Traducción
LITERATURA EN LENGUA VASCA Y TRADUCCION
© Aiora Jaka Irizar (Universidad del País Vasco - Universidad de Birmingham)
Publicado en Transcript, 2005.
© De la traducción: Koldo Morales, 2006.
En la corta historia de la literatura vasca, la traducción ha desempeñado siempre un papel importante: desde la primera traducción en lengua vasca, publicada en 1571 -El Nuevo Testamento, por Joanes Leizarraga-, hasta nuestros días, cuando más del 30% de los libros publicados en lengua vasca son traducciones (TORREALDAI 2005), esta actividad ha estado siempre presente. A diferencia de la literatura de las lenguas mayoritarias como el inglés, en las cuales el porcentaje de traducciones es pequeño al lado de la enorme cantidad de obras originales, las lenguas minoritarias como la lengua vasca han tenido que depender de la traducción para incrementar su producción literaria. En su obra The Translator's Invisibility (1995), Lawrence Venuty ofrece algunos datos sobre los porcentajes de traducción en diversos idiomas en la década de 1980-90: en el caso de los Estados Unidos, el número de traducciones al inglés en 1990 fue el 2,9%; en Gran Bretaña, solamente el 2,4% de la producción literaria en inglés era traducción. Si nos fijamos en los datos de idiomas "más pequeños", este porcentaje se incrementa notablemente: en 1985, la traducción alcanzó el 9,9% de las obras publicadas en francés; el porcentaje de Italia en 1989 fue el 25,4% y el de Alemania el 14,4% en 1990 (VENUTI 1995). Lo que se puede deducir de esta información es que cuanto más poderoso sea y más extendido esté un lenguaje, menor es el porcentaje de traducciones en su producción literaria total. Por lo tanto, no debería sorprendernos mucho el hecho de que la literatura de lenguas minoritarias como la lengua vasca contenga un número significativo de traducciones (el porcentaje de traducciones en la producción editorial vasca en 1991 era el 42,3% (TORREALDAI 2005)).
Naturalmente, en el caso de la exportación de libros sucede todo lo contrario. El inglés es, con mucho, el idioma más traducido en todo el mundo, seguido de francés, alemán, ruso, italiano, español y otros idiomas "mayores" (VENUTI 1995; Index Translationum, UNESCO), mientras que los idiomas minoritarios figuran al final de esa lista. A diferencia de los editores británicos y americanos, dedicados a adquirir bestsellers y a vender derechos de traducción más que a comprar los mismos, los idiomas menores y minoritarios recurren a traducir obras de los idiomas mayores que dominan la industria editorial, con objeto de conseguir que su literatura sobreviva (VENUTI 1995).
El idioma vasco no es una excepción. Como señala Mari Jose Olaziregi,
a pesar de nuestra buena industria editorial, de nuestros medios de comunicación y de nuestro sistema académico, la literatura vasca corre el riesgo de dar la impresión de no esforzarse en ampliar su número de lectores (OLAZIREGI 2005).
De hecho, el número de libros escrito en lengua vasca que se traducen a otras lenguas es muy pequeño en comparación con la fuerza relativa de la actividad editorial literaria en el País Vasco; en efecto, la literatura vasca no empieza a ser conocida fuera de sus fronteras hasta la década de 1990.
El objetivo de este artículo es ofrecer una visión general de la traducción en el País Vasco. Después de realizar una breve historia de la historia de la traducción vasca, centraremos nuestra atención en lo que está siendo traducido no solamente al castellano sino también a otros idiomas.
TRADUCCION A LA LENGUA VASCA
A pesar de la centralidad de la traducción en la literatura vasca, el estudio de esta actividad es un ámbito relativamente inexplorado en el País Vasco, tal como muestra la relativa falta de trabajos publicados en ese campo. Aparte de datos sobre los porcentajes de traducción a lo largo de la historia, ofrecidos por autores como Ibon Sarasola (1975) y Joan Mari Torrealdai (1979, 1997, 2005) en sus investigaciones sobre la literatura vasca, existen aún muy pocos estudios sobre la actividad de traducción. El informe más comprehensivo sobre la historia de la traducción vasca es la obra Euskal Itzulpenaren historia laburra de Xabier Mendiguren Bereziartu (1995), si bien también las obras de Manu Lopez sobre la literatura infantil y juvenil (LOPEZ 2000, 2005) realizan una importante contribución al estudio del papel de la traducción en el sistema literario vasco. El esfuerzo realizado por EIZIE (Asociación de Traductores, Correctores e Intérpretes de Lengua Vasca) de ofrecer una lista de todas las obras traducidas a la lengua vasca es también digno de mención: su catálogo on-line incluye más de 6.990 traducciones.
Según los datos de Joan Mari Torrealdai (TORREALDAI 1997: 205), la traducción ha tenido un peso variable en las diferentes etapas de la historia de la literatura vasca: desde la primera publicación en lengua vasca hasta el final del siglo XVII, la traducción constituía el 16,6% de la producción literaria. Entre 1700 y 1875 este porcentaje se incrementó hasta el 35,2%, y entre 1876 y 1935 volvió a descender, llegando al 13,3%. Tras la dura época posterior a la Guerra Civil española, la literatura vasca volvió a empezar revivir en la parte sur del País Vasco, sobre todo a partir de 1960, y la traducción volvió a alcanzar un porcentaje más alto en la producción literaria (22,3%). Sin embargo, hubo que esperar al final del régimen de Franco para que la literatura y la traducción vasca estuvieran de nuevo en condiciones de empezar a prosperar. La actividad de traducción experimentó un gran ascenso durante este periodo, como consecuencia de la creación de una administración bilingüe y de la regeneración de los medios de comunicación vascos. La traducción continuó ganando en importancia durante los últimos años de la década de 1980 y el inicio de la década de 1990, de forma que en 1993 constituía el 43,6% del total de producción literaria. Como consecuencia de este nuevo clima, la actividad de traducción continuó creciendo, si bien el incremento experimentado por el número de publicaciones vascas originales hizo que el porcentaje descendiera (30,8% en 2003) (TORREALDAI 2005: 28).
Según la obra Euskal Itzulpenaren historia laburra de Xabier Mendiguren Bereziartu (1995), está claro que la mayoría de las traducciones anteriores a 1975 eran textos religiosos, y que el modo de traducir estaba condicionado por la necesidad ideológica de reproducir fielmente la palabra de Dios.
La primera traducción a la lengua vasca -que fue, de hecho, el segundo libro publicado en la corta historia de la literatura vasca, iniciada con el Lingua Vasconum Primitiae de Bernart Etxepare, en 1545- fue, tal como he mencionado anteriormente, el Nuevo Testamento de Joanes Leizarraga (1571). La traducción fue considerada una obra maestra y estableció las bases de la traducción literal.
Durante el siglo XVII, la mayoría de las obras traducidas eran libros ascéticos, si bien también se tradujeron proverbios de diferentes idiomas. Entre los traductores de este periodo podríamos mencionar a Joanes Etxeberri de Ziburu, Joanes Haranburu, Arnaut Oihenart y Pedro Axular.
En el siglo XVIII, la traducción se caracteriza por las múltiples traducciones de la Biblia (Betri Urte, Joanes Haraneder y Joaquin Lizarraga de Elkano, entre otros), así como por los diversos intentos de elevar la lengua vasca al estatus de "lengua de cultura" (Manuel Larramendi, Agustin Kardaberaz, Joan Antonio Mogel y otros).
Las traducciones más famosas del siglo XIX son las realizadas bajo la dirección del príncipe francés Bonaparte. Bonaparte se interesó por la lengua vasca, y con objeto de analizar los diferentes dialectos de esta lengua solicitó a un grupo de escritores la traducción de algunas partes de la Biblia a sus respectivos dialectos vascos.
Tras la pérdida de los "fueros" vascos (privilegios legislativos especiales) en 1876, se produjo un incremento de la preocupación por la historia nacional, la cultura y la lengua vasca, y ello condujo al florecimiento de la literatura. En ese grupo podríamos mencionar a traductores como Toribio Alzaga, Gregorio Arrue, Resurrección María Azkue y Manual Arriandiaga.
El principio del siglo XX vino marcado por el deseo de transmitir la palabra de Dios al pueblo. En un intento de satisfacer este deseo, en 1931 Raimundo Olabide tradujo el Nuevo Testamento directamente del griego.
Nikolas Ormaetxea (Orixe) inició la era de la traducción libre. Después de ganar un concurso literario en 1928, con la traducción desde el castellano del quinto capítulo de El Quijote, este autor también tradujo El Lazarillo de Tormes, en 1929. En esta época de traducción libre deberíamos también mencionar a Jokin Zaitegi, Andima Ibiñagabitia, Bedita Larrakoetxea y otros. Muchas de sus traducciones fueron publicadas en revistas literarias, tales como Euzko Gogoa, Olerti y Egan. Además de obras de autores clásicos (Eurípides, Platón, Sófocles, Horacio, Ovidio, Virgilio, etc.), también otros autores importantes como Shakespeare, Cervantes, Longefellow, Wilde y los hermanos Grimm fueron incorporados a la lengua vasca. La contribución realizada por el famoso escritor vasco Gabriel Aresti a la traducción es también digna de mención. La tendencia a la traducción libre permanecería en vigor hasta la década de 1960, época en la que una nueva generación de escritores vascos empezó a tomar un camino diferente en la literatura y en la traducción, de la mano de autores como Joxe Azurmendi, Txillardegi, Ramon Saizarbitoria y, algo más tarde, Bernardo Atxaga.
El final del régimen de Franco (1975) marcó un punto de inflexión para la literatura y la traducción vascas. Con la aprobación de una nueva Constitución en España, la lengua vasca adquirió estatus de cooficialidad con el castellano en la Comunidad Autónoma Vasca, lo cual condujo a la difusión de la lengua vasca en diversos ámbitos (educación, administración, medios de comunicación) y creó una nueva necesidad en el campo de la traducción. Lógicamente, hubo un notable paralelismo en la producción literaria vasca. Pero este incremento no habría sido posible sin la ayuda de libros traducidos (especialmente en el campo de la literatura infantil). Se produjo una proliferación de editoriales vascas, en 1979 se creó la primera escuela de traducción (Martuteneko Itzultzaile Eskola), y desde septiembre de 2000 la Universidad del País Vasco ofrece una licenciatura en Traducción e Interpretación.
En la actualidad, una de las actividades más intensas de traducción literaria en el País Vasco es la traducción de obras de literatura infantil y juvenil. Según un estudio realizado por Manu López (LOPEZ 2000), la literatura infantil cubre aproximadamente el 72% de toda la literatura traducida a la lengua vasca. Los principales idiomas desde los que se traduce son el castellano, el inglés y el catalán. En los veinte años siguientes a la muerte de Franco (1976-1995) se tradujeron 1.500 libros a la lengua vasca en el ámbito de la literatura infantil, la mayoría de ellas en el marco de las numerosas nuevas series y colecciones para niños creadas por editoriales como Gero-Mensajero, Hordago y Elkar, y posteriormente por Pamiela, Ttarttalo, Ibaizabal, S.M y otras. Puede decirse que la función principal de este tipo de traducción era llenar el vacío existente en diversas áreas que estaban subdesarrolladas en la lengua vasca, así como responder a la gran demanda del sistema educativo.
Dejando a un lado la literatura infantil y juvenil, la iniciativa más importante dirigida a hacer llegar la literatura mundial a los lectores en lengua vasca es la serie denominada "Literatura Unibertsala", un proyecto iniciado en 1989 tras diversas reuniones entre la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco y EIZIE (Asociación de Traductores, Correctores e Intérpretes de Lengua Vasca), mediante el cual se acordó realizar cada año un concurso de traducción destinado a promover la realización de traducciones de calidad de clásicos seleccionados. No resultó fácil establecer una lista canónica de "obras maestras" a traducir, puesto que dicha lista podría variar notablemente en función de los criterios elegidos para la selección (por ejemplo: longitud y calidad del texto, tendencias generales del mercado, accesibilidad y posibilidad de traducción). En cualquier caso, todo el mundo estuvo de acuerdo en que una asociación como EIZIE no debería ignorar la necesidad de traducir aquellos títulos que han alcanzado aceptación a nivel mundial, así que finalmente se decidió que la lista constaría básicamente de obras escritas por autores clásicos de los siglos XIX y XX, enfocadas fundamentalmente hacia la modernidad. El primer concurso de traducción se celebró en 1989 y condujo a la traducción de 7 libros, los cuales fueron publicados en colaboración con la editorial Ibaizabal , con la ayuda del Gobierno Vasco. Desde entonces, cada año se ha traducido una cantidad similar de libros, si bien en la actualidad se publican en colaboración con las editoriales Elkar y Alberdania. La lista completa de traducciones puede consultarse en la página web de EIZIE (ALDEKOA y OLAZIREGI 2001; AUZMENDI 1990).
TRADUCCION DESDE LA LENGUA VASCA
Si la bibliografía sobre la traducción vasca en muy escasa en lo referente a la literatura traducida a la lengua vasca, apenas es posible encontrar alguna obra que se refiera a la recepción de la literatura vasca fuera del País Vasco. La razón fundamental es que la actividad realizada en ese campo no ha sido significativa hasta las pasadas dos décadas, y por ello la traducción desde la lengua vasca no ha sido aún analizada en profundidad. Por consiguiente, he tenido que recurrir a la bibliografía general sobre la literatura vasca e investigar a través de diferentes catálogos de libros y bases de datos, con objeto de encontrar obras sobre la literatura vasca en otros idiomas. Las herramientas más útiles para esa tarea pueden ser las siguientes: para libros publicados en el Estado Español, la base de datos española ISBN, y para libros publicados en otros países la base de datos Index Translationum de la UNESCO.
Lo que podemos extraer de esas fuentes es que las pocas traducciones realizadas desde la lengua vasca antes del final del régimen de Franco fueron obra de escritores vascos (a menudo por los mismos autores), traducciones efectuadas casi exclusivamente al castellano. Por ejemplo, Gabriel Aresti publicó su famoso libro de poemas Harri eta Herri en lengua vasca y en castellano; asimismo, el libro de Joan Antonio Mogel Peru Abarka, escrito en 1802 y publicado en 1881, fue traducido al castellano por Resurrección María Azkue en 1899. Otros ejemplos serían la obra Linguae Vasconum Primitiae (1545) de Bernart Etxepare, traducida al castellano por Lino Akesolo (1966), y la obra de Txomin Agirre Auñemendiko lorea (1898), traducida al castellano por Inazio Goikoetxea (1967).
La literatura vasca no empezó a ser conocida fuera del País Vasco hasta la década de 1980, sobre todo gracias a los premios recibidos por algunos escritores vascos en el País Vasco y en España: Obabakoak de Atxaga ganó el Premio Nacional de Narrativa, entre otros galardones; SPrako Tranbia de Unai Elorriaga recibió el mismo premio; los poemas de Miren Agur Meabe recogidos en la obra Azalaren Kodea ganaron el premio "Euskadi" de la crítica; Lourdes Oñaederra recibió el premio "Euskadi" de literatura por su novela Eta emakumeari sugeak esan zion. En la actualidad, aparte de esos premios y otras iniciativas destinadas a la difusión de la literatura vasca, tales como la Basque Literature Series del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, Reno, existen pocas subvenciones y ayudas destinadas a apoyar la traducción desde la lengua vasca. Basta con mirar a la base de datos Index Translationum de la UNESCO para darse cuenta de lo limitado que es el número de libros en lengua vasca traducidos y editados en otros países del mundo. Según datos publicados en junio de 2005, vemos que aparte del Estado Español, donde se han traducido a diversos idiomas 598 obras escritas en lengua vasca, los diez países que figuran en cabeza en cuanto al número de traducciones registran una cantidad muy reducida de obras traducidas desde la lengua vasca: Francia (32), Alemania (9), Estados Unidos de América (7), Holanda (5), Finlandia (5), Suiza (4), Dinamarca (3), Grecia (3) y Polonia (2). Además, hay que tener en cuenta que muchas de las traducciones registradas en esta base de datos no pertenecen propiamente al campo de la literatura, sino que son más bien trabajos de investigación, informes o análisis. Si nos fijamos solamente en la narrativa, la poesía y otros géneros literarios, entonces la cantidad se reduce dramáticamente, y más aún si consideramos que aproximadamente la mitad de esas obras pertenecen al ámbito de la literatura infantil y juvenil. Si además quitamos de esta cantidad todas la traducciones de Bernardo Atxaga, uno de los pocos ?por no decir el único- escritores vascos que ha conseguido éxito y reconocimiento fuera del País Vasco, nos daremos cuenta de que la breve lista restante no refleja en absoluto la riqueza y variedad de la literatura vasca. Pese ha que he registrado una serie de traducciones que no figura en la mencionada base de datos, ello no cambia el panorama general de la tendencia de la traducción vasca.
Poesía, ensayo, teatro
El predominio del género narrativo en la literatura vasca actual (según Torrealdai, el 62,3% de la literatura producida en 2003 eran textos narrativos, mientras que a la poesía correspondía un 14,5% de la producción literaria general y a las piezas teatrales un 4,8% (TORREALDAI 2005)) queda bien reflejado en el corpus de libros traducidos desde la lengua vasca: la mayoría de las obras traducidas estaba escrita en prosa, y existen muy pocos ejemplos de poesía escrita en lengua vasca y traducida a otros idiomas. De nuevo tenemos que mencionar el bien conocido caso de Atxaga: sus libros de poemas Etiopia y Henry Bengoa, Inventarium fueron traducidos al castellano bajo el título de Poemas & Híbridos, y posteriormente se tradujeron al catalán, francés, italiano y finlandés. Otro ejemplo es la obra Bitartean heldu eskutik, del joven Kirmen Uribe, que resultó vencedor del "Premio de la Crítica" de España en 2001; el libro ha sido traducido al castellano y al portugués. Los poemas de Harkaitz Cano también han sido traducidos y publicados en un libro: Dardaren interpretazioa. Interpretación de los sueños incluye casi toda su producción poética, publicada originalmente en Kea behelainopean bezala (1994) y Norbait dabil sute-eskaileran (2001), así como dos poemas no publicados anteriormente. Es un libro que ofrece tanto la versión original en lengua vasca como su traducción al castellano, realizada por el propio autor. La obra de Felipe Juaristi Laino artean zelatari fue traducida al catalán y publicada en ese idioma, y Galderen Geografía se tradujo al castellano y se publicó en dicho idioma.
Dejando a un lado esos y otros contados ejemplos, existe muy poca poesía en lengua vasca traducida como un libro completo. La mayoría de los poemas traducidos desde la lengua vasca se han publicado de forma esporádica y separada, en antologías o en revistas literarias. Si volvemos a los ejemplos recién presentados, algunos de los poemas del libro de Atxaga Poemas & Híbridos fueron traducidos y se incluyeron en algunas antologías y reseñas en España, Italia, Austria, Alemania, Francia, Estados Unidos, Bulgaria, México, Holanda, Polonia, Ucrania y otros países.
No obstante, existe otra herramienta que juega un importante papel en la promoción y difusión de la poesía vasca en todo el mundo: muchos poetas vascos han visto sus poemas traducidos y publicados en diferentes páginas web de Internet. Uno de ellos es la revista de TRANSCRIPT de Internet, la cual publicó en su 5º número una sección dedicada a la literatura vasca; en ella es posible disfrutar de la lectura en inglés de algunos poetas vascos (Kirmen Uribe, Miren Agur Meabe, Harkaitz Cano, Juanjo Olasagarre, Rikardo Arregi Diaz de Heredia, Felipe Juaristi y Bernardo Atxaga); también pueden leerse en alemán algunos poemas de Rikardo Arregi Diaz de Heredia.
Otro proyecto interesante es Armiarma, una página web gestionada por la editorial vasca SUSA. Esta ambiciosa e innovadora página web pone a disposición de quien lo desee diversas obras literarias vascas, tanto en su versión original como en versión traducida. Tiene on-line más de 150 libros vascos, entre originales y traducciones (por ejemplo, podemos leer en lengua vasca a Arthur Miller, Oscar Wilde, Patricia Highsmith, Arthur Rimbaud e incluso a Shakespeare); la página web contiene obras contemporáneas y clásicas en lengua vasca (entre otros, tenemos la versión on-line de Linguae Vasconum Primitiae, el primer libro publicado en lengua vasca); podemos encontrar prosa, poesía y obras de teatro.
La página web contiene ejemplos de obras escritas en lengua vasca y traducidas a diferentes idiomas (catalán, alemán, inglés, francés, gallego, italiano, portugués, rumano y castellano). Algunas de las traducciones han sido ya publicadas como libros completos, pero muchas de ellas, especialmente en el ámbito de la poesía, solamente han aparecido en compilaciones o revistas, o incluso exclusivamente on-line.
En el caso del teatro existen menos traducciones (por ejemplo, las traducciones al castellano de Heroien gaua y Telesforo ez da Bogart de Xabier Mendiguren Elizegi, y de Gau bakar bat de Ixiar Rozas), y también el ensayo dispone de un espacio muy reducido tanto en materia de producción original como de traducción (algunos de los escasos ejemplos sería Idiaren eraman handia de Jon Alonso ?traducido al castellano-, Groenlandiako lezioa de Atxaga ?castellano- y Ni ez naiz hemengoa de Joseba Sarrionaindia ?castellano y alemán-).
Narrativa
Como hemos visto anteriormente, en el corpus que estamos intentando elaborar la cantidad de obras narrativas supera a la de obras poéticas. Sin embargo, en lo referente al espectro de idiomas hay que decir que las novelas traducidas desde la lengua asca no son muy conocidas fuera del mundo castellanoparlante. Si dejamos a un lado a Bernardo Atxaga, cuya novela más famosa, Obabakoak, ha sido traducida a 26 diferentes idiomas, no podemos decir que muchas novelas escritas en lengua vasca hayan sido publicadas en idiomas distintos al castellano. Por citar algunos ejemplos, el famoso escritor vasco Joan Mari Irigoien ha sido traducido en cinco ocasiones. Exceptuando la versión catalana de su novela Babilonia, el idioma receptor de la restantes traducciones ha sido el castellano (Babilonia, Lur bat haratago, Poliedroaren hostoak y Consumatu est). Algo similar sucede con Anjel Lertxundi (seis traducciones; todas ellas al castellano), Ramon Saizarbitoria (nueve traducciones; cinco al castellano) y muchos otros escritores vascos.
El predominio del castellano como lengua de destino de traducciones desde la lengua vasca conduce a una de las más interesantes características de la actividad traductora vasca. Se trata del fenómeno de la "autotraducción". El hecho de que la lengua vasca sea una lengua minoritaria significa que todos los vascohablantes son al menos bilingües, y esa es la razón por la que tantos escritores vascos han emprendido la tarea de traducir sus propios libros a la que podría denominarse "su otra lengua materna" (mayoritariamente el castellano).
Ese es el caso, entre otros, de Bernardo Atxaga, Unai Elorriaga y Harkaitz Cano, los cuales han traducido sus propias producciones al castellano. Esta es una situación muy extraña, puesto que traducir las propias obras hace imposible el distanciamiento del texto que para muchos es esencial en la traducción. Esa es la razón por la que muchos libros autotraducidos no son considerados traducciones por sus autores, sino más bien adaptaciones. Unai Elorriaga, que ha traducido al castellano su SPrako tranbia, afirma que la versión en castellano es mejor: "es como una de esas reescrituras que una novela siempre necesita, pero en otro idioma" (GARCÍA-CARO 2005 [la traducción es mía]).
De igual modo, Bernardo Atxaga habla así sobre la libertad del autor que traduce sus propias obras:
A pesar de las críticas, la importancia del autor reduce al mínimo el margen de libertad del traductor. Por el contrario, los autores que traducen sus propias obras gozan de un gran margen de libertad. No tengo ningún problema en romper un texto o en quitar una página, o incluso en añadir otra, pues estoy convencido de que nadie me lo reprochará. No tengo ningún tipo de presión social. Tengo una inmensa libertad en ese aspecto (...). Es obvio que cuanto mayor es el margen de libertad que tiene un autor, mayor espacio tendrá para su capacidad creativa (ATXAGA 2001 [la traducción es mía]).
Otro autores prefieren no traducir sus libros. Es el caso de Anjel Lertxundi, que después intentar traducir uno de sus relatos breves (Lur hau ez da Santo Domingo) decidió que no podía ser su propio traductor:
(...) el texto publicado en lengua vasca y el publicado en castellano son diferentes. Yo diría que el texto en castellano tiene un toque extra. De alguna manera, realizando una especie de progresión del trabajo, trampeando aquí y allí, evitando los puntos débiles del texto original, tratándolo de forma distinta, he traicionado al texto original.
Así que tomó la decisión de no traducir sus propias obras. Apunta dos razones para dicha decisión:
[La primera es] la fidelidad al texto original (...). Si alguien quiere traducir un texto a otra lengua, entonces esa persona debe conocer la lengua vasca, y eso es algo generalmente muy improbable. En esos casos, uno suele verse obligado a utilizar el castellano o el francés como lengua puente (...). Eso es aceptable, pero pienso que para poder hacerlo las versiones en lengua vasca y en castellano deben ser idénticas.Existe otro tema relacionado con esa consideración (...): si trabajase sabiendo que el texto que estoy escribiendo será posteriormente traducido a un idioma que goza de una mayor tradición, evitaría, excluiría y dejaría a un lado todas las dificultades que tengo en lengua vasca; si supiera que voy a escribir un determinado texto en castellano, no sería tan específico. (...). Sé que evitaría con mayor facilidad todos los problemas técnicos, literarios y lingüísticos si supiera que algún día ese texto será traducido a otro idioma, y que yo controlaré el texto y realizaré mi propio camino literario en ese segundo idioma (LERTXUNDI 1999 [la traducción es mía]).
Lo que se desprende de esos ejemplos es que el traductor que traduce libros de otros autores suele permanecer más fiel al texto original que el escritor que traduce sus propios libros. No obstante, aparte de esa obligación de actuar con fidelidad, el estatus minoritario de la lengua vasca conlleva un problema de otro tipo, como menciona Lertxundi, es decir, la necesidad de pasar por un "idioma puente". Resulta obvio que no todos los libros en lengua vasca han sido traducidos directamente desde esta lengua. Todas las versiones en castellano y algunas traducciones en francés, catalán o inglés pueden haber usado la versión original como el único texto fuente, pero sabemos que la mayoría quienes han realizado traducciones al alemán, italiano, albanés, griego y a otros idiomas han usado otra versión (generalmente la versión en castellano) como puente entre el idioma de origen y el idioma de destino. Ese es el caso, por ejemplo, del libro de Bernardo Atxaga Gizona bere bakardadean, el cual ha sido traducido al castellano por el propio autor y por Arantxa Sabán, y cuya versión castellana ha sido utilizada por otros autores para publicar sus versiones en catalán, francés e inglés. Van Hoff-en ilea de Unai Elorriaga ha sido traducido del castellano al catalán, aunque en este ultimo caso quizás no podríamos hablar de un "idioma puente", ya que el autor afirma que la versión en castellano de la novela no es una traducción, sino una recreación de su versión en lengua vasca.
Pero ambos casos comparten una peculiaridad común. Puesto que la lengua vasca es una lengua minoritaria, la rutina diaria de cualquier vascoparlante se desarrolla en un contexto en el que participan más de un idioma. Por consiguiente, los traductores de aquellos libros que reflejan esa situación lingüística tienen que hacer frente a un gran obstáculo. En su artículo "From apologists to a Basque-speaking universe: the use of (foreign) languages in Basque literature" ("De apologistas a un universo vascoparlante: el uso de idiomas (extranjeros) en la literatura vasca"), Linda White realiza un magnífico análisis de los efectos que este contexto multilingüe tiene en las traducciones de diferentes novelas escritas en lengua vasca:
En Obabakoak encontramos maravillosos ejemplos de la utilización por parte de Atxaga de idiomas extranjeros en su prosa en lengua vasca. (...) El narrador (la historia es contada en primera persona) también disemina el inglés a lo largo de la historia. (En la traducción al inglés realizada por Margaret Jull Costa este tratamiento no se ve expresado, y el lector no tiene ni idea de que el narrador no es un nativo de la lengua en la que la historia es relatada). A los cantos de los pájaros y a los sonidos de otros animales les llama "voices", y Atxaga pone terminaciones de la lengua vasca a las palabras en inglés cuando resulta necesario (voiceak). "Voice" es la palabra extranjera que más se repite en la narración, llegando a aparecer siete veces tan solo en la primera página, cuando el narrador de Atxaga describe los sonidos de la selva según los oye Laura Sligo. Pero también en la primera página aparecen "river", en la forma adjetivada vasca "riverretako" y "high land" (232). En la siguiente página encontramos "voiceak", "letter", "If lost, return to sender", "letter", "God knows", "river" (riverren), "Medical Captain", "voiceak", eta "voiceak" (WHITE 2000).
Este no es más que un ejemplo de las dificultades que se repiten en diferentes traducciones de la lengua vasca, como consecuencia del contexto multilingüe de esta lengua.
Literatura infantil y juvenil
Como se ha mencionado anteriormente, una gran parte de la literatura extranjera traducida a la lengua vasca es literatura infantil. Lo mismo sucede en el campo de las traducciones desde la lengua vasca: aproximadamente la mitad de dichos libros pertenece al campo de la literatura infantil. Mariasun Landa es la escritora más traducida en ese ámbito: sus libros no se han traducido solamente al castellano, catalán, gallego, aranés, aragonés y asturiano, sino también al inglés, alemán, francés, bretón, griego y albanés. Otros escritores de literatura infantil cuyos libros han sido traducidos a una amplia gama de idiomas son, entre otros, Bernardo Atxaga, Juan Kruz Igerabide, Patxi Zubizarreta y Xabier Mendiguren Elizegi.
En el Pais Vasco, uno de los aspectos más destacables de la literatura infantil traducida es la enorme cantidad de traducciones realizadas desde la lengua vasca a las otras lenguas del Estado Español. Al analizar el corpus nos damos cuenta de que los idiomas receptores de esas traducciones no son solamente el catalán y el gallego, sino también otro idiomas minoritarios hablados en el Estado Español. Los casos del asturiano, aragonés y aranés son homólogos interesantes para el caso vasco aquí estudiado, pues carecen del estatus de oficialidad del que actualmente disfrutan la lengua vasca, el catalán y el gallego: teniendo un número mucho más reducido de hablantes, no tienen una literatura tan rica con los otros tres idiomas cooficiales, así que usan la traducción como base para llenar el vacío existente en sus literaturas. Una de las colecciones de libros más difundidas en ese ámbito es "Eta zer?", un producto de la plataforma Argitaletxe Elkartuak, creado en colaboración con la editorial vasca Elkarlanean y otros editoriales (catalanas, valencianas, gallegas, aragonesas y asturianas). La mayoría de los libros de esta colección están escritos en lengua vasca (de los 13 títulos publicados, 6 están escritos originalmente en lengua vasca, 3 en castellano y 2 en gallego) y después traducidos a las otras lenguas, si bien la traducciones han sido realizadas a partir de la versión en castellano, y no directamente del texto original en lengua vasca. Como ejemplos podríamos citar Arreba txiki bat dut, eta zer?, de Txiliku, y Etxe bitan bizi naiz, eta zer?, de Miren Agur Meabe, traducidos al castellano, catalán, valenciano, gallego, aragonés y asturiano.
CONCLUSIONES
La conclusión que puede extraerse de este breve estudio de la literatura y de la traducción en lengua vasca es que la traducción ha realizado una enorme contribución al desarrollo de la lengua vasca y de su literatura. Al analizar las diversas traducciones de la Biblia publicadas en diferentes épocas de la historia de la literatura vasca -por ejemplo-, puede observarse que los cambios experimentados por las sucesivas traducciones han tenido su efecto en la creación de un lenguaje literario y en la introducción de nuevas tendencias literarias. Esto es aún más cierto cuando pasamos a discutir la actual producción literaria. Hemos visto que las décadas de 1970 y 1980 han convertido a la traducción en una importante herramienta en la producción cultural vasca: la literatura extranjera ha sido incorporada al sistema literario vasco gracias a traducciones de buena calidad realizadas ?por lo general directamente- desde lenguas tan poco familiares como el ruso o el checo. Como decía Anjel Lertxundi en 1993:
Creo que el hecho más importante que ha sucedido en la literatura vasca en los últimos diez años ha sido, de forma indiscutible, el esfuerzo realizado en el ámbito de la traducción. La traducción está construyendo un lenguaje literario; la traducción está abriendo nuevos caminos hacia actitudes distintas, siempre a través de la precisión, puesto que la pluralidad no puede basarse sino en la precisión (TORREALDAI 1997: 221 [la traducción es mía]).
En el sentido inverso, la traducción desde la lengua vasca no es aún un campo muy productivo. Los escasos esfuerzos realizados en ese ámbito son muy recientes, puesto que hasta el año 2000 no existía una política de traducción clara. En ese año, el Gobierno Vasco empezó a ofrecer subvenciones para la promoción internacional de libros en lengua vasca, promoviendo la traducción a otros idiomas de obras escritas en lengua vasca; asimismo, la Universidad del País Vasco creó una licenciatura en traducción e interpretación. No obstante, es preciso decir que esta falta de política está estrechamente unida a la falta de traductores de alto nivel, una probable consecuencia del pequeño número de programas de intercambio internacional ofertados por las universidades vascas.
Sin embargo, esta situación está cambiando gracias al compromiso de muchos escritores y traductores de gran dedicación; junto a ello, la existencia de traducciones de buena calidad a diferentes idiomas está contribuyendo a cambiar la errónea imagen que la literatura vasca ha tenido en ocasiones en el extranjero. Aún existen numerosos campos a explorar en el amplio mundo de la traducción vasca. El objetivo que perseguía con este artículo era ofrecer una visión introductoria y defender la urgente necesidad de un estudio en profundidad que aborde los diferentes fenómenos ligados a la actividad de traducir desde idiomas minoritarios. Hasta ahora, uno de los que hemos identificado es el de la autotraducción, cuyo análisis puede servir como una útil guía para entender cómo coexisten dos idiomas en una misma comunidad; otro fenómeno es el papel que la traducción puede jugar en la manipulación o falta de comprensión de la literatura y de la cultura. Ahora que la práctica de la traducción es tan importante para el sistema cultural del País Vasco, no es sorprendente el que se haya incrementado el interés crítico por conocer los efectos de la traducción en la construcción y transmisión de identidades culturales concretas. No tengo ninguna duda de que en las próximas décadas continuarán produciéndose desarrollos significativos y vivos debates en este campo.
BIBLIOGRAFIA
ALDEKOA, Iñaki; OLAZIREGI, Mari Jose (2001): «Zenbait gogoeta Literatura Unibertsala bildumaz» en Senez, n° 23 (Nov. 2001), accedido el 15 de junio de 2005.
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