, tres libros de cuentos, una especie de crónica viajero-musical y cinco novelas. Lo demás, como dijo el poeta, es silencio".

Montoia, X. "Biografía", in Olaziregi, M. (ed.), Pintxos. Nuevos cuentos vascos, Lengua de Trapo, Madrid, 2005.


© Estibalitz Ezkerra




En la trayectoria artística de Xabier Montoia, literatura y música van cogidas de la mano. Tras participar en la creación del grupo Hertzainak, fue miembro de la banda M-ak durante años, hasta que comenzó su andadura en solitario. La editorial Susa ha sido la encargada de dar a conocer su obra literaria: tres poemarios (Anfetamiña, 1983; Likantropo, 1985; Narraztien mintzoa -El lenguaje de los reptiles-, 1988); la crónica Plastikozko loreak erregearentzat (Flores de plástico para el rey, 1998); las novelas Non dago Stalin? (¿Dónde está Stalin?, 1991), Hezur gabeko hilak (Muertos sin huesos; 1999), Blackout (2004) y Elektrika (2004) y dos libro de narraciones: Emakume biboteduna (La mujer bigotuda, 1992) y Gasteizko hondartzak (Las playas de Vitoria-Gasteiz, 1997). Con la editorial Elkar ha pblicado los libros de narraciones Baina bihotzak dio (Pero el corazón dice, 2002) y Euskal hiria sutan (La ciudad vasca en llamas, 2006), y la novela Denboraren izerdia (El sudor del tiempo, 2003). Por otra parte en Bingo, publicado por la editorial Pamiela en 2006, Montoia recopiló toda su obra poética.

En 1998, el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco otorgó a Montoia el Premio a la Difusión por su obra Gasteizko hondartzak, y en 2007 la misma entidad le concedió el Premio Euskadi de Literatura por la obra Euskal hiria sutan.

Montoia se dio a conocer como autor a través del poemario Anfetamiña (Susa, 1983). Desde entonces, a publicado otros dos poemarios: Likantropo (Susa, 1985) y Narraztien mintzoa (Susa, 1988). «La vía de la ruptura total que supuso Etiopía tuvo, sin duda, sus continuadores. Es el caso de Montoia, que debe el título de su primer libro, Anfetamiña (1983), a un encabalgamiento abrupto presente en los versos del libro de Atxaga, de donde supo extraer el espíritu rebelde y corrosivo que mejor se avenía con su temperamento. Integrado en el mundo marginal que rodea la aventura del rock, rehuye la tradición discriminadora entre palabras nobles, aptas para el ejercicio literario, y la subalternas o innobles. Transgrediendo toda intención estetizante, solamente le han interesado del mundo literario aquellos licántropos que reniegan de ella al estilo surrealista de Louis Aragon o corrosivo, a lo Boris Vian. No en vano el título de su segundo libro es Likantropo (1985). Su último poemario, Narraztien mintzoa (El lenguaje de los reptiles) (1988), evidencia evolución y madurez en el oficio, sin renunciar al sarcasmo, al humor negro y a la ácida desesperanza que caracteriza su obra» (Aldekoa, Iñaki. "La poesía vasca de los años 80 y 90". Historia de la Literatura Vasca, Erein, Donostia, 2004, 231).

Según Koldo Izagirre, «los poemas de Xabier Montoia están más elaborados de lo que parece por referencias y referencias literarias tanto poéticas como de temática local e universal, pero ello no ha de entenderse como una rendición ante el cultismo, sino como un juego literario empleado en la medida en que le sirve para alterar la tranquilidad del lector informado o sacarle una sonrisa maliciosa. Esa es una de las características de la poesía de Montoia: la actitud provocadora, esa pose que a veces nos resulta desagradable y que siempre son obstáculo. En verdad, su incornformismo se enfrenta tanto a la ética cristiana como a la bondad comunista, al fin y al cabo ataca a todo tipo de ortodoxias, de manera consciente y astuta. El poeta hace una catarsis politico-moral a través de la exageración.

» ...El poeta siempre ha sido habitante de la noche, suspira mirando a las estrellas, o se esconde en la oscuridad para que las sombras no lo asusten. Sin embargo, Xabier Montoia es un poeta diferente en el sentido de que es un ser de la noche. Nos muestra escenarios urbanos desoladores, y se sitúa a sí mismo en la soledad. Más que el amor valora el odio, y el espíritu se le transforma junto con el cuerpo, se vuleve amoral, reivindica la individualidad. Pero paradógicamente, se hace hermano de los lobos. En definitiva, hay un gran pudor en la poesía de Montoia, una solidaridad hacia con los condenados de la tierra que oculta para que no se desborde. Pues el suyo es un odio hacia lo declarado bello por las normas» (Izagirre, Koldo. "Sarrera", XX. mendeko poesia kaierak, Susa, 2002).

En 1997 vio la luz el primer libro en prosa de Montoia, la novela Non dago Stalin?. Tras la misma vino el primer título de la trilogía Hilen bizimoldea (La vida de los muertos): Hezur gabeko hilak (Susa, 1999), ambientada en la Primera Guerra Mundial. «La guerra y la sinrazón de la guerra, he ahí el destino de las marionetas aparentemente resignadas a recibir la muerte de un enemigo casi siempre invisible. En este libro no hay héroes, ni acciones merecedoras de ser tomadas como modelo. Por contra, los dos personajes principales están corrompidos, son unos cobardes; quieren huir de la guerra, y no lo consiguen porque están demasiado corrompidos, son demasiado cobardes. Así mismo, en este libro no hay lugar ni para la amistad ni para la solidaridad; en todo momento, el amigo dejará que su amigo se las arregle como pueda. "Bete al infierno", le dice un protagonista al otro en uno de los pasajes del libro. "No tengo ninguna necesidad. Ya lo estamos", le responde.

»Entre explosiones y cañonazos, Montoia nos muestra lo frío que pueden resultar los riachuelos o el infierno de las trincheras. Quizás por ello parezca que la estructura -el hielo- de la narración ha sido esculpido a fuerza de frío. Al parecer, esa es la temperatura de la muerte» (Epaltza, Aingeru. "Herioren tenperatura", Nabarra, 10-2001).

Además de la idea de conflicto -las tres novelas están ambientadas en época de guerra- la relación entre los personajes o, mejor dicho, su vínculo sanguíneo pone en relación Hezur gabeko hilak y las otras dos novelas que componen la trilogía, pues el hijo del protagonista de la primera, Etxegoien, es quien protagoniza los siguientes títulos. Si el campo de batalla de la Primera Guerra Mundial era el escenario de Hezur gabeko hilak, Blackout (Susa, 2004) «nos lleva al París ocupado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Y el París de esta novela está bajo la penumbra, debido a que los alemanes han prohibido que las luces tanto de la calle como de las cassa estén encendidas. París ya no es una gran fiesta, sino territorio de los que saben sacar provecho sin mostrar el menor escrúpulo de la matanza. Uno de ellos es el protagonista de la novela, el periodista Jean Etxegoien de Senpere, que ahoga las noches en los cabarets de Montmatre, entre humo y alcohol. Al igual que los personajes crueles y miserables de las novelas negras, la ética de Etxegoien no contempla la idea de compromiso o de buen comportamiento, pues si algo revelan las guerras son el lado más mísero de los seres humanos. En esta novela que se desenvuelve al ritmo de las películas de género, el lector encontrará una recreación literaria atractiva del París de la época de la ocupación y, sobre todo, la historia impactante de un traidor que tiene por única religión el jazz» (Olaziregi, Mari Jose. Sautrela).

Por otra parte, Elektrika, el último título de la trilogía tiene por tema la guerra de Algeria. «un grupo de soldados de la armada francesa anda al acecho de un grupo armado algerino. Pese a que al principio parace ser una acción miliatr típica en situaciones de guerra, el desarrollo de la narración de esta pesquisa adquirirá connotaciones casi míticas. Por una parte, los franceses serán víctima de los ataques de los algerinos, siendo difícil dilucidar quiémes son los opresores y quiénes los oprimidos. Por otra, a medida que se adentran en los montes de África del norte, el escritor nos hace testigos de las brutalidades de los soldados franceses. Estamos ante un descenso a los infiernos, en la que se nos advierte de la presencia del personaje llamado Jean Etxegoien. Posee un pasado oscuro y desconocido (...), pero debido a las dudas morales que le ha originado la religión, él será el ejemplo señalado para dar cuenta de ese descenso a los infiernos, de tal manera que la novela en sí parece ser una larga introducción a la escena final que protagonizará este personaje. En esta ocasión el escritor demuestra el mismo nivel interesante de siempre» (Rojo, Javier. "Aljeriako gerran", El Correo, 12-01-2005).

En la novela Denboraren izerdia (Elkar, 2003) Montoia acudió a un espacio más cercano, al País Vasco contemporáneo. Tal y como señala Aingeru Epaltza, «además de mostrarnos paisajes y gentes -los de Vitoria-Gasteiz- casi desconocidos en la literatura vasca, a los trabajos de Xabier Montoia debemos también la voluntad de relatar los aspectos más dolorosos de nuestra historia cercana y de enfrentarse al presente sin temor. Sin alejarse de ese camino, Denboraren izerdia va un poco más allá: narra el regreso a su tierra natal y el duro encuentro con el pasado de un ex-activista mimado por el establishment politico-cultural-mediático del Estado.

»Con ese punto de partida Montoia podría haber emprendido la típica pedida de cuentas literaria, una historia de buenos y malos al fin y al cabo, diferenciando bien a los vendidos y a los leales. El escritor, sin embargo, no hay caído en esa trampa. Haciendo uso de un estilo impersonal y lejano y con un lenguaje afilado con los dientes de un cuchillo, ha tratado de reflejar todas las capas que pueden mostrar un personaje y una situación semejante, al estilo de Peckinpah, para hacer la bella y, a la vez, triste constatación de lo irreconciliable que son dos puntos de vista que se separaron hace veinte años. La parábola de nuestro presente: el tener que decidir entre la dignidad y la felicidad. Al parecer, sólo nos volveremos a juntar en la muerte» (Epaltza, Aingeru. "Saldo basatia", Nabarra, 09-2003).

El País Vasco vuelve a ser el escenario de su libro de narraciones Euskal hiria sutan (Elkar, 2006). «A través de narraciones que responden al número de letras del alfabeto, ha tratado de ofrecer un retrato completo del País Vasco, como si las narraciones fueran piezas de un puzzle. En las mismas encontramos situaciones, puntos de vista y estilos diferentes, pero a pesar de ser completamente independientes, en todas las narraciones hay algo que se repite. Los personajes, sea cual sea su situación o punto de vista, se encuentran ante el vacío que se asemeja a una herida dolorosa en sus vidas. A veces harán frente a este vacío y conseguirán pequeñas victorias, otras veces la situación supera al personaje. Pero aún en el primero de los casos, la pequeña victoria sólo lo será en apariencia, pues en estas narraciones prevalece el sentimiento de desesperanza, porque hasta en la supuesta victoria el personaje sale perdiendo» (Rojo, Javier. "Narrazioen alfabetoa", El Correo, 14-03-2007).

En cuanto al resto de sus libros de narraciones, en el libro que hizo suyas las características del realismo sucio, Emakume biboteduna (Susa, 1992), nos ofreció narraciones realistas y agudas que tenían como eje las situaciones de amor y de desamor, respondiendo al toque provocador del cuadro de Marcel Duchamp que presenta la portada del propio libro. Por otra parte, en Gasteizko hondartzak (Susa, 1997) «la Guerra Civil y la posguerra sirven de punto de arranque para una serie de historias que llegan hasta la última década del pasado siglo. Al igual que en sus novelas, el autor no pretende dar un testimonio histórico documentado, sino mostrar la historia de gente anónima, es decir, las vivencias de unos seres atrapados en una situación realmente dura. Podríamos afirmar que es la ciudad de Vitoria-Gasteiz la verdadera protagonista de Gasteizko hondartzak, una ciudad que se describe como provinciana y donde la represión política y religiosa condiciona, ahoga, la vida de sus habitantes» (Olaziregi, Mari Jose. "Prólogo", Pintxos. Nuevos cuentos vascos, Lengua de Trapo, Madrid, 2005).

En el libro Baina bihotzak dio (Elkar, 2002) Montoia recogió narraciones que tienen como eje la nostalgia hacia el País Vasco.


Más información sobre el autor:

  • Para ver obras traducidas del autor, ir a la Lista de libros traducidos del vasco de esta página web.
  • La página web de EIE (Asociación de escritores vascos).
  • Literaturaren zubitegia, en la página web de "armiarma".
  • También se puede consultar la página web de la editorial Susa, donde, entre otras informaciones, se pueden leer algunos poemas de Montoia traducidos al inglés por Kristin Addis.




© Foto: Susa

© Likantropo: Susa

© Blackout: Susa

© Elektrika: Susa

© Denboraren izerdia: Elkar

© Emakume biboteduna: Susa