URIBE, Kirmen

(Ondarroa, 1970)

Junto a Herri eta Herri de Gabriel Aresti y Etiopia de Bernardo Atxaga, Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano; Visor, 2004) de Kirmen Uribe es acaso el poemario que mejor acogida ha tenido por parte del lector vasco. En éxito de dicha obra reside, según señala el crítico literario Jon Kortazar, en el lenguaje que emplea el poeta: «... En esta línea de caminos cruzados que suponen las estéticas de final y principio de milenio, realizó el dibujo de una corriente estética que viene a retomar el contacto con la línea clara, con la recepción de las poéticas de Auden y T. S. Eliot, la recuperación de problemas vitales y de actualidad, aunque la ficcionalidad se reclama en todo momento, y ha propuesto una nueva lectura de la contemporaneidad, más que de la postmodernidad, en una poesía que "diga cosas" claramente, y no se atiborre de palabras, imágenes y metáforas... Una poesía de la cercanía, en una palabra. Una salida a la calle oscura en que se ha convertido el juego entre vanguardia y simbolismo, compromiso y creación» (in Kortazar, Jon. Montañas en la niebla. Poesía vasca de los años 90, DVD, Barcelona, 2006). Con Mientras tanto dame la mano Uribe obtubo el Premio de la Crítica de España, en 2002.

El poemario está estructurado en base a siete apartados, por lo que los poemas que cada uno de ellos recoge suele girar en torno al mismo tema. De esta forma, el poeta reflexiona sobre la tecnología, el progreso o la búsqueda de la perfección y los efectos nocivos que estos tienen sobre la sociedad actual, sobre la propia humanidad, y proclama la necesidad de volver a la esencia. Tal y como señala en uno de los poemas, su objetivo es «adaptar al ser humano a la medida del mundo». Según señala Iratxe Gutierrez Retolaza, Uribe «reivindica la valentía necesaria para vivir en la humildad, y aceptar nuestra condición humana llena de temores y dudas: una valentía superior a la necesaria para vivir en la búsqueda de la competición, y la perfección» (in Gutierrez Retolaza, Iratxe. Mano miedosa, mano sincera, Zurgai, Julio de 2002, págs. 125-127). En ese sentido, el poeta nos dice que retomemos el presente, que vivamos el momento. «De todas maneras, destaca el valor que el pasado puede tener en toda vivencia presente. Para ello, en la segunda parte del poemario habla sobre los niños, sobre lo dejado en el pasado. En esa mirada nostálgica al pasado nos dibuja a unos niños corriendo, viviendo. Por ello, parece echar de menos esa vitalidad, esas ganas de vivir de la niñez. De hecho, para los niños el transcurso del tiempo no es tan significativo, ni rige sus conductas. Por otra parte, observamos una apuesta por vivir el tiempo en libertad, por sentir el tiempo en libertad», puntualiza Gutierrez Retolaza (in Gutierrez Retolaza, Iratxe. Op. cit.). Junto a la infancia la patria, el lugar de origen tiene un peso específico en la cosmovisión del poeta y así aparecen con asiduidad pequeños gestos dirigidos a la zona costera donde nació, Ondarroa.

La necesidad de adaptar al ser humano al mundo lleva, inevitablemente, al poeta a profundizar en las relaciones entre los individuos para llegar a la siguiente conclusión: la palabra no es el medio apropiado, o al menos más efectivo para comunicar al otro los sentimientos de uno. Ante eso, «destaca el valor de los gestos: el valor de la comunicación corporal. Así, en el poema "Bisita" [Visita], están una de las líneas más significativas de todo el poemario: Bitartean heldueskutik, eskatzen zigun,/ ez dut promesarik nahi, ez dut damurik nahi,/ maitasun keinu bat besterik ez [Mientras tanto, dame la mano, nos pedía,/ no quiero promesas, no quiero disculpas,/ tan sólo un gesto de amor]», explica Gutierrez Retolaza. A parte de la importancia que tienen esas palabras dentro de su contexto —se trata del ruego que dirige una toxicómana a sus familiares—, Kortazar nos recuerda que «tómame la mano, Meli» fueron las últimas palabras que llegó a pronunciar Gabriel Aresti. Así como el náufrago necesita una tabla que le ayude llegar a tierra, el ser humano necesita de un soporte — mano que le ayude hacer frente a las dificultades, a la muerte en este caso.

Sobre su poética, el propio Uribe explica lo siguiente: «A mi me gusta la búsqueda, andar por el mar. La cuestión es tener una mirada propia. En mi opinión todos tenemos una mirada propia. En cierta ocasión Txuma Murugarren me dijo que en literatura lo más importante es la mirada, tener una visión propia. Podemos ver lo mismo, pero puestos a escribir seguro que escribiríamos cosas diferentes. Ese es el tema: que cada uno tenga su propia visión para hacer una reflexión artística sobre las preocupaciones del mundo. Eso es la poesía. Según recuerdo Lobo Antunes también le da gran importancia a eso: "nadie más que uno mismo tiene su propia voz, y esa voz es buena, porque es única"».

Tras estudiar Filología Vasca en la Universidad del País Vasco, Kirmen Uribe marchó a Italia donde realizó un curso de Literatura Comparada. Ha trabajado como traductor e intérprete, así como guionista en el programa literario de Euskal Telebista Sautrela, entre otros. El de Ondarroa es un autor ecléctico; desde bien joven mantiene una relación estrecha con la música y de hecho a compuesto canciones para varios grupos —Mikel Urdangarin, Piztiak, TTLT, Bide Ertzean, Sagarroi entre otros—.

Con motivo de la Korrika 12 organizó el espectáculo Bar Puerto. Bazterreko ahotsak (Bar Puerto. Voces del margen) con la ayuda de Mikel Urdangarin y Jon Eizagirre, el cual aunaba poesía, vídeo, música y testimonios de varios personajes. Posteriormente se publicó un disco bajo el mismo título. Dos años después, al hilo de una serie de recitales que ofreció en Nueva York, surgió el proyecto Zaharregia, txikiegia agian (Demasiado viejo, demasiado pequeño quizás, título que hacía alusión a la lengua, el euskera), que poco después publicó en formato disco-libro. En el proyecto colaboraron el ilustrador Mikel Valverde, y los músicos Mikel Urdangarin, Rafa Rueda y Bingen Mendizabal.

Además de poesía, Uribe ha escrito ensayos así como literatra infantil y juvenil. Dentro del primer género situaríamos Lizardi eta erotismoa (Lizardi y el erotismo), realizado en colaboración con Jon Elordi y publicado por Alberdania, y Zazpi saio, zazpi leiho (Siete ensayos, siete ventanas; sin publicar). Con las citadas obras obtuvo el premio de ensayo Becerro de Bengoa en los años 1995 y 2000 respectivamente. En lo que se refiere a literatura infantil y juvenil, los hasta ahora publicados Garmendia eta zaldun beltza (Garmendia y el jinete negro), Garmendia errege (Garmendia rey), y Fannyren sekretua (El secreto de Fanny), todos ellos publicados en Elkar, nos dan cuenta de las andanzas por el Oeste americano del peculiar pistolero Garmendia. Por otra parte, a Uribe se debe el guión de la obra Ekidazu. Lehoiek ez dakite bibolina jotzen (Ekidazu. Los leones no saben tocar el violín) escenificado por el grupo teatral Kukubiltxo.


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